Relatos Conjuntos
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
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viernes, 20 de febrero de 2026
Durante la noche
Relatos Conjuntos
miércoles, 18 de febrero de 2026
Una tarde cualquiera
Objetos con memoria
Dicen que los objetos no sienten, pero…
¿Y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?
Puede ser:
– un objeto cotidiano o extraño,
– antiguo o moderno,
– querido u olvidado,
– que recuerde por nosotros…
El relato puede estar narrado:
– por el objeto, por quien lo encuentra, por alguien que descubre su secreto o por quien tu quieras.
Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno, irónico, inquietante o realista mágico.
Normas de Tesalo:
–Se publicarán a partir del Jueves 19 de febrero
– Intentar no pasar de 350 palabras.
Una tarde cualquiera
La caja apareció una tarde cualquiera, en el fondo del armario, como si hubiera aprendido a respirar polvo para no molestar. Allí estaban mis muñecas recortables: sus vestidos con pestañas dobladas, sus zapatos imposibles, sus sonrisas intactas pese al paso de los años.
Las tomé entre los dedos y el tiempo se plegó como una falda de cartulina.
Recuerdo la mesa de la cocina, el hule con flores desvaídas, la luz tibia de la tarde entrando por la ventana. El café y mis hermanas al rededor de la mesa. Recuerdo mis tijeras torpes, cortando con una precisión alterada. Cada vestido era como un acto de amor: el rojo para las fiestas imaginarias, el azul para los paseos por ciudades que aún no conocía, el blanco para bodas que no entendía pero soñaba. En aquel pequeño teatro de papel yo decidía el destino, el clima y hasta la felicidad.
Las muñecas siempre sonrien, incluso cuando las pestañas se rompían y los vestidos ya no encajan bien. Ahora las miro y veo en sus dobleces las grietas de mi propia infancia: la tarde en que dejé de jugar sin darme cuenta, el día en que preferí callar, la primera vez que sentí que el mundo era demasiado grande para mis manos pequeñas.
Hay una de ellas que tiene el cabello amarillo pintado a lápiz, porque quise que se pareciera a una amiga que se mudó sin despedirse. Otra conserva una mancha diminuta de chocolate en el vestido; sé exactamente qué tarde fue, sé que ese día reí tanto que olvidé limpiarla.
Las vuelvo a recortar con la yema de los dedos, como si pudiera desprender el pasado con cuidado y volver a vestirlo. Pero el papel cruje, frágil, y entiendo que la infancia no se pone y se quita como un traje. Solo permanece en estos restos delicados, en estas figuras planas que un día sostuvieron todos mis mundos.
Cierro la caja despacio. No es tristeza lo que siento, sino una especie de ternura, de melancolía herida. Las muñecas recortables ya no necesitan que las vista; ahora son ellas las que me visten a mí con la memoria.
lunes, 16 de febrero de 2026
Tentáculos
El tema de esta semana en Digital Whisper
Pulpo
En las sombras tibias baila el mar profundo,
y se ondula un pensamiento entre latidos que tejen su deriva,
con la tinta azul que le acaricia.
Son tentáculos que abrazan y exploran lo invisible a la deriva;
porque en cada ventosa late un anhelo,
agua, espuma, instinto y bruma.
Y cuando el miedo en agua se consuma,
despliega su silencio más completo;
y un adios flexible en la sombra suma.
Está semana en 👉 Our Midweek Muse
Bajo la noche ardiente de Romeo,
Julieta enciende con su voz
la luna prohibida,
y el amor, más fuerte
que el odio, florece.
sábado, 14 de febrero de 2026
Mujer y ciencia
"Marie Curie, la primer eminencia galardonada con dos premios Nobel por sus trabajos sobre la radiactividad, como tantas otras mujeres enfrentó al machismo y los prejucios de su época"
Mujer y ciencia: cuando la curiosidad se convierte en revolución
Cada 11 de febrero, el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para visibilizar una verdad histórica: las mujeres siempre han estado en la ciencia, aunque no siempre hayan estado en los libros.
Hablar de mujer y ciencia es hablar de talento, pero también de resistencia. Es recordar a Marie Curie, que abrió camino en la física y la química cuando los laboratorios eran territorios vedados. Es reconocer a Rosalind Franklin, cuya imagen del ADN fue clave para comprender la estructura de la vida. Es celebrar a Margarita Salas, que impulsó la biología molecular en España y demostró que investigar también es sembrar futuro.
Pero este día no es solo memoria: es compromiso. Según datos de la UNESCO, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en disciplinas STEM, especialmente en tecnología e ingeniería. La brecha no nace del talento, sino de estereotipos que comienzan en la infancia: juguetes diferenciados, expectativas sutiles, modelos ausentes.
Celebrar esta fecha es preguntarnos qué mensajes reciben nuestras niñas cuando dicen que quieren ser astrónomas, ingenieras o programadoras. Es preguntarnos cuántas vocaciones se pierden por falta de referentes o por miedo a no encajar.
La ciencia necesita diversidad porque la diversidad amplía las preguntas. Cuando más mujeres investigan, más problemas invisibles se vuelven visibles: desde estudios médicos con enfoque de género hasta soluciones tecnológicas pensadas para realidades distintas. La ciencia no es neutra; está atravesada por quien la hace.
Promover la presencia femenina en la investigación no es un gesto simbólico, es una inversión social. Implica políticas educativas inclusivas, mentorías, conciliación real y visibilidad mediática. Implica que los laboratorios, las universidades y las empresas tecnológicas no sean espacios de excepción para ellas, sino espacios naturales.
Rosalind Franklin
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos recuerda algo esencial: no se trata de que las mujeres “lleguen” a la ciencia. Se trata de que nunca más tengan que pedir permiso para quedarse.
Mujer y ciencia
En el silencio blanco del laboratorio
una niña enciende constelaciones
con la punta de un lápiz.
No sabe aún
que su nombre podría borrarse
en los márgenes de la historia,
pero insiste.
Pregunta.
Desarma el átomo del miedo.
Mide la luz con los ojos abiertos.
Hubo otras antes:
manos que sostuvieron probetas
mientras el mundo dudaba,
mentes que descifraron hélices
cuando nadie quería escucharlas.
La ciencia no tiene género,
pero sí memoria,
y en ella laten voces
que no cabían en bata prestada.
Cada fórmula escrita
es una puerta que se abre.
Cada experimento,
una frontera que cae.
Que ninguna niña vuelva
a pedir permiso para pensar.
Que el universo aprenda
a pronunciar sus nombres
sin susurrarlos.
Porque cuando una mujer descubre,
no solo cambia un dato:
se reordena el horizonte.
Imagen obtenida del artículo de Axomalli Villanueva
Este post participa en la convocatoria de Café Hypatia
#PVmujerciencia26
No salgo de mi asombro
No salgo de mi asombro, en estos días tan difíciles vuelvo a tener una pequeña alegría al descubrir que he sido la ganadora del concurso de microrrelatos "Crónicas vampíricas".
Vuelvo a compartir este regalo de la vida.
"El sufrimiento me teje en filamentos invisibles,
como hilos de arácnida tinta sobre mi carne.
Cada pensamiento es un laberinto de humo,
y aun así, avanzo, como un hilo de luz atrapado entre tinieblas."
viernes, 13 de febrero de 2026
Porciones del alma
martes, 10 de febrero de 2026
El error
¡No! Grité. Estaba segura de haber convertido el cuaderno en un libro etimológico y no en otro ridículo y vulgar papelucho como mi primera tesis.
¿Y ahora qué? Me pregunté. Tan poco atenta he estado que todo mi propósito se ha quebrado en algún punto de las malditas páginas. Releí al azar, buscando la fisura, la palabra traidora que lo había torcido todo.
Allí estaba, inocente y fatal, cambiando el sentido, burlándose de mi rigor. Suspiré. Aún quedaba tiempo de corregir, de arrancar el error de raíz antes de que volviera a delatarme ante el mundo.
lunes, 9 de febrero de 2026
El amor no pide permiso
JUEVEANDO CON EL AMOR
Está semana Tracy anfitriona la convocatoria juevera con un tema muy candente por su cercanía con San Valentín. Comparto la frase que me ha tocado para participar y 👉 AQUÍ más información.
"El amor por no tener geografía, no conoce límites. De (Truman Capote)"
domingo, 8 de febrero de 2026
El cementerio de cristal
Autor Carlos Aurensanz
viernes, 6 de febrero de 2026
La larga espera
Esta semana en Our Midweek Muse el tema es:
La noche se sienta en la cama
con forma de pantalla.
Un cuerpo de sombras dobla las rodillas
y aprende a esperar con los pulgares.
Una anciana mira por la ventana
como quien escucha un teléfono
que ya no suena.
El polvo también recuerda.
El tiempo cuelga, negro, de un cable cortado.
Una niña se retrata a sí misma
como si el mundo cupiera en un gesto
y no doliera todavía.
La luz fría besa los rostros
y no deja calor.
Habla sin voz,
promete compañía y reparte silencio.
Y estamos todos ahí:
la llamada que no llega,
la mano que sostiene un corazón ajeno,
la infancia jugando a ser vista,
la vejez esperando ser oída.
Y en el centro,
esa figura delgada que mira el vacío
como si fuera un mensaje,
como si amar fuera deslizar el dedo
y no encontrar respuesta.
"En cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier lugar, con cualquier persona"
En el Valle de Nuria
jueves, 5 de febrero de 2026
En los umbrales del dolor
Las nubes pasan
"Crees que el sufrimiento hay que afrontarlo; vivirlo y sentirlo; acurrucarte en él para entenderlo y entenderte; escucharlo¿?
¿O crees que hay que obviarlo; negarte a sufrir y obligarte a estar en un estado de positividad constante porque de lo contrario sientes que estás desperdiciando tu vida?
Escribid sobre ello en cualquier formato y sin límite de palabras".
Y para acompañar el texto, si lo deseáis, os comparto unas imágenes de Tea Jagodić, fotógrafa, autorretratista conceptual y diseñadora gráfica, nacida en 1992 en Banja Luka, Bosnia y Herzegovina, de las que podéis escoger la que resuene con vuestro aporte.'
Está la imagen de mi elección.
¿Cómo podía reprimir mi dolor, mi sufrimiento, si sus disparos eran flechas que se incrustaban en mi cuerpo?
El tablero de la vida puso a su reina con su dosis negativa y crítica, y su exceso embestía mis horas de una dolorosa oscuridad.
Tolerar era una cosa; soportar el dolor que me consumía, otra completamente distinta, pues el dolor que me devoraba se hacía insufrible.
Bebí, bebí de las raíces del mal, cuyo líquido quemaba mis entrañas.
Fue costoso de aceptar, sobre todo cuando temes el final y, sin embargo, aguantas porque no te queda otra, aunque crees que no podrás, y piensas que te romperás.
Tras meses durísimos, le hice un guiño a la vida y, aunque he tenido recaídas, afronto cada una de ellas con valentía, porque vivir duele, pero también quema su belleza: solo se vive una vez.
Por eso he llegado a una conclusión que inunda mis noches y días de fortaleza: no debo escuchar el malvado tic‑tac, sino avanzar aunque intente arrastrarme hacia la oscuridad, porque mi lucha y resistencia es como un fuego que se niega a apagarse.
"El dolor se arrastra en somnolencia de alquitrán,
se mece entre mis costillas como un péndulo de bruma.
Mis venas son corrientes de líquido ocre,
y cada suspiro un crujido de espejismos que me devoran.
Bebo de la tintura del desencanto,
cuyo fuego interior me cincela los órganos con la paciencia del artesano.
Los relojes vomitan su música,
y la noche se enrosca en mis párpados como una serpiente de cristal.
Soportar es urdirse a una misma en espiral,
trenzar la agonía en filamentos de coraje invisible.
Cada lágrima es un quásar de desamparo,
cada silencio, un grito que nadie puede oír.
Y aun así, en la grieta de este tormento,
florece un hilo de luz que sabe a metal y resina.
Avanzo, aunque mis pies chapoteen en sombra,
porque incluso la desesperación tiene un sabor que merece ser vivido".
miércoles, 4 de febrero de 2026
Nos gustan los clásicos
Otro año que participo en el reto literario de «Nos gustan los clásicos». Como su nombre indica es un reto que consiste en leer y reseñar novelas clásicas publicadas hasta 1980 con la condición de publicar una entrada como esta para dar publicidad al reto.
martes, 3 de febrero de 2026
La magia de Alicia
Convocatoria juevera dirigida por Dafne...
viernes, 30 de enero de 2026
El umbral de la noche
Autor Sthefen King
miércoles, 28 de enero de 2026
Evolución
Esta semana en Our Midweek Muse nuestro tema es
"REFLEXIONES"
Fue algo bastante inusual, como dos tormentas que, al acercarse, comienzan a girar una alrededor de la otra sin llegar a fundirse del todo. El efecto Fujiwhara, lo llaman.
David, sin avisar, se subió a su coche y condujo durante tres horas solo para verla. Cuando Eli recibió su mensaje —“Estoy en la puerta de tu casa”— sintió primero incredulidad y luego un leve enfado.
—¿Cómo que en la puerta? —respondió por teléfono, bajando la voz—. David, eso no tiene ninguna gracia.
—No es una broma —dijo él—. Necesitaba verte. En persona.
Durante años habían hablado como dos simples amigos. Risas, confidencias, madrugadas al otro lado del auricular. Nunca, ni por un segundo, Eli había imaginado algo más. Por eso, cuando supo que ella tenía una relación con Cristina empezaron los mensajes insistentes, las llamadas largas, las súplicas disfrazadas de cariño; algo se le removió por dentro. Y todo sin haberse visto jamás.
Sus padres, desde el salón, escuchaban el murmullo tenso de la conversación.
—¿Quién es ese chico? —preguntó su madre, Tania, frunciendo el ceño.
—Un amigo… de internet —respondió Eli—. Pero tranquilos, no voy a hacer ninguna locura.
Aun así, antes de bajar, les dio su número, la matrícula del coche que David le había dictado y una palabra clave.
—Si en diez minutos no recibís un mensaje con la palabra “luz”, llamáis a la policía —dijo, con firmeza.
La puerta del portal se abrió y allí estaba él: más real, más alto, más nervioso de lo que había imaginado.
—Hola, Eli… —murmuró, con una sonrisa temblorosa.
—Hola, David. ¿Por qué has venido así, sin avisar?
Él respiró hondo.
—Porque tenía miedo de que, si lo hablábamos por teléfono, colgarías antes de que pudiera decirte lo que siento.
Caminaron unos metros en silencio. Eli notaba el corazón acelerado, no por ilusión, sino por esa mezcla de extrañeza y peligro que tienen los encuentros que rompen la frontera entre lo virtual y lo real.
—David —dijo al fin—, te aprecio. Mucho. Pero solo como amigo.
Él bajó la mirada y asintió.
—Supongo que necesitaba escucharlo mirándote a los ojos.
Se despidieron con un abrazo breve, contenido, como dos corrientes que se rozan y luego vuelven a separarse. Diez minutos después, en el móvil de Tania vibró un mensaje: “luz”.
Esa noche, sentada en la cocina, Tania pensó en lo ocurrido. Sintió un escalofrío al imaginar cuántas historias empiezan hoy sin rostros, sin gestos, sin tierra firme bajo los pies.
La tecnología acerca, sí, pero también expone. Sirve para trabajar, para aprender, para comunicarse… pero cuando se trata de personas, de emociones, de cuerpos reales, no basta con una voz al otro lado de la pantalla. Hace falta prudencia, tiempo, lugares seguros.
Comprendió entonces que el mundo gira cada vez más rápido, como sistemas que se atraen sin conocerse del todo, y que, si no se camina con cuidado, ese giro puede convertirse en choque imprudente.
El tema de esta semana en Digital Whisper es
"Blanco y negro"
Blanco y negro se miran,
dos silencios en duelo:
uno es promesa de luz,
el otro, un pozo de cielo.
Entre ambos nace el gris,
como un pequeño destello,
donde la ceniza aprende
que todo es claro y oscuro
al mismo tiempo.
Durante la noche
Relatos Conjuntos Mujer espigada con gato Más información AQUÍ La damisela y el gato negro miran el cie...




























