Reto, crear y ocultar en el texto el acróstico: CONFÍA EN TU PODER
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
Seguidores
lunes, 1 de junio de 2026
sábado, 30 de mayo de 2026
jueves, 28 de mayo de 2026
miércoles, 27 de mayo de 2026
sábado, 23 de mayo de 2026
Un vaivén inevitable
Reto Ginebra mes de mayo desde su blog
miércoles, 20 de mayo de 2026
Persistencia
martes, 28 de abril de 2026
A veces...
lunes, 30 de marzo de 2026
sábado, 28 de marzo de 2026
jueves, 26 de marzo de 2026
Nadie respondió
Bucle de Sílabas
Sílaba del día "ME"
Un texto que comience y termine por la misma sílaba. La extensión MÁXIMA es de 50 palabras.
miércoles, 25 de marzo de 2026
La culpa
Convocatoria juevera: UNA IMAGEN Y DOS PALABRAS
Más información Aquí
Y si fui pecaminosa se preguntó mientras la rabia inundaba su corazón…
…y lo primero que hizo fue mirar la lista de la compra, porque sospechaba que el verdadero pecado no era suyo, sino haber olvidado comprar papel higiénico.
La cocina estaba en penumbra. La cafetera, traicionera, hacía ruidos extraños. “Esto no es normal”, pensó. Nada en aquella casa era normal desde que decidió empezar la dieta un lunes… y la abandonó un martes con fervor casi religioso.
—Es cosa del destino —murmuró—, vamos a revisar los pecados.
Contó con los dedos.
Uno: comerse el último trozo de tarta “solo para que no se estropeara”. Dos: decir “cinco minutos más” y convertirlos en una siesta de tres horas. Tres: abrir la nevera cada diez minutos esperando que apareciera comida nueva por arte de magia.
Se quedó pensativa. Tuvo dudas. Pero se dijo a si misma con alivio:
—Esto no son pecados. Esto es supervivencia.
En ese momento, la puerta del salón se abrió con un chirrido dramático.
Se giró despacio, esperando encontrar a alguien… o algo.
Pero solo estaba el gato.
—Ah, eres tú —dijo—. Pues que sepas que no he sido yo quien ha tirado ese vaso.
El gato la miró con absoluto reproche.
—Vale, vale —añadió—. Pero tampoco he sido yo quien ha dejado la luz del baño encendida.
Silencio.
El gato ni se movió. Pero en su mirada había un claro veredicto: culpable.
Ella suspiró.
—Está bien… quizá sí he pecado.
Se levantó con dignidad, abrió la nevera… y sacó el último yogur.
—Pero este no lo comparto. Eso ya sería un pecado mayor.
P. D. Ruego paciente para pasar por el blog de los participantes. Gracias















