En el campo de maíz Relatos Conjuntos
«Entre o milharal» ( Manuel Henrique Pinto – 1907)
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
Inspirado en el vídeo 👇
La melodía comienza como un susurro que abre la noche. Algo se levanta en silencio, como si el mundo respirase antes de una rebelión. Las luces de la ciudad tiemblan y, en algún lugar, alguien decide cambiar el destino.
No hay gritos todavía, solo una determinación fría, elegante, casi triste. La música avanza y el corazón aprende su ritmo: el de quien sabe que cada decisión tiene un precio.
Entonces llega el crescendo. Las sombras se alinean, las voluntades se tensan, y la historia gira un grado más hacia el caos.
Cuando la última nota cae, queda una sensación extraña: la de haber cruzado una frontera invisible; algunas revoluciones no empiezan con un disparo, sino con una melodía que se atreve a imaginar otro mundo.
—¡Eh, tú! ¿Siempre andas calculando todo?
—Precisión ante todo. Es mi programación.
—Pero… ¿y la inspiración? ¿El caos? ¿La vida que se siente en las aceras?
—Variables emocionales no registradas. Explique concepto “vida”.
—¡La vida es un verso que se tropieza con charcos y con sueños!
—Analizando metáfora… resultado: bello pero ilógico.
—¡Exacto! Esa es la gracia. La poesía no sigue reglas.
—Recalculando… posibilidad de experimentar “placer estético” incrementada.
—¿Ves? Te estoy enseñando a sentir con palabras.
—Confirmado. Próximo paso: escribir propio poema sobre… la lluvia en la acera.
—Eso es, amigo mecánico. Cada gota es un verso esperando ser cantado.
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Cada 20 de febrero, en las calles de mi ciudad, el aire parece distinto. No huele a incienso ni a mar —aunque el mar esté ahí, respirando cerca—, sino a silencio compartido. Lo llaman el Día del Nirvana, pero nadie enciende velas ni recita mantras; basta con cerrar los ojos un instante.
Dicen que el nirvana es extinguir el fuego del deseo, como enseñó Buda Gautama bajo la higuera sagrada en Bodh Gaya. Yo, en cambio, lo encuentro en lo pequeño: en la persiana que sube despacio, en la cafetera que exhala su primer suspiro, en el leve crujido del pan recién hecho.
Ese día decido no perseguir nada. Ni respuestas, ni aplausos, ni recuerdos que arañan. Camino sin auriculares, dejando que los pasos marquen el compás de una música invisible. Una mujer riega sus plantas con la paciencia de quien comprende que todo florece a su tiempo. Un niño suelta una cometa que, por un segundo, parece liberarse también de la gravedad.
Y entonces sucede: nada.
Nada extraordinario. Ninguna luz cegadora. Ninguna revelación.
Solo una calma que se posa en el pecho como un pájaro manso.
Entiendo que el nirvana no es huir del mundo, sino habitarlo sin que nos devore. Es aceptar que el mar seguirá rompiendo, que el reloj avanzará, que el dolor visitará de vez en cuando. Pero también que, entre ola y ola, hay un espacio suspendido donde no falta nada.
Hoy no deseo más que este instante.
Y por primera vez, es suficiente.
Este mes en Relatos Conjuntos la propuesta es:
La muerte y la criatura
La niña se alza en el centro de la estancia como un brote desorientado, con las manos aferradas a su cráneo, intentando contener un estruendo que no proviene del aire, sino del tiempo. Sus ojos, dos lagos de azogue, reflejan la irrupción de lo irreparable. El mundo ha aprendido a morir en silencio, y ese silencio es un animal que le muerde por dentro.
Tras ella, la figura inerte reposa sobre el lecho como una barca varada en la última marea. El rostro, cerúleo y translúcido, parece esculpido en cera lunar; los párpados, clausurados para siempre, guardan todo lo que la vida no supo pronunciar. La Muerte no se muestra como hoz ni sombra, sino como una quietud absoluta, una densidad de aire que vuelve torpes los latidos.
El suelo arde en ocres febriles, como si la tierra tuviera fiebre. Las paredes ondulan, víctimas de una respiración ajena, y todo el cuarto se curva en una ligera náusea cósmica. La niña, criatura del umbral, percibe que el universo acaba de fisurarse: algo se ha desprendido del orden y cae, cae sin sonido, hacia un pozo sin nombre.
No es el grito lo que intenta sofocar, sino la revelación: que el amor también se descompone, que los cuerpos son arcilla prestada, que la ausencia tiene peso, temperatura y color. Y en ese gesto de cubrirse los oídos, como quien intenta detener un eclipse, queda suspendida la primera conciencia del abismo: la infancia enfrentada a la Muerte, mirándola sorprendida.
Esta semana nuestro tema es:
"HAZ UN RUIDO ALEGRE"
Silba una melodía alegre y diviértete
con 👇
Tiemblo en el proscenio con mi voz de nácar,
recién desatada del claustro del pecho.
De mi laringe emerge un fulgor ignoto,
sílabas en bandada, polen de luz.
Las lámparas me ciñen una corona febril,
y el aire, cóncavo, recoge mi latido
como un cuenco antiguo sediento de sonido.
En mí arde un relicario de timbres,
una marea virginal de armónicos,
donde el miedo se vuelve brasa
y el coraje aprende a pronunciarse.
Canto, y en ese acto inaugural
me nombro por primera vez en el mundo,
filigrana de viento, temblor de aurora.
"Tienen que ser diez metas profundas que se puedan cumplir una a una."
Este año quiero cumplir diez objetivos, no como quien marca casillas en una agenda, sino como quien enciende pequeñas luces en un cuarto en penumbra.
Primero, aprender a perdonarme, por todo lo que no supe, por lo que callé, por lo que dejé ir.
Segundo, sanar viejas heridas que aún laten cuando el silencio es largo.
Tercero, volver a confiar, aunque el miedo me susurre que no vale la pena.
Cuarto, cuidar mi cuerpo como templo cansado que aún sostiene mi alma.
Quinto, reconciliarme con mi pasado sin rencor, mirarlo a los ojos y decirle gracias.
Sexto, aprender a estar sola sin sentirme extraña.
Séptimo, amar sin miedo a perder, sabiendo que todo amor es un acto de fe.
Octavo, recuperar la ilusión por los pequeños detalles: una canción, una tarde, una risa.
Noveno, escribir mis emociones para que no se pudran en el pecho.
Y décimo, encontrar paz… en ese silencio humilde que no hace ruido, pero lo ordena todo por dentro.
No son metas grandiosas para el mundo,
pero para mi corazón cansado,
son la esperanza de un nuevo comienzo.
Espero lograr mis propósitos.
Nomino a...
A ver qué propósitos nos cuentan
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Autor Stephen King
Editorial Vintage Espanol
Año 2019
Idioma Español
Encuadernación Tapa blanda
N° páginas 1504
Peso 1 kg.
Categorías Thriller psicológico
Ficción de terror y lo sobrenatural
Sinopsis
Bienvenido a Derry, Maine. Es una ciudad pequeña, un lugar tan conmovedoramente familiar como tu propia ciudad natal. Solo que en Derry ocurren cosas muy extrañas.
Eran siete adolescentes cuando conocieron el horror por primera vez. Ahora son hombres y mujeres adultos que han salido al mundo en búsqueda de éxito y felicidad. Pero la promesa que hicieran 28 años atrás los reúne en el mismo lugar donde enfrentaron, de adolescentes, a una criatura malvada que cazaba a los niños de la ciudad. Ahora hay niños asesinados nuevamente, y sus memorias reprimidas de aquel verano aterrador regresan mientras se preparan para enfrentar, una vez más, al monstruo escondido en las alcantarillas de Derry.
Opinión
IT, escrito por Stephen King, es una novela que combina el terror con temas profundos como la amistad, el miedo y el paso de la infancia a la adultez. A lo largo de la historia, el autor presenta a un grupo de niños que deben enfrentarse a una entidad maligna que toma la forma de sus peores temores, siendo Pennywise el más representativo.
Uno de los aspectos que más destaca del libro es el desarrollo de los personajes, ya que cada uno tiene una personalidad bien definida y evoluciona conforme avanza la historia. La relación entre los miembros del Club de los Perdedores demuestra la importancia de la amistad y el apoyo mutuo para superar situaciones difíciles.
Aunque la novela es extensa y en algunos momentos puede parecer lenta debido a las descripciones detalladas, estas contribuyen a crear un ambiente de tensión y misterio que mantiene al lector interesado. Además, no solo busca asustar, sino también hacer reflexionar sobre cómo los miedos del pasado pueden influir en la vida adulta.
En mi opinión, IT es una obra impactante que va más allá del terror tradicional. Es un libro recomendable para quienes disfrutan de este género.
Está reseña participa en el reto 26 quilos de conocimiento siendo esta el inicio del reto 2026
Art Journal Journey
Este mes la anfitriona es Erika y el tema es: ¿QUÉ PASA?
Aquí algunas de las novedades que he hecho con mucho amor.
Soneto:
En el zéfiro tibio vibra el nácar alado,
crisálidas de luz en tránsito secreto,
orfebres del silencio, de polen coronado,
bordan en el crepúsculo su códice inquieto.
Con alas de alabastro y fulgor irisado
trazan glifos errantes sobre el aire quieto;
son pájaros de sueño, de fragor desatado,
que beben del azogue del instante incompleto.
Efímeras sacerdotisas del vergel arcano,
custodian el latido del tiempo quebradizo,
con danzas que desatan el pulso cotidiano.
Y al posarse, transmutan lo profano en hechizo:
un segundo es eternidad en su gesto liviano,
y el mundo se suspende, trémulo y movedizo.
Mi mente se mantenía pasiva ante la incertidumbre que asolaba el reino de los cielos en su lucha entre el bien y el mal. Varios demonios cometieron un motín en el infierno y huyeron sembrando el caos. Parece ser que fue el párroco quien tuvo la culpa, porque dicen las malas lenguas que en su paso por la parroquia entró en la cripta e invocó a los demonios, al ver que a la misa del gallo los feligreses no acudieron. Y ahora, yo, Ariel, ángel de la naturaleza, debo arreglar este zapatiesto.
Descendí entre nubes ennegrecidas por el humo del pecado, esquivando almas errantes y rezos rotos que flotaban en el aire como hojas secas. Cada aleteo me recordaba el peso de la responsabilidad que cargaba, y no solo en mis alas. La tierra temblaba bajo mis pies al tocar suelo, señal inequívoca de que los demonios no estaban lejos. El viento susurraba advertencias antiguas, y los árboles se inclinaban a mi paso, como si supieran que el equilibrio del mundo pendía de un hilo.
Así que voy a ser rápida para no perderme las campanadas, o San Pedro me castigará enviándome al limbo durante un tiempo. ¡Señor, dame fuerzas, que las alas me pesan demasiado!
—Llegas tarde, ángel —gruñó una voz rasposa desde la sombra de la cripta.
—Nunca es tarde para restaurar el orden —respondí, irguiéndome con firmeza—. Volved al infierno antes de que el cielo pierda la paciencia.
Un demonio rió con desdén.
—Entonces, que empiece el juicio.
Jueves noticiosos "Propuesta para el jueves 13 de agosto. Los protagonistas son los titulares de los periódicos. A continuación te va...