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martes, 28 de abril de 2026

A veces...



«Mejor no», dije, mirando la puerta entreabierta de urgencias del hospital, como si el aire supiera algo que me aterraba. Mejor no, repetí, mientras el corazón dudaba entre un latido y otro. «Mejor no», insistió la sombra que invadía mi pensamiento pegada a mi espalda, y que aprendió de mis miedos. Mejor no, susurró la mente, trayendo recuerdos que ardían en mi cuerpo. «Mejor no», concluyó la noche, cerrando mi delirio y apagando las voces. Y sin embargo, entre dolor y dolor, avancé, buscando una respuesta a mi sufrimiento. Porque a veces nuestro miedo provoca una incoherencia incómoda, difícil de aceptar, pronunciando verdades que el alma calla, y aunque aprende tarde que incluso el miedo te puede alterar y miente cuando dice: «mejor no», yo dije: «mejor que sí». A tiempo crucé ese umbral y el quirófano me abrazó; y sigo poco a poco recuperándome de este trance difícil, pero avanzando hacia ese anhelo de salud y estabilidad interior. 

"A veces la vida nos arroja tormentas que parecen injustas, pero hay que abrir la ventana para dejar pasar las pruebas que la vida dirige, «y que no siempre son fáciles de aceptar», para superarlas. En estos momentos que parecen demasiado duros para comprender, hay que mirar hacia los obstáculos e intentar hacernos más fuertes."

P. D. Mi recuperación es lenta, de seis a ocho semanas, pero en la medida que me lo permita pasaré a visitar vuestros blogs. 





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