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miércoles, 15 de abril de 2020

¿Aprenderemos la lección?


Las calles están vacías y el
silencio es atronador;
palmadas de esperanza.
Esto no es una paradoja,
es un reto vital; encontrar
una vacuna y salvar la
humanidad.
Las paredes se me caen
encima, y no lo puedo
soportar; una pregunta
atraviesa mi mente, y
no la logro expulsar.
¿Será capaz este mundo
de aprender, de esta terrible
lección?


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sábado, 4 de abril de 2020

¿Aprenderemos la lección?


Somos como ángeles perdidos
que algo hicieron mal; y nuestro
castigo fue el virus de la maldad.

Si eres muy mayor, te mueres sin
más porque lo decide un doctor;
es la vida o se considera un Dios.

Yo albergo la esperanza de que
aprendamos la lección; no jugar
con la naturaleza y dar más amor.

Pero esta pandemia proboca
mucho dolor; dolor por los que
marchan, dolor por los que sufren.

Maldito laboratorio, que generó esta
maldición, que se llevará miles de
vida sin importar su condición.

Miro al cielo y veo las estrellas
brillando con fulgor; al lado la luna
sonrie con ilusión, tal vez con la
esperanza de que aprendamos la lección

sábado, 18 de enero de 2020

Los sueños

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Descubro el silencio como pausa en el viento, sin que nadie responda al latir de mis sueños.

Las sombras, no llamarán al silencio, como el canto del pájaro que añora los sueños.

Laten mis versos, en el jardín de los recuerdos donde no hay premura ni tampoco sueños.

No cubriré de música el olvido entristecido pero guardaré en el alma, los sueños y el destino que guiará su camino.

©Nuria de Espinosa

martes, 7 de enero de 2020

Caminando a mi destino

Caminaba dolorida y no
me atrevía a girar la vista atrás.
El polvo levantaba la tierra
tras mis pasos, y cansada y polvorienta
me dejé caer al borde del camino sobre la hojarasca. Muy lejos quedó la niñez, y la
adolescencia se fue más rápido de lo que llegó dejándome sola con la madurez
que se aproximaba lenta, sin pausa, pero segura de alcanzarme.

Una mariposa reboloteaba a mi alrededor en una danza satírica que parecía reírse de mi sombra. Una sombra que en ocasiones se negaba a querer viajar tras de mí, y yo, solo entonces me sentía vacía y perdida.

Junto a la mariposa un colibrí revoloteo quizás animado por su danza y durante al menos unos segundos, sin mover más que sus alas, quedó prendado en mi mirada.
Fue extraño pero dio ánimo a mi camino
y inicié mi destino a un futuro sin sentido .


©Nuria de Espinosa

lunes, 6 de enero de 2020

El futuro no perece


La vida es nuestra y la ciudad espera
que al anochecer la luna luzca solera y
las chimeneas humeen en el frío invierno.

Las nubes al viento siguen en cadena
ataviadas por la luz de las estrellas qué
rezagadas quedan a merced de la niebla.

Vamos trazando el camino de Oriente
bajo el humo de las chimeneas la urbe se dirige hacia un futuro que no perece
y que el poeta escribe pesadamente.

Se disipa la niebla como una niña que juega entre risas y promesas; el viento cálido se posa a sus pies, alza la cabeza y se detiene.

Se descubren los versos de la vida y la ciudad espera el momento del lucero
que osado deambula bajo la luz de la luna.


©Nuria de Espinosa

miércoles, 1 de enero de 2020

El despertar

Entrando por la puerta camina
despacio, sólito y sin prisa.
Le acompañan la ilusión y la esperanza
arropados por la bondad y la añoranza.

Es momento de pasar página, y abrazar
los sueños que en el alma se guardan,
olvidando la tristeza y dando paso a la
felicidad, que el nuevo año te viene a dar.

El pasado quedó reprimido, y las heridas
por fin, se han encogido. Es hora de recitar
y un sincero poema poder declamar.

Mi camino es melancólico, pero no alberga oscuridad ni tristeza, sólo una efímera destreza.

Abro los brazos al sol y la madurez lenta sonríe como un instante de sensatez
que embriaga mis cinco sentidos
y escucho mi corazón respirar otra vez.

Las arrugas que surquen mi rostro,
serán bienvenidas, y aceptadas con lucided.
Sólo deseo ser feliz y que en el mundo las cortinas de la paz se destapen de una vez.


©Nuria de Espinosa




miércoles, 18 de diciembre de 2019

La Rueca de la vida


Las rosas llacian sobre el frío mármol 
a su lado una simple nota de despedida
me sentí perdida, hundida. 

Amanecía lloviendo y lloraba mi alma 
con la lluvia que lo empapa todo 
y aquellos sentimientos que no se 
despedían de mí corazón tocaron fondo. 

Mi mente giraba como una rueca que aparece asustada ante tantos caminos que 
se presentan extraños sobre tus pasos. 

Me sentía distinta, diferente, como si estuviera viva! Y la sensación me gustó, 
era desconocida para mí. Qué raro. 
Sería la sensación que daba la felicidad? 

Sin apenas darme cuenta
perdida en la encrucijada 
de mis pensamientos 
llegó la oscuridad del anochecer. 

Un relampago irrumpió en el cielo
las estrellas parecieron brillar aún más, 
la luna llena sonreía altanera, y yo, 
me di cuenta de que la vida es única, 
es bella, hermosa y perecedera. 

Hay que vivirla, sin preocuparse por lo trivial, si no por lo que realmente 
necesitamos para vivir, 
haciendo el bien y 
dando amor al progimo. 

Feliz Navidad 

©Nuria de Espinosa 




jueves, 5 de diciembre de 2019

La noche



El mar bravio rugia con fuerza al
tiempo que las olas en su vaiben
chocaban contra las rocas.

El faro alumbraba la noche y las aguas
inquietas susurraban una dulce danza
y llegó el lucero al faro y a puerto.

Calmó las aguas y el cielo siguió negro
y la luz brilló intensa y no apagó su fuego
en una noche de estrellas, oleaje y luceros.


©Nuria de Espinosa

miércoles, 4 de diciembre de 2019

El camino


Caminé pensativa aquella mañana,
en medio de una polvorienta musaraña
que se clavaba en mi mente dañada.

Encontré un claro en el camino,
en él una roca, y encima un relicario.
El hallazgo me heló el cuerpo.

Me inquietó el porqué pasé junto a él.
Qué me llevó hacia este extraño lugar.
No puedo llorar, me faltan lágrimas.

El cielo gruñió y se cubrió de gris.
Me asuste y lloré. Casi sonreí asombrada.
Había llorado. Pero qué significado tenía, si yo... me sentía vacía.

©Nuria de Espinosa

martes, 22 de octubre de 2019

No hay sueños

La tormenta sigue su curso violento
y desespera a los más inquietos.
Despierto al alba, en la penumbra más solitaria y no escucho tu voz.

Grito tu nombre y solo escucho el eco retumbar en mi habitación. Acaso fuiste tan lejos, que no te oigo ni en sueños?

Yo sigo esperando tu reclamo perverso, pero sé, que no hay paz en los cielos, ni brisa, ni amor, ni sueños.

©Nuria de Espinosa

miércoles, 28 de junio de 2017

Te necesito



Tres pruebas muy duras nos puso la vida... Tres que lograste superar... Tres pruebas en las que esperábamos el duro final... Y aguantaste madre, tu fortaleza y las ganas de vivir llenan nuestros días. 
Sólo le ruego a Dios que nos dures muchos anís más, porque tus nietos te añoran y tus hijas aún más...
Te queremos mamá

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La pócima

Elena tenía una perspectiva de la vida un tanto inusual. Para ella todo quedaba en un plano convencional escepto su propio egoísmo. Su fantasía parecía un terremoto interno que sólo se aplacaba frente al espejo.
Claro estaba que la intensidad que Elena le daba a sus inquietudes afloraban tan rápido como llegaban. Ya de niña soñaba con los escenarios y veía en su mente como el público le aplaudía intensamente, pero se cruzó Raúl en su camino y ahora; cocinera, ama de casa, canguro y fregona. Todo excepto actriz.
-Ha no, eso no- se dijo- este es mi gran papel, el mejor. Muy pronto quedaré libre y nada hará sospechar y sobre mí.

Elena continuó sumida en sus pensamientos mientras regaba delicadamente aquella planta que sería su liberación.

martes, 30 de agosto de 2016

El dolor de la existencia

La vieja verja repiqueteaba una y otra vez contra la puerta de entrada. No lograba acostumbrarme a ese continuo chirrido.  Mientras Laura fregaba los platos me planteaba si seria correcto hacer una visita al notario. Pero la presencia de mi madre conseguía arrastrarme al pasado y desistir de mis pensamientos. La observé durante un rato; ella estaba absorta en su serie preferida y de vez en cuando se quedaba fija con la mirada pérdida.
Al darse cuenta de mi presencia giró el rostro hacia mí y sonrió, acto seguido continuó con la vista en el televisor sin más... Odiaba esa enfermedad que la arrastraba a perderse en el olvido. Quedaba muy remoto los albores del pasado. Pienso que el tiempo es muy cruel y traicionero; por eso la vida debe ser  el presente, el resto es sólo  un resquicio perecedero de nuestro camino por la vida.



miércoles, 18 de noviembre de 2015

Memoria en el olvido

Hoy que olvido el presente
tengo miedo al pensamiento
que envuelve un pasado hiriente,
cuya ausencia se funde en el tiempo
y airea el temido tic, tac...

Tal vez aparece efímero,
o quizás, etéreo,
pero sin duda, es una dura realidad.

Hoy que beso los sueños,
que perdida,
respiro y no vivo
porque temo el olvido
y el susurro que permanece ausente.

Es la memoria, que no quiere conservar
el pensamiento
porque es tan fino, como el cristal.

© Nuria de Espinosa






domingo, 25 de octubre de 2015

Rasgando el alma







La vida parece un goteo continuo, que arrasa en segundos
forjando el silencio más absoluto, de la efímera eternidad,
y abre el camino, de las aguas más profundas de la oscuridad
cuya presencia influye en el tiempo y se funde entre los sueños.

Todo tiene un origen, un punto inicial,
un pequeño verso, una mota en el firmamento
o quizás un cometa en soledad
pero hoy, solo encuentro este poema
y no encuentro miedo al caminar.

Me alejo del silencio, del efímero lamento
que camina en una extraña vereda, incierta
y vacía. Abrazo los años de rosas y lozanías
que acarician la distancia del tiempo
que quiebra el alma rasgando las lagrimas.

© Nuria de Espinosa

martes, 16 de junio de 2015

Lecciones de la vida

Aprendí con la vida
que en el umbral
de mi puerta
dos ángeles empuñaban
la espada
que mis sueños velaban.

Vi la luz,
tenue y difusa,
del color de las tinieblas
¡mal rayo me parta!
en el abismo de este duelo
que llora mi alma confusa
en el dolor de los desvelos.

© Nuria de Espinosa

Llegáis tarde y yo...

Post participante en varios retos  "Relatos de verano de Carme: mes de agosto. El banco mágico. Mural en Penelles - una fotografía de F...