Campirela nos hace esta semana la siguiente propuesta:
"Escribir un relato inspirado en un juego de verano que recuerdes, que imagines o que reinventes.
Puede ser real, inventado, mágico, tierno, divertido, nostálgico o travieso en el buen sentido. Lo que te pida el cuerpo.
Espero que recordemos aquellos juegos donde la calle se convertía en el mejor escenario del más preciado teatro.
Las normas siguen siendo las mismas: a ser posible, no extenderse más de 350 palabras y compartir los comentarios con las visitas a todos los participantes."














