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jueves, 19 de enero de 2017

Los elegidos

Al principio todo era oscuridad, y de la oscuridad surgió la magia oscura, un arte ancestral practicado a través de las eras por hechiceros malignos que provocaban guerras y miserias.
Tras muchas penurias, unos guerreros legendarios, lograron crear una magia más poderosa que la de los hechiceros, llamada “Magna Artis”, cuyo efecto provocaba que el hechizado fuera invulnerable a cualquier conjuro y le otorgaba una fuerza y un poder inimaginables.

Los guerreros lograron entrar en la fortaleza de los hechiceros y allí libraron una gran batalla. Eran inferiores en número y los hechiceros usaban sus poderes más oscuros, pero los guerreros consiguieron encerrarlos con el hechizo supremo de confinamiento arcano. Este conjuro debía ser lanzado usando una gran cantidad de energía vital y era necesaria la participación de todos los guerreros para llevarlo a cabo, por lo que los guerreros casi exhaustos no dudaron en inmolarse junto a los hechiceros para salvar el mundo de una destrucción inminente.

Siglos más tarde, en una apacible villa de un país llamado Ástarth nació un niño al que llamaron Vektam, desde muy pequeño no dejaba de enfermarse y siempre, cuando se encontraba a las puertas de la muerte lograba curarse milagrosamente. Sus padres rezaban a los dioses cada noche para que su hijo creciera sano y que los males se alejasen de él. Vektam. A pesar de sus enfermedades, se hizo un joven sano y robusto, que ayudaba a su padre en la herrería. Su padre estaba muy orgulloso de él, pues el chico podía fabricar muchos utensilios con facilidad gracias a que era muy hábil.

Una mañana soleada padre e hijo recibieron una extraña visita, el hombre más rico de la villa y su hijo llegaron por la puerta.

    —Buenos días Skartan, he traído a mi hijo porque me gustaría regalarle una espada por su dieciocho cumpleaños.

    —Muy bien Duncan, ¿y cómo te gustaría adornarla?- preguntó Skartan.

    —Me gustaría que la espada que me fabrique esté a la altura del que la empuña, así que a mi parecer debe ser una espada elegante y a la vez mortífera— objetó el joven en tono altivo.

    — ¡Hijo mío, no seas tan impertinente! No puedes hablar así a la gente solo porque sea de un barrio humilde y no vista como nosotros ni tenga mucho dinero.

    —Tranquilo señor Angus, no pasa nada. Tendrá la espada lista para mañana.

   —Muchas gracias Skartan, sé que puedo contar contigo—respondió el orondo noble.

Cuando los dos individuos abandonaron la herrería Skartan y su hijo se pusieron manos a la obra con la forja de la espada.

Al día siguiente, Vektam se despertó dolorido, no había sentido ese dolor desde hacía unos años, cuando ya dejó de ser un niño. Bajó a comer junto a su padre y su madre, esta había preparado unas tortitas de maíz y miel.


    —Padre, ¿por qué tenemos que aguantar a esos impresentables si solo hacen que comportarse como unos tiranos con los demás? Tienen a todo el pueblo bajo su yugo, solo porque tienen más dinero y tierras.
Continuará...
© Sergio Sardá

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El silencio

En un momento de silencio
Miré consternada las horas
Que impacientes avanzaban
En el reloj.

Porqué nadie pensaba en el tiempo
Y su fuerza implacable he irremediable?

Dudaba si alguien se haría esa pregunta. Tal vez yo no era normal
Pues tenia la sensación de haberme anclado en el tiempo.

Parecía una broma de mal gusto.
Pero su fuerza atrayente se mostraba extraña
y a la vez silenciosa.

Serían los surcos que las profundas arrugas marcaban en mi rostro?
O sólo añoranza a la vitalidad perdida? Que se yo...

Quizás alguien responda durante las noches en las que mi imaginación sobrepasa la dura realidad.

martes, 6 de diciembre de 2016

Ellos nos necesitán

con mi querida madre que se recupera poco a poco durante la celebración del día de las personas mayores


residencia primero de mayo.
Recordemos que estamos aquí gracias a que ellos nos cuidaron siendo bebes.
Ahora necesitan del cariño que ellos en su día nos dieron.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Transformación


La fresca brisa de la mañana, acariciaba mi rostro. Quería moverme, tenía que moverme, pero algo me aferraba con fuerza a mi cama. Resignada suspiré. Miraba atenta a través del cristal de mi ventana, pensando como el sol parecía acercarse cada vez más. Suspiré de nuevo; de pronto un resplandor pareció inundar la habitación y a continuación la oscuridad se adueñó de mi percepción y la fiebre consiguió atraparme de nuevo en sus brazos, consiguiendo que me olvidara de toda la tristeza que me rodeaba.



miércoles, 30 de noviembre de 2016

El suspiro




Suspiró en silencio sobre la almohada mojada por tantos momentos llenos de llanto. Él día le anunciaba que debió dejarlo muchos años antes. Tenía la convicción de que, no se movería y todo seguirá igual. Como aquella persona que pregunta conociendo la respuesta pero no quiere escucharla sabiendo que siempre fue una certeza palpable.

— ¿Me amaste alguna vez, Daniel?

—No molestes o te… —respondió él, con voz adormilado.

Y entonces supo que el infierno cabía en un simple suspiro.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Susurros en el mar


Durante la noche una fuerte tormenta había dejado gran parte de los tablones que formaban una escalera hasta la playa esparcidos por la fría orilla. Respiró profundo y comenzó a descender por los escalones de madera. Cuando llegó junto a la orilla se sentó en una roca suavizada por los golpes de las olas. Sentía el sabor de la sal en su boca con la insistente brisa que el atardecer emanaba. Miró atrás con tristeza, sabía que no podía volver y abrigaba un enorme vacío en su corazón.
Se acercó al borde del agua, sintiendo la tibiez de las piedras bajo sus pies. Se detuvo un momento, observando la inmensa masa azul que se acercaba hacia ella. Exhaló una profunda inspiración. En ese momento lo que le había parecido una lejanía en la distancia se aproximaba amenazadoramente.
Volvió a respirar con intensidad, pretendiendo que la brisa marina la transportara hacía otra dimensión de silenciosa paz. La gran masa azul, como una bocanada furiosa la abrazó con fuerza sumergiéndola en la profundidad del mar; condenándole a un peregrinaje entre la espuma de las olas y la soledad de los océanos. Más allá, de algún punto que no es parte de la tierra, ni del cielo, ni del aire, en las noches de luna llena se escucha un leve susurro que parece provenir de las profundidades del mar…  algunas lenguas dicen, que es una sirena que llora su cautividad.

©Nuria de Espinosa



(Mejor relato en prosa del mes de agosto 2012 del club de escritores Palabra sobre Palabra)

lunes, 21 de noviembre de 2016

Tú ausencia



El 31 de octubre fue especial.
Mis nietos disfrazados y compañeros hicieron que llevase con más entereza un día en el que los ausentes relucen por su ausencia.