Reto de 👉 REBECA #Fuegoenlaspalabras
Palabras a utilizar: alcachofa, tornillo y zapato.
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
Gratitud
(Reto de noviembre) 👉 Ginebra
Imagen elegida para el reto
"Sin el arte, la crudeza de la realidad haría que el mundo fuera insoportable".(George Bernard Shaw).
CONVOCATORIA JUEVERA PARA ESTA SEMANA: 2 de 3, BORGES
Esta semana nuestra compañera y amiga MÓNICA nos propone elegir dos de los párrafos que aquí comparto (extraidos de distintos cuentos de Jorge Luis Borges) y a partir de lo que ellos sugieran, armar una historia de alrededor de 350 palabras, que los incluyan en forma armónica y coherente.
PÁRRAFOS A UTILIZAR (2 de 3)
* El patio es el declive por el cual se derrama el cielo en la casa. Serena, la eternidad espera en la encrucijada de estrellas.
* Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos...
* Cuando se acerca el fin, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras.
Espero, que tengáis un buen domingo compañeros escritores y lectores. Lo primero, es agradecer a todos su interés en mi propuesta para la Convocatoria Juevera de esta semana, ya fuese participando o leyendo a los participantes.
Ha sido una delicia leerles y dirigirles. La vida es intensa y con intensidad hay que vivirla.
Les invito a participar en la nueva propuesta, dando por finalizada esta y pasando el testigo a nuestra compañera y amiga 👉👉👉 MÓNICA
Viernes Felino. Rellenos Amistosos, Viernes de Naturaleza. Más información en Messy Mimi
En Halloween, a las tres de la madrugada, las sombras comenzaron a cambiar. Primero dejaron de imitar a sus dueños. Después alargaron brazos y dedos, retorciéndose como arañas. Finalmente, se separaron de los cuerpos y caminaron solas por las calles. Entraban en las casas, rodeaban a las personas y se pegaban a sus pies. Cada vez que una sombra tocaba a alguien, su cuerpo quedaba inmóvil mientras su propia sombra crecía, adquiría ojos y comenzaba a sonreír. Al amanecer, las ciudades parecían normales. Pero nadie tenía ya una sombra humana.
«Inspirado en la delicadeza de las estampas de Itō Shinsui que representan los recuerdos que permanecen suspendidos en el tiempo».
CADA JUEVES UN RELATO 29/10/26:
La Nostalgia y el Tiempo
«El tiempo pasa como la brisa entre los bambúes; solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior».
Más información de la convocatoria AQUÍ
La tarde derrama su luz de nácar sobre los tejados de Kioto. Sentada junto al shōji, la delicada celosía de papel, Aiko contempla cómo las glicinas mecen sus racimos violetas al capricho del viento. Lleva un kimono azul y beige y el cabello recogido.
Hace tres primaveras que Takeshi partió hacia el norte prometiendo regresar cuando los cerezos florecieran por cuarta vez. Desde entonces, cada primavera ha sido una herida cubierta de pétalos.
Aiko no llora. En su mundo, las lágrimas son pequeños ríos que deben encontrar su cauce en la intimidad. Por eso, al caer la noche, abre una caja de madera para acariciar las cartas que él le escribió. El papel conserva un perfume tenue, acaso de tinta, acaso de recuerdos.
Miró con añoranza la hoja de flor de cerezo que dormía entre sus pliegues descolorida por el paso del tiempo. Releyó sus palabras escritas en el papel: «Si alguna vez el viento pronuncia mi nombre, siente la intensidad de mis caricias y no habrá ausencia».
Cerró los ojos.
Afuera, una campanilla anuncia la llegada del crepúsculo; un leve recuerdo asoma en su mente. "Una joven cruza el puente con un paraguas rojo", y por un instante recuerda el momento en que le conoció, años atrás, cuando creía que el amor podía detener el tiempo. No solo añoraba a Takeshi, también a la mujer que fue: la que esperaba sin miedo, la que confundía la promesa con la eternidad.
Se soltó el pelo y dejó que el cabello le rozara los hombros. Luego escribió una carta sin destinatario y la depositó a sus pies. Algunas mujeres no esperan un regreso: solo aprenden a despedirse poco a poco, como el otoño de una rama, sin hacer ruido, mientras el corazón sigue floreciendo en silencio.
«Dentro de mí aún habita la mujer que fui. A veces regresa al caer la tarde, se sienta junto a mis nostalgias y me pregunta si aprendí a ser feliz. Le sonrío y le digo que sí, aunque hay ausencias que todavía duelen y días en los que mi alma añora aquella luz de la vida que el tiempo se llevó sin despedirse.»
CADA JUEVES UN RELATO 29/10/26:
La Nostalgia y el Tiempo
"El reloj y la belleza II (1964) de Itō Shinsui""El maestro que supo fusionar la nostalgia del Japón tradicional con el latido de la mujer moderna."
¡Hola a todos! Esta semana recojo el testigo de manos de Patricia y Rossana , a quien desde aquí les doy la enhorabuena por la Convocatoria Juevera que han dirigido, la cual me toca ser su anfitriona está semana, por ello quiero invitarlos a sumergirse en una atmósfera íntima y profunda.
• La nostalgia y los recuerdos.
• El latido de una mujer.
• El sonido del tiempo: ese tic, tac, constante y sigiloso que avanza sin detenerse.
Estás frases son para que nos ayuden en la inspiración para escribir esta semana, pueden usarlas o no, ustedes deciden:
«La nostalgia es ese perfume invisible que dejan los años en el alma; nadie lo percibe, pero lo reconoce en cada recuerdo».
«El tiempo te enseña a soltar las manos, pero no consigue que tu corazón aprenda a despedirse».
«A veces, la melancolía acaricia el alma con manos suaves y recuerda que vivir también consiste en aprender a echar de menos».
«La nostalgia es una carta que el pasado le escribe al corazón cuando el presente se queda demasiado callado».
«El tiempo pasa como la brisa entre los bambúes; solo el corazón sabe qué hojas cayeron y cuáles siguen temblando en su interior».
Dejen que el ritmo de la nostalgia y el tic, tac, del reloj guíe sus letras y nos muestre qué se esconde en esa espera o en ese recuerdo.
⚠️ Normas del reto:
Extensión máxima: 350 palabras (para asegurarnos de que todos podamos leernos e interactuar).
Contenido +18: Recuerden que, según las normas del grupo, los aportes para adultos deben anunciarse claramente.
¿Quién se apunta esta semana? 🖋️
Dejad vuestro enlace en comentarios. En breve pondré la lista de participantes.
Desafío de los jueves: "Corbata voladora".
Convocatoria juevera de la mano de 👇Patricia y Rossana
Nadie sabía de dónde venía aquel hombre. Aparecía los jueves, siempre a la misma hora, con el brazo lleno de corbatas de todos los colores. Las ofrecía en las esquinas, a la salida de los cafés y frente a las oficinas, donde los caballeros, solían detenerse a regatear.
—Una corbata, señor, puede cambiarle la vida —proclamaba.
Algunos se reían, creyendo que era una de tantas ocurrencias de aquel vendedor.
Pero yo sabía que mentía a medias. Mi abuelo había comprado una corbata azul marino que, según contaba, le había salvado de acabar en la cárcel. Otro vecino aseguraba que, bajo el nudo de una corbata granate, había encontrado una carta de amor escrita por una mujer que jamás llegó a conocer. Y la señora del tercero juraba que su difunto marido guardaba, en el forro de una corbata amarilla, la llave de una caja fuerte desaparecida durante la guerra.
Una tarde, cuando la lluvia desdibujaba los escaparates, me acerqué. Sobre su brazo izquierdo quedaba una corbata, de un verde casi negro.
—¿Qué historia esconde esta? —pregunté.
El vendedor me miró con ojos brillosos, como si estuviera esperando aquella pregunta.
—La mía, muchacha.
Me contó que había sido un hombre respetable, marido de una mujer hermosa y padre de una niña que desapareció sin dejar rastro. Durante años recorrió ciudades buscando a ambas, hasta que resignado supo que el mundo estaba lleno de puertas que se abrían por el lado de los recuerdos.
Y sin más palabras se alejó, pero lo más extraño es que el viento arrastró la corbata a mis pies. Poco después, al deshacer el nudo, encontré una fotografía diminuta: una niña de ojos claros, idénticos a los míos.
«Lluïsa Vidal - Saliendo de misa 1909-1918»
Repican las campanas, despierta la ciudad, las damas van despacio bajo la claridad.
Mantillas y susurros, encajes al andar, un ramo de azucenas, mil sueños por contar.
La luz besa los rostros, el sol borda el adoquín, y un niño ríe y corre tras una flor de jazmín.
Se alejan los rezos, se despereza el amor, la vida abre sus puertas con pétalos de sol.
Y entre pasos y saludos, bajo el cielo primaveral, cada alma lleva un sueño que no se atreve a confesar.
¡Qué hermosa es la mañana, qué dulce su resplandor! Saliendo todos de misa, Dios se queda en cada corazón.
—Ha sido una visita forzada —murmuré ante su tumba, mientras depositaba un ramo de flores de plástico, por aquello de que el presupuesto tampoco da para milagros, pero sabiendo que no merecía flores frescas.
Han pasado unos años desde tu muerte y, por fin, puedo hablarte sin que me interrumpas para corregirme, criticar mi ropa o recordarme que tu madre hace mejor las croquetas.
—Debo confesarte algo —dije sin percibir que hablaba en voz alta—, desde que te fuiste, la casa está más silenciosa. Nadie ronca, nadie protesta por la sal y nadie me pregunta por qué gasto en tonterías, como por ejemplo, unos guantes para calentar mis manos. ¡No es una tragedia, como comprenderás!
Suspiré con teatralidad y sonreí para mis adentros por la ironía. Siempre se me ha dado bien el teatro; lástima que él jamás apreció mis interpretaciones.
—También he cambiado las cortinas. Las horribles, aquellas que elegiste tú. Y he regalado tu sillón a un vecino. Dice que es comodísimo. Claro que él no tuvo que compartirlo contigo durante cuarenta años.
Una ráfaga de viento movió mi cabello. Interpreté aquel gesto como una protesta.
—Bueno, debo irme —suspiré. He quedado para cenar.
Me alejé despacio, sin mirar atrás. Al fin y al cabo, llevaba años esperando permiso para vivir porque a veces la intimidad se vuelve siniestra.
La naturaleza nos regala flores, los animales, ternura y lealtad, y mis nietos, con sus risas de colores, llenan de luz mi mundo y mi hogar.
Entre patitas, abrazos y primaveras, mi corazón aprende a florecer… ¡Qué hermosa es la vida entera cuando hay tanto amor para ofrecer!
Reto de 👉 REBECA #Fuegoenlaspalabras Palabras a utilizar: alcachofa, tornillo y zapato.