Es un nuevo mes y un nuevo año, así que es hora de un nuevo reto aquí en...
Art Journal Journey
Este mes la anfitriona es Erika y el tema es: ¿QUÉ PASA?
Aquí algunas de las novedades que he hecho con mucho amor.
Soneto:
En el zéfiro tibio vibra el nácar alado,
crisálidas de luz en tránsito secreto,
orfebres del silencio, de polen coronado,
bordan en el crepúsculo su códice inquieto.
Con alas de alabastro y fulgor irisado
trazan glifos errantes sobre el aire quieto;
son pájaros de sueño, de fragor desatado,
que beben del azogue del instante incompleto.
Efímeras sacerdotisas del vergel arcano,
custodian el latido del tiempo quebradizo,
con danzas que desatan el pulso cotidiano.
Y al posarse, transmutan lo profano en hechizo:
un segundo es eternidad en su gesto liviano,
y el mundo se suspende, trémulo y movedizo.
"¿Qué pasa en la soledad de un puente?Dibujo al carboncillo, color con ceras compactas."






Bello soneto decorado con arte. Sin duda tienes mucho talento.
ResponderEliminarBesos dulces.
Nuria,
ResponderEliminartu texto y tus creaciones respiran una misma conciencia: la de la vida como un hilo delicado que se sostiene en la reciprocidad. El desierto, las mariposas, el puente en soledad… todo dialoga en un mismo lenguaje silencioso y profundo. Hay en tu mirada una devoción por los ciclos invisibles, por aquello que sostiene el mundo sin hacer ruido. Tu soneto no acompaña la obra: la habita. Y en esa unión entre palabra, materia y sentido, nos recuerdas que el arte también es un acto de cuidado del planeta y del alma.
Fernanda😘
Gostei do poema e do boneco de neve. rsrsrsrs
ResponderEliminarNova tirinha publicada. 😺
Abraços 🐾 Garfield Tirinhas Oficial.
qué maravilla, nuria, eres una artista! me encantan las pinturas, los muñecos y, por supuesto, el texto.
ResponderEliminareres una abuela joven y simpática. :)
besos!!
Este soneto se inscribe con absoluta naturalidad en el modernismo finisecular más esteticista y musical, ese que hunde sus raíces en la sensualidad del lenguaje, la sugestión sonora y el deseo de trascender la realidad mediante la belleza verbal. Su tono, su imaginario y su articulación rítmica remiten a un esteticismo de filiación dariana —el Darío de Prosas profanas—, donde la palabra se vuelve materia preciosista, casi pictórica o musical.
ResponderEliminarLa eufonía domina el poema: hay una búsqueda constante de la musicalidad mediante aliteraciones, encabalgamientos suaves y asonancias internas (“En el zéfiro tibio vibra el nácar alado”), que generan un flujo ondulante semejante al aire o al vuelo que el poema evoca. La sonoridad líquida y sibilante del texto —esas secuencias con /s/, /l/, /r/— crea una textura envolvente, voluptuosa, muy propia del modernismo que aspira a hacer de la poesía un arte total.
El uso abundante de esdrújulas y adjetivos fulgurantes (“nácar alado”, “alabastro”, “irisado”, “trémulo y movedizo”) responde al gusto modernista por la *palabra rara*, el exotismo fónico, el lujo verbal. Cada verso parece cincelado por un orfebre del sonido, lo que coincide con la vocación del movimiento por la orfebrería poética: moldear el idioma como materia preciosa, símbolo de un arte aristocratizante frente a la vulgaridad del mundo.
En cuanto al imaginario, el poema se despliega en un universo de símbolos luminosos y etéreos: zéfiros, crisálidas, ángeles, pájaros oníricos. Son figuras del tránsito y la transmutación —la “crisálida” que es luz o el “gesto liviano” que detiene el tiempo—, lo que sitúa el texto en una estética de lo evanescente y misterioso, tan propia del decadentismo. Incluso el léxico (“azogue”, “vergeles”, “glifos”, “hechizo”) sugiere una espiritualización del objeto sensorial, un intento de alcanzar lo inefable a través del brillo verbal.
El tema central podría formularse como una meditación sobre la belleza efímera y su poder de eternizar lo momentáneo. Las “efímeras sacerdotisas” (quizá mariposas) custodian ese milagro: el instante estetizado se convierte en eternidad. Es un motivo plenamente modernista, donde lo decorativo y lo trascendente se funden bajo un mismo impulso estético.
En conjunto, este soneto constituye un ejemplo muy logrado del modernismo más refinado, musical y sensorial, ese que hace del poema un objeto de arte sonoro, visual y simbólico, donde la forma misma —su cadencia, su color, su ritmo— encarna una experiencia de belleza autónoma y pura.
Saludos.
Arte en letras y en pintura , toda una creatividad, y tu nieta sale a quien parecerse. Jj.
ResponderEliminarTodo un conjunto de creatividad.
Besos.
Me gusto tu poema y la ultima imagen. Te mando un beso.
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