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jueves, 11 de julio de 2024

Un ratón muy avispado

 


Ernesto llevaba años trabajando en su taller de reparación de calzado; era un hombre solitario y reservado, que no tuvo hermanos, ni esposa, y al fallecer sus padres heredó el taller. Su padre le enseñó el oficio y nunca se arrepintió de haberse quedado el taller que había pasado de su abuelo a su padre y después a él. Una noche, mientras reparaba unas botas desgastadas, notó un movimiento en la penumbra del taller. Al alzar la vista vio un ratoncito que corría hacia un agujero en la pared. Tuvo la extraña sensación de que el ratón quería atraer su atención. Al día siguiente vio que recolectaba pequeños trozos de cuero y tela que él dejaba caer accidentalmente y sonrió. Pensó que el animal era más listo de lo que creía. Cada vez, que el ratoncito salía de su guarida, corría a su alrededor y luego huía. Él sentía más curiosidad por saber qué había dentro de aquel agujero. Cogió una linterna y, dirigió la luz hacia el interior del hueco donde pudo ver en su algo que lo dejó perplejo: una serie de objetos deteriorados y desgastados, entre ellos una pequeña caja de madera. 


Se preguntó intrigado cuánto tiempo llevaba el ratoncito viviendo dentro de su taller. Cogió un alambre y logró alcanzar la pequeña caja y arrastrarla fuera del agujero. El candado estaba oxidado por el paso del tiempo y la humedad, no obstante, con sus herramientas, y algo de paciencia, consiguió abrir el candado. Dentro de la pequeña caja, había un diario cuyas páginas deterioradas, estaban amarillentas por el paso del tiempo. Pertenecía a un zapatero que había trabajado en el mismo taller en otra época. Se quedó pensativo, siempre había creído que fue su abuelo el primero en abrir el taller. «¿Cómo es posible?». Se preguntó.«¿Cuánto tiempo llevas aquí?», murmuró al mirar el diario.


Qué resultó ser el diario de un hombre que había dedicado su vida a buscar un par de zapatos mágicos que otorgan a su portador la habilidad de caminar entre dos dimensiones, la onírica y la real. En las últimas entradas del diario, ponía una fecha: 1806, el dibujo de un mapa y las pistas indicando la ubicación de los zapatos. «¡Logró encontrarlos!», exclamó. Dedujo que estaban en algún lugar del taller. Aunque algo escéptico, siguió las pistas del diario durante largas noches, descifrando las pistas y explorando cada rincón del taller sin éxito. Tras varios días de búsqueda, mientras pensaba qué se le pasaba por alto, vio que algo resaltaba en una de las paredes. «¿Qué hace un clavo aquí?, nunca me había fijado». Con un martillo golpeó sobre el clavo. De repente una puerta se abrió ante sus ojos. Llevaba hasta un pequeño habitáculo lleno de polvo y telarañas. En el centro solo había un cofre descolorido cubierto de polvo. Con manos temblorosas, lo abrió y allí estaban... ¡Los zapatos mágicos! Hechos de un cuero iridiscente que cambiaba de color bajo la luz de las velas. Cuando se los calzó, sintió una energía recorrer su cuerpo. Cerró los ojos y, de repente, se encontró en una dimensión donde los árboles eran gigantes, la luna era un dragón violeta y el cielo lágrimas azules. Desde esa noche, vivió entre los dos mundos, reparando zapatos durante el día, y explorando el mundo de los sueños al anochecer, con su inseparable compañero, el ratoncito. 




lunes, 11 de diciembre de 2023

El rey de los infiernos

 


El sol empieza a ponerse tiñendo el cielo de tonos dorados y naranjas. En las calles, las sombras se alargan, creando figuras que bailaban entre los rincones. Ismael camina apresurado hacia su casa, sintiendo una extraña sensación de intriga y misterio que atrapa su pensamiento. Durante días, ha estado recibiendo extrañas cartas sin remitente, en las que alguien le advierte sobre un terrible secreto qué podría cambiar su vida. La curiosidad y el temor se mezclan en su interior mientras sostiene la última carta en su mano. 


Cuando va a entrar en su casa, cree ver una sombra en el umbral de la puerta. Se detiene en seco. Su corazón late acelerado. La sombra se hace visible, sus piernas tiemblan y cree que va a caer contra el suelo; entonces la oscura silueta se gira y avanza hacia él; sus ojos son oscuros y penetrantes. Siente pánico, comprende su error. Debió haber huido, pero el miedo le había paralizado. Sin embargo, el hombre de aspecto desaliñado, y mirada fría y penetrante, sin decir una palabra, alargó su brazo y le entregó una carta, qué él con manos temblorosas aceptó; acto seguido desapareció refugiándose en la oscuridad de la noche. Su mente a penas podía digerir lo sucedido. Dudó si abrir la carta, pero sabía que si no lo hacía aquel hombre podía volver y quién sabe con qué intenciones. Sus manos temblaban, la ansiedad crecía en su interior, no obstante, abrió la misiva y comenzar a leer:


"Ismael, estas letras son solo la punta del iceberg de una trama en la que tu vida está en juego. Las cartas que has recibido son una advertencia de algo mucho más oscuro y siniestro. La verdadera sorpresa está por revelarse esta noche en el faro abandonado, ven a las doce en punto. No faltes, o descubrirás, que la realidad es mucho más aterradora de lo que jamás pudiste imaginar".


Una oleada de escalofríos recorre su cuerpo, aunque tiene miedo, sabe que no podrá negarse a ir, está obligado a seguir su juego, a aceptar la propuesta y a descubrir la verdad oculta de aquella misteriosa misiva. Al llegar la noche desciende por el sinuoso camino que llevaba al faro, siguiendo la única luz que guía sus pasos: la luna llena ilumina a través del mar el lejano horizonte, y se sumerge en las sombras que cobijaban el inquietante lugar. Dentro del faro encuentra un grupo de personas reunidas en una extraña ceremonia. Todos llevan túnicas negras y máscaras ocultando su rostro. Supo entonces qué aquellos individuos le esperaban, como si su presencia en aquel lugar estuviera predestinada. Uno de ellos, se acerca y le susurra al oído: 

"Eres el elegido, el único que puede presenciar el verdadero poder de este lugar". 

Tras decir esas palabras, el hombre deja caer en el suelo una de las máscaras y mira intencionadamente, de él a la máscara, y de la máscara a él.

Ismael nunca sabrá por qué no pudo resistirse, ni por qué algo le empujó a cumplir con su destino. Recogió la máscara, y tras ponérsela descubre el mundo oscuro que le vinculaba con aquellos desconocidos: a las puertas del infierno, su padre le entrega un extraño libro. 

"Tú serás quien mandará en mi reino. Es hora de qué aceptes tu destino". 

Justo en ese instante, las puertas del faro se cierran y una luz cegadora se hace presente. En el epicentro de los allí reunidos se alzó un remolino de humo que termina por engullirlo. Pero no termina todo en aquel faro en cuyo interior, la puerta de entrada a las tinieblas del inframundo, abrazan a Ismael, que no tardaría en regresar siendo el poderoso rey de los infiernos.

¿Qué creés que pasará?


https://bloguers.net/votar/NuriadeEspinosa

sábado, 30 de noviembre de 2019

Sueños

Recuerda que no siempre los sueños
viajan en silencio, sino que a veces,
las ninfas de los bosques susurran al viento
y dominan las nubes que cubren los cielos.

Despiertan los Elfos silbando al amanecer
y la mañana parece que vaya a enloquecer,
porque el bosque se vuelve del revés,
y las ninfas pueden llegar a perecer.

Entonces las hadas extienden las alas y
arropan con ellas el bosque, las ninfas y
Elfos, y cubren el cielo con un manto de luz
que a todos colma de paz y esperanza.

©Nuria de Espinosa



miércoles, 7 de septiembre de 2011

SOÑANDO


Sueño,
sueño despierta
con manantiales
de agua fresca,
rodeada de bellos parajes
fluyendo el agua a raudales.
Sientes la humedad latente,
esa brisa tan atrayente,
se posa sobre tu piel
pura y fresca, a la vez.
Es tanto el bienestar
del agua del manantial,
que llegas a disfrutar
de calma y felicidad.
Sueño,
sueño despierta,
con manantiales
de agua fresca.

A veces es difícil

    Tras varias semanas de gran intensidad y con una nueva semana que se presenta cargada de visitas médicas, he llegado a una conclusión qu...