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domingo, 23 de marzo de 2025

Entre alondras y golondrinas


 Cada jueves, un relato. Tema:                                     Pioneras

Marifelita nos hace esta semana la siguiente propuesta...

"En este caso os propongo varias fotografías de distintas deportistas y disciplinas para que os sugieren una historia. Pueden elegir una o combinar varias. Escribir sobre lo que sugiere la imagen o bien investigar sobre el personaje. Lo que más os apetezca, y como siempre, si cabe, sin exceder las 350 palabras".



Dorothy Campbell es la pionera que he elegido.

Dorothy Campbell (1883-1945) fue una golfista escocesa destacada, conocida por ser la primera mujer en ganar tanto el Abierto Británico Amateur como el Abierto de Estados Unidos Amateur, consolidándose como una de las mejores golfistas de su época. Nació en North Berwick, Escocia, y comenzó a jugar golf desde joven, influenciada por su familia.

A lo largo de su carrera, ganó múltiples títulos, incluyendo ocho campeonatos nacionales entre Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá, convirtiéndose en una figura clave en la historia del golf femenino. Su precisión y habilidad estratégica en el campo de juego le permitieron destacarse en un deporte que, que predominaba el género masculino.


Microrrelato ficticio


Campbell, que encontraba en la serenidad de los campos de golf un vínculo con la naturaleza, llevaba siempre consigo un cuaderno donde anotaba los nombres de las aves que encontraba. Entre las colinas y los greens, los cantos de los petirrojos y los vuelos de las golondrinas llenaban los vacíos entre sus golpes precisos. Sus compañeros de juego lo ignoraban, pero Dorothy veía en esas criaturas el mismo espíritu libre que ella intentaba mantener a pesar de las expectativas sociales.

Un día, mientras se preparaba para un golpe clave en un campeonato, el vuelo de una alondra distrajo su mirada. En lugar de molestarla, le recordó que su fuerza venía de esa conexión con la naturaleza. Con calma, hizo su golpe final y ganó, no solo el torneo, sino la certeza de que su pasión por el golf y su amor por las aves no eran mundos separados, sino uno solo.



viernes, 14 de marzo de 2025

Una decisión dudosa


 Las palabras de los viernes: «golosinas

Bases en el blog de Mercedes Mil y una historias



Tomás, desde muy pequeño debido a su diabetes severa, nunca había probado una golosina. Sus amigos le aseguraban que era lo mejor del mundo. Aquella mañana, estaba decidido a probarla, y aunque tenía dudas; el mismo se decía que por comerse una no podía ser tan peligroso como su madre aseguraba. Sostuvo la golosina como si fuera un diamante. Se llevó la golosina a la boca como quien tiene un tesoro. Al principio, un sabor dulce lo invadió, pero pronto algo pegajoso le revolvió el estómago.

Sus ojos se abrieron como platos. Tragó saliva sintiendo un nudo en la garganta.

—¡Esto está asqueroso! —exclamó con una mueca, corriendo a escupir.

Cuando terminó, su madre, que lo observaba desde la puerta, se rió a carcajadas y dijo:

—Eso te pasa por probar mi chicle sin azúcar... de hace tres semanas.

Tomás se quedó congelado.

—¡QUÉ! —gritó, mientras su madre seguía riéndose.


domingo, 9 de marzo de 2025

En el bosque


 


Crear un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
En tu creación debe aparecer el mineral: Amatista.
Opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado la flor de Bach: Cherry Plum.




Bajo la luna en el claro del bosque, tres figuras encapuchadas se reúnen en círculo: Druidas. Entre sus manos flotan esferas de luz, canalizando la energía de la amatista, piedra de la claridad y el equilibrio. El aire huele a flores Cherry Plum, calmando las mentes perturbadas. Una suave brisa atraviesa el espacio, y conecta a los presentes con su sabiduría interna. Con cada respiración, la esencia de la flor y el mineral crean una danza sutil, que disipa la confusión y permite que la paz florezca en cada corazón. Y entonces todo se vuelve nítido y cristalino.

martes, 4 de marzo de 2025

Asilo oscuro

 



#MicroLetras

En la penumbra insólita de la urbe, cuando el óbolo del día fue canjeado por sombras profundas, un hálito incognoscible se derramó sobre las calles. Una morfina oscura envolvió la ciudad, adormeciendo sus arterias con una cadencia arcana. Las gárgolas, testigos impasibles de épocas remotas, parecían susurrar en un dialecto abisal, mientras los clavicémbalos del viento sonaban con un sonido fúnebre y distante.

Las farolas, extenuadas de luz, apenas lograban perforar el miasma tenebroso que lo cubría todo. Los transeúntes, convertidos en espectros anónimos, vagaban con andares laconiformes, atrapados en un limbo fuliginoso donde el tiempo se deshacía, grano a grano, como arena en manos trémulas. La ciudad misma era una efigie sepulcral, donde el sopor etéreo de la noche se fundía con las plegarias mudas de quienes anhelaban despertar. Pero el sueño proseguía su danza implacable, y el efímero susurro de la vigilia se desvanecía, lejano como un mito olvidado en el silencio marmóreo.




viernes, 28 de febrero de 2025

El frío invierno

 


Otro viernes, otra palabra para el relato de la semana que organiza Mercedes    

                    “Invierno”

Los dos requisitos:

El texto no puede tener más de 250 palabras.

Más información Aquí


El invierno cae sobre la ciudad con un manto blanco que cubre todo. La nieve, espesa y silenciosa, apaga los sonidos del mundo, dejando un vacío en el que el eco de la añoranza se instala. Desde la ventana, observo los copos danzar en una coreografía hipnótica, como si intentaran traer de vuelta algo que se perdió hace tiempo.

Cada copo que toca el suelo evoca un recuerdo, un momento lejano. Aquellos inviernos en los que el frío no era un enemigo, sino un pretexto para compartir abrigo y risas. El crujido de las botas sobre la nieve era entonces la banda sonora de un tiempo que parecía eterno, pero que, sin aviso, se esfumó con el paso de los años.

Hoy, el silencio pesa más que nunca. Las calles desiertas, el aire gélido que se cuela por las rendijas de las ventanas, el crepitar del fuego en la chimenea; todo parece insistir en lo que falta.

El invierno trae consigo una soledad particular, como si el frío no solo congelara los cuerpos, sino también las emociones. Y, sin embargo, hay una dulzura en este anhelo, en esta tristeza suave. Porque en la nostalgia se encuentra la certeza de que, aunque el presente parezca frío y distante, hubo un tiempo en que todo fue más cálido.


Un carnaval de magia y amor





Observo a mi pequeña nieta, envuelta en un disfraz de calabaza, con esos ojos brillantes que reflejan todo el mundo. Sonrío al verla ahí, sentada junto al caldero humeante que he preparado como parte de la decoración de Halloween.

Sé que ella trae la magia de vuelta a mi vida, una magia que hace tiempo no sentía. Y mientras el vapor del caldero flota a su alrededor, recuerdo los días en los que era su hija quien se disfrazaba y reía con la misma alegría.
 
Ahora, con cada puntada que mi hija a cosido en el disfraz, con cada detalle preparado en ese escenario, no es solo una celebración más: es la transmisión de un legado de amor, de risas y de historias que seguirán tejiéndose entre generaciones.

Mi nieta sonríe, ajena a los pensamientos de su abuela, pero la conexión está ahí, en cada risa, en cada mirada cómplice. Sé que algún día, quizás recordará ese momento, no por la calabaza ni por el disfraz, sino por el amor incondicional que siempre estará presente.






Miro a mis nietos jugar a mi alrededor y no puedo evitar sentir cómo se me llena el corazón. Cada risa, cada mirada curiosa, me recuerda lo afortunada que soy.

A veces me pregunto si ellos saben cuánto significan para mí. Quisiera decírselo más a menudo, que son el regalo más grande que la vida me ha dado. Más que cualquier logro o aventura que haya vivido, verlos crecer es lo que más me hace feliz.

Cada vez que los abrazo, intento dejarles un pedacito de mi amor. No es solo el cariño de una abuela, es algo más profundo, como si con ellos también se extendiera mi vida, mi historia. Cuando ya no esté, sé que llevarán algo de mí dentro de ellos. Los amo con todo lo que soy, y siempre estaré aquí, en cada paso que den, aunque no me vean. Son mi orgullo y mi alegría.






 





miércoles, 26 de febrero de 2025

Entre el murmullo de las gaviotas

(Foto © propiedad de la fotógrafa Nuria E. S)

 


Las gaviotas revolotean inquietas junto al viejo muro de concreto, erosionado por los años y el salitre del mar. El atardecer tiñe el cielo de tonos rosados mientras las olas rompen suavemente contra la estructura. La señal en lo alto, solitaria y oxidada, es un testigo mudo del paso del tiempo. Los barcos ya no pasan con tanta frecuencia, y el puerto ha caído en el olvido. Pero las aves siguen ahí, inquebrantables, buscando refugio en lo conocido. Mientras el sol se oculta, una brisa marina arrastra consigo el silencio de aquellos días bulliciosos, ahora perdidos en la memoria.



viernes, 14 de febrero de 2025

La estructura del ADN




Disposición de 3 cadenas implica un giro [por lo tanto] ¡UNA HÉLICE!, El momento en que Franklin anotó por primera vez su revolucionario descubrimiento.
 “The Papers of Rosalind Franklin”, Churchill Archives Centre, Cambridge. (FRKN 6/1; FRKN 1/4/2)


Microrrelato 

El alfabeto oculto 
«Rosalía observaba los destellos del microscopio. La doble hélice se desplegaba como una escalera infinita. Cada escalón, una palabra: zurida, efímera, vastigia, tejidas en una secuencia imposible. La estructura era misteriosa, una danza de fuerzas invisibles. Los nucleótidos, esos ladrillos de vida, se unían en un código indescifrable: lemnia, soliquia, nefrónida. Rosalía se sumergía en el espiral, donde cada giro revelaba un nuevo enigma. Al final, la verdad. La esencia de lo vivo era un alfabeto mutante, un lenguaje oculto. Salió del laboratorio, sabiendo que había tocado el borde del misterio. Y que una palabra podía cambiarlo todo».

Una de las contribuciones científicas más importantes que ocurrió un 11 de febrero está relacionada con Rosalind Franklin, una destacada científica en el campo de la química y la biología molecular. 

Rosalind Franklin (1920-1958) fue una científica inglesa que contribuyó a la biología y a la química de una manera significativa. Estudió la estructura molecular de los virus, carbohidratos y material genético, entre otros temas. Sus trabajos fueron claves para el avance de la ciencia moderna, contribuyendo a que la genética humana fuera comprendida.

Durante los años 1940, Franklin se centró en el estudio de los virus, utilizando rayos X para examinar su estructura molecular. Estudió la estructura de los virus de la fiebre aftosa, la tos ferina y el mosaico del tabaco, descubriendo que los virus se componen de dos capas, una interna y una externa. Estos descubrimientos ayudaron a los científicos a entender mejor cómo se replican los virus y se propagan entre las células.

Diagrama de la microcámara Philips utilizada por Franklin para su investigación sobre virus en el Birkbeck College, c.1953-1955

Micrografía del virus del mosaico del tabaco.

El 11 de febrero de 1953, Rosalind Franklin descubrió la estructura de la doble hélice del ADN, que es la estructura básica de la herencia genética. Esta fue una de sus contribuciones más importantes a la ciencia. Sus descubrimientos ayudaron a los científicos a entender mejor cómo se propagan los genes de una generación a otra. 


Fotografia 51, imagen de la estructura del ADN obtenida mediante difraccion de rayos x. 


Estructura de la molécula del ADN.

Estos descubrimientos fueron clave para el desarrollo de la biología moderna. Rosalind tomó una de las imágenes más icónicas y relevantes científicamente de la historia: la famosa Fotografía 51, una imagen de difracción de rayos X del ADN que fue fundamental para el descubrimiento de su estructura de doble hélice. Esta imagen proporcionó a James Watson y Francis Crick las pistas necesarias para desarrollar su modelo de la estructura del ADN, lo que les llevó a ganar el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962. Sin embargo, Franklin, a pesar de que no recibió el reconocimiento que merecía durante su vida, en En 1962, cuatro años después de su muerte, Franklin fue reconocida con el premio Garvan-Olin, el premio más alto otorgado a una mujer científica.



Oficina/laboratorio de Rosalind Franklin en 21 Torrington Square. Copyright: John Finch/MRC Laboratory of Molecular Biology.

El 11 de febrero es una fecha para reflexionar sobre la importancia del trabajo de Franklin y cómo las mujeres en la ciencia ha sido muchas veces subestimadas o ignoradas. El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia ayuda a visibilizar estas contribuciones históricas y actuales, destacando la necesidad de mayor igualdad y reconocimiento para las mujeres en los campos científicos, cuyo trabajo ha sido crucial, y para también honrar la memoria de estas mujeres y promover un futuro con mayor equidad en la ciencia.

Rosalind Franklin en una foto del National Geographic.



Esta entrada participa en el blog de narrativa científica Café Hypatia  en la convocatoria de microrrelato y artículo de divulgación. 

Tema de escritura para febrero: Mujer y ciencia.

 #PVmujerciencia25 

#Polivulgadores  

@hypatiacafe 

@hypatiacafe.bsky.social.





Eres tú


 

Nos miramos como si el tiempo se detuviera. Todo lo que he sentido antes, las sensaciones extrañas de vivir momentos repetidos, cobran sentido en este instante. Eres tú... No necesito preguntar nada, lo sé todo sin palabras. No es la primera vez que vivimos este encuentro, lo he intuido desde hace años. Es como si cada paso que di me hubiera llevado inevitablemente a ti.

Nos quedamos ahí, en silencio, inmersos en una realidad que se desdobla y se repite, una que los dos conocemos sin necesidad de recordarla. Hay algo más allá de las palabras, un hilo invisible que nos une desde hace tiempo. Ambos hemos estado viviendo esta película una y otra vez, sin finales, solo con la certeza de que siempre nos encontramos.

Y mientras la ciudad sigue con su ritmo indiferente, nosotros permanecemos inmóviles, conscientes de que este instante lo es todo y a la vez nada, porque volverá a repetirse, como ya ha pasado antes y como volverá a suceder, siempre serás tú.

jueves, 13 de febrero de 2025

Todo está arriba

 



El vértice de la realidad se fragmenta en el umbral de lo absurdo. Allí, suspendido en la siderante quietud del techo, yace el hombre. No es gravedad lo que lo aprisiona, sino la crispación de su mente, adherida al límite de un espacio que ya no entiende su función. Sus pasos no suenan, su cuerpo se emulsiona con el vacío, como si su ser, fuera la cohesión entre dos universos paralelos. Desde abajo, el suelo mira con la nauseabunda incomprensión de lo que debería ser y no lo es. Todo está arriba; todo es un extraño reflejo de lo que nunca fue.

domingo, 9 de febrero de 2025

Un presente eterno


Palabras de febrero:

             Parar, usar y camisa

El cielo paró su llanto de ceniza. Cada vez que intentamos usar las máscaras, se desintegran como si el aire las mordiera. Las calles, una red de sombras y ruinas, parecen hambrientas de voces olvidadas. Me pongo la última camisa, una reliquia de tiempos normales, aunque sus hilos vibran, como si la esperanza ya no tuviera lugar. Los relojes dejaron de moverse, pero nadie los extraña. Ahora, el presente es eterno, donde parar dejó de ser una opción y usar algo un sueño del pasado.


Este microrrelato participa en el reto  mensual Reto5lineas que organiza desde su web Adella Brac.




viernes, 7 de febrero de 2025

El puente de las palabras


 Las palabras de los viernes: «puente»

Mercedes desde su blog Mil y una historias  nos propone este viernes escribir sobre Puentes.



En la madrugada, mientras la niebla cubría el puente de hierro que unía los dos lados del pueblo, sintió como las ideas la invadían, las palabras inundaban su mente hasta percibir que su vida estaba a punto de cambiar. Llevaba años cruzando ese puente al amanecer, camino al trabajo. Miró el río bajo sus pies, entonces se dijo que debía construir algo propio; imaginó las primeras páginas de un periódico, la imprenta que soñaba cobraría vida. Cada cruce del puente sería como un paso hacia lo que más anhelaba; imprimir si propio boletín, la voz que siempre había despertado dentro de ella.

Ese mismo día, compró piezas de otras prensas rotas por el uso y el tiempo, y tras varios días de intenso trabajo logró construir su propia prensa, alquiló un local y empezó a imprimir su primer boletín. El pequeño diario informativo que salió de sus palabras recorrió tanto las calles como el puente hasta llegar a ser el periódico más importante de la ciudad en su época: La Pensadora gaditana.


martes, 4 de febrero de 2025

Más allá de las páginas

 

Carta: Dixit. Dado: Story cubes.

         Reto escribir jugando 

Lidia Castro  nos propone crear un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.

En tu creación debe aparecer el dado: cofre.


Carta: Timeline

Opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado con la invención del periódico (Relation) en 1605.


El caballero avanza con sigilo sobre su leal corcel, transitando las sinuosas frases de un libro misterioso. De repente, la superficie de tinta se ondula como un espeso líquido, y una criatura ominosa emerge de la profundidad de la narrativa: un dragón serpenteante, una quimera del pasado, que resurge de viejas crónicas.

Un destello metálico lo distrae. Entre las líneas del pergamino, aparece un pequeño cofre reluciente. Lo abre, y su contenido lo descoloca: un periódico gastado por el tiempo. "Insólito descubrimiento en las ruinas del castillo", anunciaba el titular. El caballero comprende entonces que su misión trasciende el papel.



domingo, 2 de febrero de 2025

Mil y una historias


 Mercedes dese su blog Mil y una narraciones inicia esta interesante propuesta que continuará cada viernes:

Cada semana pondrá el viernes una palabra y quien quiera, puede escribir el relato que más le apetezca o le guste, siempre que no sea de más de 250 palabras. Así que la de esta semana es,

                   “Diccionario”


Antonio, era un bibliotecario de aspecto discreto y costumbres rigurosas. Sus días se deslizaban en un silencioso murmullo entre libros y páginas. Tenía un curioso hábito: cada palabra del diccionario, en su mente, se transformaba en la chispa que daba paso a una historia.

Al caer la tarde, cuando las últimas luces del sol teñían las estanterías polvorientas, Antonio tomaba su viejo diccionario, gastado por el paso del tiempo, y elegía una palabra al azar. "Melancolía". De pronto, imaginaba a una joven de un pueblo costero, que miraba al mar esperando el regreso de un barco que nunca volvía. O tal vez "espejo", y ya estaba inmerso en el relato de un hombre que, al mirarse, veía el reflejo de su yo futuro, anciano y solo. Cada palabra poseía una llave a un universo abierto, esperando ser descubierto. Las palabras lo guiaban como un tesoro por descubrir.

Así pasaba sus noches, sumergido en un diccionario que para otros era solo una herramienta, pero que para él era el mapa a los mundos imaginarios que le daban sentido a su monótona vida, porque en cada página, encontraba la aventura que jamás viviría.


sábado, 1 de febrero de 2025

Renacer entre el silencio del valle

 
Foto de Elly LiyanaRuslan
 

 Ginebra Blonde desde su nuevo blog Serendipia para el reto de febrero nos propone escribir sobre:

                   La resiliencia

Podemos inspirarnos en las imágenes que comparte de Elly LiyanaRuslan. “Ilustradora y diseñadora originaria de Singapur, pero que actualmente vive en Tailandia. Elly mezcla vivencias propias, con recuerdos y anhelos que tiene puestos en el devenir. 

Partiendo de la fuente de las reflexiones filosóficas, Elly teje una sinfonía visual que explora los temas del propósito, la libertad y la naturaleza a menudo paradójica de la existencia humana.

"La imagen de arriba es la que he elegido para mí texto".

                        *********


Circundada por tallos de hongos y espigas áureas, sentía cómo el viento le musitaba al oído. Cada amanecer, parecía despertar a una contienda interior que solo ella conocía. Su cuerpo, tenue como el de una flor zarandeada por la ventisca, mostraba cicatrices invisibles. La desdicha, la desesperanza y el dolor labraron surcos en su piel, cual emblemas de anhelos que solo revelaban su aflicción, su inquebrantable soledad.

Sin embargo, en cada nuevo amanecer sentía que el trigo, con su callado hálito, la envolvía. Las hojas, al rozar sus manos, le rememoraban que la vida no es mera pugna, sino también mutación. Entre los hongos que se alzaban en su derredor, ella divisaba la tenacidad de la naturaleza, cómo las más minúsculas y en apariencia endebles criaturas se erguían con inaudita potencia.

Sus manos, siempre desasosegadas, empezaron a enredar sus dedos entre los tallos que la acariciaban. No eran meros gestos; era un acto de génesis. Día tras día, hilaba una red inefable entre ella y el valle. El quebranto que antes la consumiera se transmutaba pausadamente en algo distinto, algo que no solo soportaba la carga del sufrimiento, sino que lo trascendía.

Con el transcurso del tiempo, su rostro, antes lacerado por la congoja, comenzó a reflejar una nueva lumbre. Su mirada, honda y resuelta, era la de alguien que comprendía que, como el valle, la vida está tejida de ciclos de ocaso y resurgimiento. Como los hongos que brotan en la penumbra, había aprendido que la resiliencia no consiste meramente en resistir, sino en florecer aún entre lo más inhóspito.



viernes, 31 de enero de 2025

El ascenso infinito

 


Imagen Reto ENTC 


El hombre avanza a paso lento a causa de su avanzada edad, su aliento se escapa en cortas exhalaciones, mientras sube las escaleras oscuras y polvorientas del sótano de la bodega. La luz tenue, de la bombilla, proyecta sombras en las paredes. El aire permanece rancio, cargado con el olor a vino fermentado y madera añeja.

Con cada escalón que deja atrás, el sudor empapa su frente. Se aferra al pasamanos de hierro, tan frío como el hielo de su corazón que parece haberse filtrado en su mente. ¡Pero algo no está bien! A pesar de que ha comenzado a subir hace un rato, la puerta al final de las escaleras sigue inalcanzable, sin lograr avanzar.

Sube más rápido, se desespera; sin embargo, los escalones siguen ahí, multiplicándose ante sus ojos. Intenta detenerse, respirar, pero el pasamanos ya no está a su lado. Los peldaños bajo sus pies tiemblan como si el suelo quisiera ceder.

Alza la vista de nuevo. La puerta, difusa y lejana, sigue allí. Pero no importa cuánto corra, cuántas veces alce el pie, nunca llega. Las escaleras se estiran infinitamente, y él, atrapado, sigue subiendo.

martes, 24 de diciembre de 2024

Arte y letras


 

#MicroLienzos


Dos figuras flotan en la brisa,

el viento es un lienzo de geometría.


Un globo se eleva, lento, distante,

mientras el cielo respira 

en formas errantes.


Cubismo en vuelo, en sombras y luz,

como el hombre que sueña en azul,

y se alza en su arte, rompiendo la cruz.

martes, 27 de agosto de 2024

Aquellos olores



CADA JUEVES, UN RELATO: EL HADA DEL ARGERICH


Desde su blog  Artesanos de la palabra   está semana la anfitriona Patricia, para la convocatoria juevera nos hace una interesante propuesta:

Escribir un relato, que tratará de tener una extensión no mayor a las 350 palabras y que deberá escribirse con el propósito de poder ser narrado a las criaturas de hasta 12 añitos.

                       **********


Caminaba con Beba, cuando sus ojos se posaron en una muñeca que yacía sobre la acera, maltrecha, con el cuerpo ajado y una pierna ausente.

—Papá, esta muñeca está herida, le falta una pierna. ¿Puedo quedarme con ella para curarla? —dijo con la ternura que solo una niña puede expresar.

—Ay, cariño, pobrecita... No sé si podremos hacer mucho, pero lo intentaremos.

Nos encaminamos a casa y, con cada paso, ciertos aromas de mi infancia comenzaron a revolotear en mi memoria, insistentes.

—Sabes, Beba, esto me recuerda a los días de mi niñez. Te contaré algunos de esos recuerdos.

—¡Cuéntame, papito!

Por las mañanas, el aroma del café recién hecho, mezclado con malta, inundaba la casa, y el olor del pan tostado era como un abrazo cálido. Recuerdo cómo mamá pinchaba el pan con un tenedor para tostarlo en la llama viva. Mamá siempre me tenía lista una taza de cacao, su aroma se mezclaba con el dulzor de las tortas y rosquillas de anís; es algo que aún puedo sentir con claridad. Y cuando la lluvia cesaba, el aire se llenaba con ese olor inconfundible a tierra mojada. Y el momento mágico, en que el arcoíris se desplegaba como un puente de colores imposibles. Me veo, con mis botas de agua azul, saltando junto a otros niños sobre los charcos que se formaban en las calles. ¡Qué tiempos! Incluso el olor de los caracoles que buscaba con tu abuelo después de la lluvia sigue vivo en mi memoria.

—Papá, nunca me llevaste a buscar caracoles.

—Tienes razón, mi niña, hace mucho que perdí esa costumbre.

Incluso el aroma del puro que fumaba tu abuelo, ya fuera un Farias o un Habano, se cuela en mi recuerdo como una brisa cargada de nostalgia.

—Papá, me parece que la muñeca tiene frío —interrumpió Beba.

—¡Qué despistado soy! Cúbrela con mi chaqueta.

La imagen de mi infancia siguió nítida en mi mente. 

—Hija todo son recuerdos.

Las hogueras de la noche de San Juan y el olor a madera quemada impregnando el barrio. Hasta las naranjas de entonces parecían tener otro olor, más intenso, más verdadero, igual que los tomates recién recolectados del huerto. ¡Qué sabor tenían aquellos tomates! Hasta las flores que la abuela plantaba en sus macetas; geranios, petunias y hierbabuena, tenían un olor tan intenso que envolvía el balcón. 

Todo ello forma parte de un tesoro de recuerdos que me acompaña, como un perfume que no se desvanece con el tiempo.

—La llamaré Bebita, papá —dijo acariciando el pelo de la muñeca.

—Es un nombre precioso, hija.

Al subir las escaleras, la miré de reojo con su nueva amiga entre los brazos y, suspirando en silencio, pensé: «Ay, mi Beba... ¡Cuántos aromas se ha perdido tu generación!».

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sábado, 13 de julio de 2024

En el lago

 


En cuanto intentó cruzar las aguas fangosas tras perder de vista al grupo de la manera más tonta: «se retrasó ocultándose tras unos matorrales para tener intimidad mientras desahogaba su vejiga»... Noto cómo el lugar se tornaba cada vez más denso y opresivo a su alrededor. Intentó ignorar la extraña sensación que le sobrecogía, pero una sombra sigilosa se deslizó a su lado, provocando que diera un brinco. Escudriñó en todas direcciones, tratando de convencerse a sí misma de que todo era producto de su imaginación, cuando de repente una ráfaga de viento sacudió los árboles cercanos erizando su piel. Su corazón se aceleró al escuchar un extraño silbido que parecía advertirle del peligro. Deseó huir, escapar de esa atmósfera cargada, pero sus piernas se negaban a responder bajo la presión del miedo, sabiendo que no estaba sola, que algo acechaba en la oscuridad. De pronto, el agua del lago comenzó a agitarse y una criatura emergió de lo más profundo de sus aguas. Un grito de pánico escapó de sus labios al ver que esa cosa que parecía un demonio se acercaba. Intentó huir, pero fue en vano, y aquella cosa demoníaca se abalanzó sobre ella, y la arrastró hacia la profundidad del lago. Luchó, luchó, como no hubiera imaginado, pero el agua invadió su cuerpo y tras varios espasmos pasó a ser una víctima más.


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viernes, 5 de julio de 2024

Una mala acción

 


      «Un verano de fotografía»

«La fotografía es un arte que busca reinterpretar la realidad y transformarla en imágenes. Como un pintor sobre un lienzo, el fotógrafo es capaz de expresarse creativamente por medio de la cámara y crear sus obras a través de la luz y su imaginación».

Reto de Ginebra Blonde desde su blog Varietés

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En su desnudez, la melancolía cubría su rostro. Ni con una canción se le pasaría la murria. Era tanta su tristeza que no sentía pudor. Su larga melena cubría parte de su cuerpo desnudo, como si fuera una serpiente. Lloró su tristeza, y su soledad.

Meri tuvo que hacer de musa para un pintor reconocido porque le pagaba muy bien, y su familia necesitaba el dinero para comer, ya que su padre llevaba varios años enfermo y lo poco que ganaba su madre fregando escaleras, apenas llegaba para pagar el alquiler de la mísera vivienda donde residían.

Aquella mañana, sin embargo, entró un pajarillo por la ventana del estudio del pintor y se posó en su hombro. Se sintió feliz al ver que el pequeño pájaro picoteaba su larga melena. El pintor, Hansen, un hombre de rasgos profundos y agrio carácter, hizo ademán de echar al pobre pájaro de un pincelazo. Pero Meri se lo impidió. Exigió a Hansen que le pagase los días que llevaba posando; cogió el pájaro con delicadeza de su hombro y se marchó para no volver más. Pensó, que ya se quitaría la catarsis de su mente sobre el inhumano pintor y marchó a su casa convencida de que antes que se le terminase el dinero, encontraría un trabajo honesto, aunque fuese fregando escaleras como su madre.

¡Ahora, si se sentía feliz, después de haber pasado el mal rato!



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A veces es difícil

    Tras varias semanas de gran intensidad y con una nueva semana que se presenta cargada de visitas médicas, he llegado a una conclusión qu...