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viernes, 30 de enero de 2026

El umbral de la noche


 Autor Sthefen King
Edición 1988 tapa dura
Editorial Orbis Fabbri 
Idioma ‎Español
Páginas 424 
Peso del producto ‎560 gr


Sinopsis 

El gran gusano hediondo se ha enseñoreado de la aldea abandonada y no permitirá que nadie acabe con sus misas negras. La máquina planchadora ha probado la sangre de una virgen y quiere más, mucho más, y su macabro deseo no se detendrá ante nada. Los amplios maizales imponen a los chicos sus sanguinarios ritos... El umbral d e la noche nos transporta a un mundo de terrores imposibles pero que están ahí, a la vuelta de la esquina, en un maizal, en un pueblo abandonado, en una lavandería, debajo de la cama o tras la puerta de ese armario que ni siquiera rechina.


Opinión 

El umbral de la noche me parece un libro clave para entender a Stephen King en estado puro, cuando todavía estaba tanteando los límites de su propio terror. No es una novela, y eso juega a su favor: cada relato es una puerta distinta que se abre a miedos cotidianos, reconocibles, casi banales, y justo por eso inquietantes. King demuestra que no necesita grandes monstruos; le basta con una idea mínima y una atmósfera bien tensada.
Uno de los aspectos que más me impacta es su capacidad para hacer creíble lo imposible. En relatos como “El coco”, el terror nace del ámbito doméstico, de la infancia y de la culpa, y se queda contigo mucho después de cerrar el libro. Hay un momento en el que el narrador reflexiona sobre el miedo infantil que nunca desaparece del todo, algo que King expresa con frases secas y directas, casi crueles. 

Un pasaje especialmente significativo dice, de forma demoledora, que; el monstruo no se va cuando crecemos; solo aprende a esperar. Esa idea resume bien el espíritu del libro.
En conjunto, En mi opinión el libro no busca asustar con sobresaltos fáciles, sino incomodar, sembrar dudas y recordarnos que el verdadero horror suele estar justo al otro lado de lo cotidiano. Es un libro áspero, irregular a veces, pero muy honesto, y por eso resulta tan poderoso. 

Está reseña participa en el reto 26 quilos de conocimiento 




miércoles, 28 de enero de 2026

Evolución


Esta semana en Our Midweek Muse nuestro tema es 

                    "REFLEXIONES"


Fue algo bastante inusual, como dos tormentas que, al acercarse, comienzan a girar una alrededor de la otra sin llegar a fundirse del todo. El efecto Fujiwhara, lo llaman.

David, sin avisar, se subió a su coche y condujo durante tres horas solo para verla. Cuando Eli recibió su mensaje —“Estoy en la puerta de tu casa”— sintió primero incredulidad y luego un leve enfado.

—¿Cómo que en la puerta? —respondió por teléfono, bajando la voz—. David, eso no tiene ninguna gracia.

—No es una broma —dijo él—. Necesitaba verte. En persona.

Durante años habían hablado como dos simples amigos. Risas, confidencias, madrugadas al otro lado del auricular. Nunca, ni por un segundo, Eli había imaginado algo más. Por eso, cuando supo que ella tenía una relación con Cristina empezaron los mensajes insistentes, las llamadas largas, las súplicas disfrazadas de cariño; algo se le removió por dentro. Y todo sin haberse visto jamás.

Sus padres, desde el salón, escuchaban el murmullo tenso de la conversación.

—¿Quién es ese chico? —preguntó su madre, Tania, frunciendo el ceño.

—Un amigo… de internet —respondió Eli—. Pero tranquilos, no voy a hacer ninguna locura.

Aun así, antes de bajar, les dio su número, la matrícula del coche que David le había dictado y una palabra clave.

—Si en diez minutos no recibís un mensaje con la palabra “luz”, llamáis a la policía —dijo, con firmeza.

La puerta del portal se abrió y allí estaba él: más real, más alto, más nervioso de lo que había imaginado.

—Hola, Eli… —murmuró, con una sonrisa temblorosa.

—Hola, David. ¿Por qué has venido así, sin avisar?

Él respiró hondo.

—Porque tenía miedo de que, si lo hablábamos por teléfono, colgarías antes de que pudiera decirte lo que siento.

Caminaron unos metros en silencio. Eli notaba el corazón acelerado, no por ilusión, sino por esa mezcla de extrañeza y peligro que tienen los encuentros que rompen la frontera entre lo virtual y lo real.

—David —dijo al fin—, te aprecio. Mucho. Pero solo como amigo. 

Él bajó la mirada y asintió.

—Supongo que necesitaba escucharlo mirándote a los ojos.

Se despidieron con un abrazo breve, contenido, como dos corrientes que se rozan y luego vuelven a separarse. Diez minutos después, en el móvil de Tania vibró un mensaje: “luz”.

Esa noche, sentada en la cocina, Tania pensó en lo ocurrido. Sintió un escalofrío al imaginar cuántas historias empiezan hoy sin rostros, sin gestos, sin tierra firme bajo los pies.

La tecnología acerca, sí, pero también expone. Sirve para trabajar, para aprender, para comunicarse… pero cuando se trata de personas, de emociones, de cuerpos reales, no basta con una voz al otro lado de la pantalla. Hace falta prudencia, tiempo, lugares seguros.

Comprendió entonces que el mundo gira cada vez más rápido, como sistemas que se atraen sin conocerse del todo, y que, si no se camina con cuidado, ese giro puede convertirse en choque imprudente.


El tema de esta semana en Digital Whisper es

             "Blanco y negro" 


Blanco y negro se miran,

dos silencios en duelo:

uno es promesa de luz,

el otro, un pozo de cielo.

Entre ambos nace el gris,

como un pequeño destello,

donde la ceniza aprende

que todo es claro y oscuro 

al mismo tiempo.



domingo, 25 de enero de 2026

Desastres cotidianos


   Convocatoria juevera:           

                       ESO QUE MIRAN

Mónica nos propone esta semana: 

"La consigna entonces para este nuevo reto consiste en elegir alguna de las imágenes que aquí les dejo y a partir de lo que se les ocurra que los personajes están mirando, armar una historia (de tema, género y estilo libre) cuyo desarrollo no exceda (en lo posible) las 350 palabras."

Más información AQUÍ





¡Aaaaah! gritó al ver la pared del salón. 


Pensó en la fiesta que en apenas unas horas debía atender en el salón. Recordó la bayeta, el jabón, la fregona y miró el reloj.


¡Aaaaah! Gritó de nuevo. 


Alguien golpeó la puerta.


Bajó corriendo.


Era Pamela, su hermana pequeña, que volvía de su clase de música.


—¿Qué sucede, Laura? Estás pálida.


—Mira el salón. ¡No puedo más!


—¡Por Dios! Peter va camino de ser un artista.


—¡No tiene gracia!


—Es solo un crío, travieso, pero un crío. Anda, te ayudo a limpiar esos trazos antes de que llegue nadie más… o la fiesta parecerá una exposición de arte rupestre patrocinada por un cavernícola con tizas de colores.


Laura suspiró como un acordeón quejoso.


—Esto no son trazos, Pamela, son jeroglíficos del apocalipsis doméstico.


—Tranquila, hermana desquiciada —dijo arremangándose con una sonrisa—. Sacaremos brillo a este corredor hasta que reluzca como la calva de un querubín. Tú trae la bayeta, yo el cubo, y que el jabón obre su milagro espumoso.


En ese instante apareció Peter, con rostro de duende inocente y las manos teñidas de azul, verde y un tono color berenjena.


—Mamá… he dibujado el viento.


—Pues que el viento aprenda a usar papel —refunfuñó Laura, pero ya se le escapaba una risa traicionera.


Pamela guiñó un ojo.


—Míralo por el lado bueno: si no llegamos a tiempo, siempre podemos decir que es arte abstracto y cobrar entrada.




sábado, 24 de enero de 2026

No quiero oírte

Edvard Munch , 1899, Døden og barnet
 

Este mes en Relatos Conjuntos la propuesta es:        

        La muerte y la criatura


La niña se alza en el centro de la estancia como un brote desorientado, con las manos aferradas a su cráneo, intentando contener un estruendo que no proviene del aire, sino del tiempo. Sus ojos, dos lagos de azogue, reflejan la irrupción de lo irreparable. El mundo ha aprendido a morir en silencio, y ese silencio es un animal que le muerde por dentro.

Tras ella, la figura inerte reposa sobre el lecho como una barca varada en la última marea. El rostro, cerúleo y translúcido, parece esculpido en cera lunar; los párpados, clausurados para siempre, guardan todo lo que la vida no supo pronunciar. La Muerte no se muestra como hoz ni sombra, sino como una quietud absoluta, una densidad de aire que vuelve torpes los latidos.

El suelo arde en ocres febriles, como si la tierra tuviera fiebre. Las paredes ondulan, víctimas de una respiración ajena, y todo el cuarto se curva en una ligera náusea cósmica. La niña, criatura del umbral, percibe que el universo acaba de fisurarse: algo se ha desprendido del orden y cae, cae sin sonido, hacia un pozo sin nombre.

No es el grito lo que intenta sofocar, sino la revelación: que el amor también se descompone, que los cuerpos son arcilla prestada, que la ausencia tiene peso, temperatura y color. Y en ese gesto de cubrirse los oídos, como quien intenta detener un eclipse, queda suspendida la primera conciencia del abismo: la infancia enfrentada a la Muerte, mirándola sorprendida.

jueves, 22 de enero de 2026

Inocencia


 Está semana en 👉Our Midweek Muse

                MUÑECO DE NIEVE


La niña, con manos de invierno y risa tibia,

modela el silencio en forma de muñeco.

Le presta hojas como ojos asombrados

y una nariz que apunta al horizonte.

Le dice suavemente que el frío no entiende,

y el muñeco escucha sin poder responder.

Guarda en su pecho de nieve la infancia,

como un sol pequeño que aún no sabe arder.

P. D. Este muñeco es el que hicieron mis nietos estás navidades. 

miércoles, 21 de enero de 2026

Misery


Autor Stephen King 
Edición 1988
Editorial Orbis Fabbri 
Edición tapa dura
Idioma castellano 
Colección dorada limitada
Páginas 320
Peso 409 gr



Sinopsis 

Misery es una novela de suspense psicológico del escritor estadounidense Stephen King, publicada en 1987. La historia se centra en el novelista Paul Sheldon, quien es secuestrado por una fan obsesionada, Annie Wilkes, y retenido en su casa. Annie exige que Paul reescriba su novela favorita para traer de vuelta a la vida a su personaje preferido. A medida que Paul intenta escapar, se enfrenta a la ira y la violencia de Annie, quien está dispuesta a todo para mantenerlo bajo su control. La novela explora temas como la obsesión, el aislamiento y la lucha por la supervivencia.


Opinión 

Misery de Stephen King me dejó una sensación incómoda y fascinante a la vez. No es solo una historia de terror, es una inmersión en la obsesión, en la dependencia y en el poder que puede ejercer una mente perturbada sobre otra vulnerable. La claustrofobia de la habitación, el dolor físico y el psicológico, y esa relación enfermiza entre escritor y lectora me hicieron sentir atrapada junto al protagonista. King logra que el miedo no provenga de monstruos, sino del ser humano, y eso lo vuelve más real, más cercano, más inquietante. Es un libro que se clava en la memoria como una astilla: duele, pero no se puede ignorar.

Hay un párrafo que es especialmente impactante cuando Annie le explica a Paul, con una calma aterradora, que ella es su “fan número uno” y que hará cualquier cosa para que él escriba la novela como ella quiere. No lo dice con gritos, sino con una serenidad casi maternal, y precisamente eso lo vuelve espeluznante: en ese momento se comprende que su amor es una cárcel.
Y cuando Paul se da cuenta de que el dolor no es solo físico, sino que su libertad, su obra y su voluntad están en manos de una mujer que confunde el amor con la posesión. Ahí, el terror ya no está en lo que ocurre, sino en lo que podría ocurrir en cualquier momento.


Lo recomendaría porque es una novela intensa, magistralmente escrita, que atrapa desde la primera página y te sumerge en una tensión constante. Misery muestra con crudeza cómo la admiración puede transformarse en obsesión y cómo el poder y la fragilidad se entrelazan en una relación enfermiza. Además, demuestra que el verdadero terror no siempre necesita elementos sobrenaturales: basta la mente humana para crear el infierno.
No lo recomendaría a personas muy sensibles al dolor físico o a la violencia psicológica, porque algunas escenas son duras y pueden resultar perturbadoras. Tampoco a quien busque una lectura ligera o reconfortante, ya que la atmósfera es opresiva, angustiante y deja un poso de inquietud que no se disipa fácilmente.

Está reseña participa en el reto:


martes, 20 de enero de 2026

San Polvo seco


ENCUENTRO JUEVERO 22 DE ENERO
              A MODO DE WESTERN
Mónica, la anfitriona esta semana, nos hace este interesante propuesta. Para más información pasar por su blog Neogéminis

 

El sol caía a plomo como un martillo de herrero sobre el lomo del desierto. El forastero avanzaba casi sin aliento, con las botas cargadas de polvo y fatiga, pesadas como un yunque maldito. El sudor, salado y traicionero, le resbalaba por la frente y le nublaba los ojos.

Se detuvo, escupió a un lado y murmuró:

—Maldita sea, este calor podría freír un bistec sin necesidad de fuego.

A lo lejos, entre las ondas temblorosas del aire, creyó ver la silueta de un pueblo: un campanario torcido, una cantina con puertas de vaivén, quizá hasta un pozo con agua fresca. Se pasó el dorso de la mano por la cara y gruñó:

—O es salvación… o es otro de esos malditos espejismos que se burlan de un hombre sediento.

Siguió caminando, arrastrando las espuelas que tintineaban como campanillas de funeral. El viento levantó un remolino de arena y, por un segundo, le pareció oír una voz.

—Oiga, amigo —dijo una sombra que resultó ser un viejo vaquero apoyado en su caballo flaco—, ¿va usted hacia San Polvo Seco?

—Si allí hay agua, voy hasta al infierno pasando por ese sitio —respondió el forastero.

El viejo soltó una carcajada ronca.

—Pues entonces va bien encaminado, porque en San Polvo Seco no hay más que whisky malo, cartas marcadas y calor del demonio.

El forastero sonrió con los labios cuarteados.

—Con que haya una cantina y alguien que no dispare a la primera de cambio, me conformo.







viernes, 16 de enero de 2026

Esa extraña añoranza






 He subido las escaleras de la nostalgia, dejando mis huellas que son huéspedes inertes. Hay escasez de golondrinas, pero la tierra huele a primavera, impregnada de un viento que no cesa aunque siempre llega. Las palabras son esenciales en ocasiones, sobre todo en las que el silencio quiere sobrevivir. Percibo el aroma de la flor del cerezo y me obliga a sonreír. ¡Qué extraña me siento!

El tiempo no tiene prisa, permanece inmune dentro y fuera; todo lo rodea, lo domina. Es como si el pérfido tiempo se hubiera aliado con el duende del ronco péndulo cuyo malvado tic-tac, destapa sus servicios. La melancólica música de mis pensamientos persiste en la nostalgia que enmudece mi pesar. Es como una historia sin fin que aleja mis propios fantasmas.

La complejidad de mis demonios sigue marcada por el destino y su mandato empeñado en liberarme de mis cavilaciones. En este momento me siento eclipsada hacia un universo tan extenso como oscuro. Mi voz impacta contra las paredes de la habitación, golpeando el indigno silencio. Qué poderosa intensidad tiene la añoranza. A veces tengo la sensación de que mi pluma se seca, pero se evapora tan rápido como el conjunto de mis letras.

Y ahora, que viajo al pasado donde veo las secuencias y consecuencias de un tiempo tan experto como inexorable, aprendí de la vida a tortazos para no olvidar, pero sí me enseñó que debía aceptar sus imposiciones. Imagino que coordinar mi larguísima colección de pensamientos es como poco irrelevante; percibo cierta complejidad en los colores, y predominan el rojo y amarillo. Por eso en este instante en el que busco descubrir la paz de mi alma, debo serenar mi mente y oír mi voz, porque ni la añoranza ni la melancolía son amargas: como decía Salomón; "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él emana vida".


Esta semana el reto de Our Midweek Muse es: "AZUL Y AMARILLO"










miércoles, 14 de enero de 2026

Entre universos




Visión de la química en la práctica "The Universal Magazine" 1748.


Tema de escritura para enero: mitos
En 👉 Café hypatia

"De modo que, amigas y amigos polivulgadores, os invitamos a escribir sobre cualquier mito, hipótesis o creencia popular que haya sido refutada o desmentida por la ciencia. Para ello, debéis publicar un bluit/tuit el próximo 15 de enero con el enlace a vuestro texto o hilo."

#PVmitos #Polidivulgadores @hypatiacafe.bsky.social y @hypatiacafe. 


Creencia

Durante siglos se creyó que la Tierra era el centro inmóvil del universo. Esta idea, conocida como modelo geocéntrico, tenía raíces en la Antigüedad clásica y fue formulada con rigor por Claudio Ptolomeo en el siglo II. Según esta visión, el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas giraban alrededor de nuestro planeta en complejas órbitas circulares. No era solo una hipótesis astronómica: era una creencia filosófica y casi espiritual, que situaba al ser humano en el centro de la creación.

El geocentrismo encajaba con la experiencia cotidiana: el suelo bajo los pies parece quieto y el cielo parece moverse. Además, armonizaba con la idea de un cosmos ordenado y jerárquico, donde la Tierra ocupaba el lugar privilegiado. Durante más de mil años, esta concepción fue aceptada como verdad indiscutible.

Sin embargo, en el siglo XVI, Nicolás Copérnico propuso una hipótesis revolucionaria: era la Tierra la que giraba alrededor del Sol. Más tarde, Galileo Galilei, con su telescopio, observó las fases de Venus y las lunas de Júpiter, pruebas que no podían explicarse con el modelo geocéntrico. Finalmente, Johannes Kepler y Isaac Newton demostraron que los planetas se mueven siguiendo leyes físicas precisas alrededor del Sol.

Así, la ciencia desmintió una creencia milenaria y desplazó a la Tierra de su supuesto trono cósmico. Este cambio no solo transformó la astronomía, sino también la manera en que la humanidad se percibe a sí misma: ya no como el centro del universo, sino como un pequeño punto en un espacio vasto y en expansión.


Mapamundi de Claudio Ptolomeo correspondiente a la Geographiae editada en Roma en 1508, que fue localizado en Nueva York.


Hipótesis 

En el siglo XVII, los químicos creían que todos los materiales combustibles contenían una sustancia llamada flogisto, que se liberaba al quemarse. Según esta idea, cuando algo ardía, el flogisto “se escapaba” del objeto, dejando solo su residuo. Por ejemplo, cuando se quemaba la madera, el carbón restante era la madera sin flogisto. Esta hipótesis intentaba explicar la combustión y la oxidación de los metales, y durante casi 100 años fue la teoría dominante en química.

Sin embargo, a finales del siglo XVIII, Antoine Lavoisier refutó la idea del flogisto al demostrar que la combustión implicaba una combinación con oxígeno, no la liberación de una sustancia invisible. Lavoisier explicó correctamente que la masa se conserva y que los residuos (como ceniza o óxidos) resultan de la reacción química con el oxígeno, no de la pérdida de flogisto.

La hipótesis del flogisto quedó obsoleta, y su refutación marcó el nacimiento de la química moderna basada en reacciones medibles y explicables.

Appareil de Lavoisier pour l'analyse de l'air. Antoine-Laurent de Lavoisier, 1743.



 Retrato de Antoine Lavoisier y portada de su obra Tratado elemental de Química.


Experimento sobre la descomposición del agua, ilustración de Traité élémentaire de chimie por Antoine Laurent de Lavoisier 1743-94.

Microrrelato 

En los albores de la ciencia, cuando los astros y los elementos aún danzaban en misterioso concierto, se hallaban dos hombres de saber que la posteridad había de recordar. Claudio Ptolomeo, astrónomo de la Grecia ilustre, contemplaba el cielo en su firmamento geocéntrico, trazando círculos y epiciclos, como quien borda con hilos invisibles la urdimbre de la bóveda celeste. Su Almagesto, códice venerable, susurraba a los curiosos el esmero de los movimientos de los planetas, y cada estrella parecía rendirle homenaje en su órbita ordenada.
Mas en los salones perfumados de la Francia del siglo XVIII, Antoine Laurent de Lavoisier, con mirada firme y guantes pulcros, disolvía el misterio del fuego y del aire. Pesaba con rigor las sustancias, mezclaba gases y descubría que la respiración era semejante a la combustión; su balanza, noble juez, dictaba sentencia sobre la verdad de la materia. La ciencia química hallaba en él su paladín, y el oxígeno, antaño ignorado, se presentaba como nuevo actor en el gran teatro de la naturaleza.
Y aunque separados por siglos, sus espíritus se encontraron en un sueño de alquimia y cosmos: Ptolomeo señalaba la esfera celeste, Lavoisier mostraba la esencia de los elementos. “¡Oh, venerable maestro del cielo!”, exclamaba Lavoisier en voz callada, “tus órbitas inspiran mis leyes; los movimientos del mundo inferior se reflejan en los del superior”.
Ptolomeo, entre papiros y astrolabios, sonrió con sabia indulgencia: “Y tú, guardián del fuego y del aire, enseñáis que hasta lo invisible tiene peso y medida. Si mis astros giran, vuestros elementos arden; la armonía del universo se extiende de lo celeste a lo terrenal”.
Y así, en un éter imaginado, la ciencia, antes temida como magia, se mostraba como puro arte de la razón, donde las estrellas y el oxígeno, la balanza y el astrolabio, se confesaban mutuamente los secretos que la humanidad aún anhelaba descubrir y comprender.

Ilustración xilográfica anónima de un alquimista en su laboratorio.
'La práctica de la nueva y antigua física' de Conrad Gesner, 1599."

Conrad Gessner (1516-1565, Zúrich) fue un teólogo, lingüista y erudito literario; también médico, científico y naturalista (las rocas, plantas y animales eran su dedicación); además era taxidermista, dibujante y acuarelista: un universalista de las ciencias, que f
ue el primero en descubrir el grafito enfundado en envoltura de madera en su obra De omni rerum fossilium genere del año 1565, y que servía para escribir y dibujar.


Trazos

En la entraña oscura de la montaña
descubres el fulgor humilde del grafito,
negro corazón que no mancha el alma
sino que la enseña a decirse.
Lo envuelves en madera, como quien protege una brasa de ideas,
y nace el lápiz:
un animal dócil que deja huellas.
Con él, la ciencia aprende a dibujar,
la palabra aprende a ser línea,
y el pensamiento, tembloroso,
encuentra por fin su esqueleto.
No hay espada ni cetro:
solo un filo de sombra que escribe.
Y en tu mano, Gessner,
la naturaleza se vuelve trazo
y el trazo, memoria del mundo.



Las siete cabritas


 Convocatoria abierta hasta el 9 de febrero a la medianoche (hora de España peninsular).

Convierte a un personaje de algún cuento clásico en alguien totalmente distinto a quien era en la versión original del autor. Por ejemplo: un villano hecho héroe o al revés.
Esta vez te puedes explayar más. Tienes un máximo de 500 palabras (para el formato relato) y un máximo de 40 versos (para poesía).

Más información 👉 AQUÍ en el blog de Rebeca la organizadora.




En un pequeño valle protegido por la arboleda, vivían siete cabritillas bajo la tutela de su madre. Cada mañana, antes de partir al monte, repetía su letanía de cautela: no abrir a desconocidos, no fiarse de voces fingidas, ni extraños.
Aquel día, sin embargo, quien se acercó a la cabaña no fue ningún desconocido, sino el lobo del bosque, viejo, dolorido, cojo y cubierto de cicatrices. Sus ojos, en otros tiempos fueron brasas de un fuego aterrador, ahora, eran charcos de triste melancolía. No traía hambre, sino presagios, advertencias.

Golpeó la puerta con el nudillo de una pata y habló con voz grave, pero limpia:
—Pequeñas, huid. Un monstruo viscoso y sin forma ronda por el valle. No es carne lo que busca, sino inocencia.

Las cabritillas, temblorosas, dudaron. El nombre del lobo aún sonaba entre los avisos maternos por el terror de sus fauces. Pero su tono parecía distinto, no era de engaño, sino de vigilia. Aun así, no abrieron.

Desde el matorral emergió entonces una figura oscura: una neblina con ojos, una sombra que tomaba forma de niebla y humo, un ser de palabras dulces y tibias. Era el verdadero peligro: el monstruo del susurro, entidad que se alimentaba de confianza y se colaba por rendijas del alma.

El lobo, erguido pese al dolor de sus huesos, se interpuso entre la cabaña y aquella bruma parlante. Gruñó, no con ferocidad amenazante, sino como un quejido del alma. El aire dolido vibró. El susurro de la sombra se deshizo, deshilachado como humo entre el viento.
Cuando la madre cabra regresó, encontró al lobo recostado, exhausto, guardián improbable de su hogar. Él no pidió gratitud; solo se alejó, arrastrando el peso de los años entre los pinos, observado de cerca por el flautista de Hamelin, que llevaba de la mano al pequeño Superman.






martes, 13 de enero de 2026

Con amor


Convocatoria de Juevera. Más información en el blog de la amiga 👉Roselia anfitriona esta semana.

       Líderes Espirituales



Cristo avanzó como un faro de sílabas eternas,

pastor de conciencias errantes y de auroras interiores;

en su voz germinaba la brújula del alma,

y cada gesto era un salmo que desataba cadenas invisibles.

Timonel de silencios, cartógrafo del perdón,

sembró parábolas como semillas de luz en la penumbra humana;

con su mirada, ungida de misericordia,

descifró el alfabeto secreto del sufrimiento.

Y con sandalias de polvo y de infinito,

trazó senderos en el caos del corazón;

líder de espíritus, arquitecto de esperanza,

convocaba al amor como ley suprema del universo.


P. D. Mi madre tenía devoción por Santa Gema Galvani. Desde niña, cada 14 de mayo íba con mi madre a Barcelona a la parroquia a celebrar su beatificación. La Novena de Santa Gema la tengo clavada en la memoria y siempre llevo una imagen de ella en el bolso. Por honrar a mí madre hago este recordatorio. 


Santa Gema Galgani (1878–1903) fue una joven italiana conocida por su intensa vida espiritual y por los estigmas, signos de la pasión de Cristo que aparecieron en su cuerpo.


Nació en Camigliano, Italia, en una familia profundamente cristiana. Desde pequeña mostró una gran sensibilidad religiosa, pero su vida estuvo marcada por el sufrimiento: perdió a su madre siendo niña, después murieron varios de sus hermanos y finalmente su padre, quedando huérfana y en una situación económica muy precaria.

A pesar de su frágil salud (padecía tuberculosis, meningitis y otros males), Gema vivió una profunda unión con Dios. Decía tener visiones de su ángel de la guarda, de la Virgen María y de Jesucristo. Cada jueves por la noche experimentaba los estigmas: heridas en manos, pies y costado que sangraban, recordando la crucifixión.

Deseaba entrar en un convento pasionista, pero su mala salud se lo impidió. Aun así, vivió como una consagrada en el mundo, ofreciendo sus dolores por la conversión de los pecadores y por la Iglesia.

Murió con solo 25 años, el 11 de abril de 1903, y fue canonizada en 1940 por el papa Pío XII. Es considerada un símbolo de fe, entrega y amor místico a Cristo.

lunes, 12 de enero de 2026

Tiembla mi voz

 

Esta semana nuestro tema es:

      "HAZ UN RUIDO ALEGRE"

Silba una melodía alegre y diviértete 

con 👇

Our Midweek Muse


Tiemblo en el proscenio con mi voz de nácar,

recién desatada del claustro del pecho.

De mi laringe emerge un fulgor ignoto,

sílabas en bandada, polen de luz.

Las lámparas me ciñen una corona febril,

y el aire, cóncavo, recoge mi latido

como un cuenco antiguo sediento de sonido.

En mí arde un relicario de timbres,

una marea virginal de armónicos,

donde el miedo se vuelve brasa

y el coraje aprende a pronunciarse.

Canto, y en ese acto inaugural

me nombro por primera vez en el mundo,

filigrana de viento, temblor de aurora.




[Tag] - Metas Para Este 2026 Que Espero Poder Cumplir


[Tag] - Metas Para Este 2026 Que Espero Poder Cumplir [¿Podré Lograrlo?]
Más información en el blog de Beatriz que es quién empezó las nominaciones.


La amiga Morella me ha nominado desde su blog  La mano que mece la cuna para contaros mis metas de cara a 2026, aunque normalmente suelo ponerme unas cuantas relacionadas con retos de lectura. Vamos a darle en esta entrada especial de lunes y si, vais a estar algunos nominados...

"Tienen que ser diez metas profundas que se puedan cumplir una a una."


Este año quiero cumplir diez objetivos, no como quien marca casillas en una agenda, sino como quien enciende pequeñas luces en un cuarto en penumbra.

Primero, aprender a perdonarme, por todo lo que no supe, por lo que callé, por lo que dejé ir.

Segundo, sanar viejas heridas que aún laten cuando el silencio es largo.

Tercero, volver a confiar, aunque el miedo me susurre que no vale la pena.

Cuarto, cuidar mi cuerpo como templo cansado que aún sostiene mi alma.

Quinto, reconciliarme con mi pasado sin rencor, mirarlo a los ojos y decirle gracias.

Sexto, aprender a estar sola sin sentirme extraña.

Séptimo, amar sin miedo a perder, sabiendo que todo amor es un acto de fe.

Octavo, recuperar la ilusión por los pequeños detalles: una canción, una tarde, una risa.

Noveno, escribir mis emociones para que no se pudran en el pecho.

Y décimo, encontrar paz… en ese silencio humilde que no hace ruido, pero lo ordena todo por dentro.

No son metas grandiosas para el mundo,

pero para mi corazón cansado,

son la esperanza de un nuevo comienzo.



Espero lograr mis propósitos.

Nomino a...

Chema

Roselia

Buscador

A ver qué propósitos nos cuentan 



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sábado, 10 de enero de 2026

La añoranza forma parte de la vida


Aquí estoy con mis hermanas y una prima, yo soy la renacuaja que está sobre la sillita porque no llegaba a la mesa. La humildad de aquellos años se nota tanto en las sillas como en la mesa. Aún no había nacido mi hermana la pequeña. ¿Os imagináis seis niñas? Mi madre tuvo 8 niñas y 8 niños. Ella decía en broma que entonces no había televisión. Pero la vida fue cruel con ella, llevándose los ocho varones y las dos mellizas. Muchas veces pensaba en ello y me preguntaba cómo tenía tanta fortaleza. Sin embargo, ella siempre procuró que no la viésemos triste. ! Cómo la hecho de menos¡

 Los nacidos en la década de los 60 somos la generación de la añoranza. Añoramos aquellos años en los que jugábamos con toda naturalidad en las calles de las barriadas sin el peligro de los autos. Cuando era normal estrenar un vestido en Pascua y meses después otro para Reyes, porque las familias que solían tener varios hijos no podían permitirse más con el sueldo precario que recibían. Pero... ¡Qué felices fuimos! Recuerdo un año que estrené un pichi blanco con bordes rojos y una preciosa torera de hijo de perle blanca. Supongo que lo recuerdo más porque me gustó mucho, aún puedo sentir el tacto del tejido bajo mis manos.


Saltar a la comba... "Al saltar la barca, me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero..." "Don Meliton tenía tres gatos, que les hacía bailar en un plato y por la noche al son de..."


La Rayuela. Había que ir deslizando un trozo de piedra por el dibujo del suelo, empujándolo con el pie, saltando a la pata coja.


Churro, mediamanga, mangotero. Era un juego de niños, un poco bestia. Los de abajo lo pasaban mal, pero no se quejaban, porque había que aguantar el máximo de tiempo posible sin caerse. Anda que no he jugado veces a este juego, ya casada y todo. ! Qué tiempos¡


Canicas. Aunque era un juego más bien de niños y se jugaba en la calle, golpeando unas canicas con otras hasta colarla en el Guas. Recuerdo un año durante la verbena de San Juan, que jugando en un jardín cercano a mí casa, tuve una extraña suerte y gané un montón de canicas a varios niños del barrio. Si ganabas, te las llevabas todas. Las había de colorines, de metal, etc. Pero luego se las devolví porque lo emocionante era el juego y me gustaba más jugar a los cromos de picar.


En el patio aún suena el agua, 

en el barreño de hojalata,

y el sol caía en cascadas de polvo

sobre las rodillas peladas.

Las madres cosiendo en silencio;

la radio con su corazón lejano,

hablaba al mundo en blanco y negro.

Las tardes olían a pan y a ceniza,

a inquietud laboral y a grandes ilusiones.

Jugábamos a ser eternos

con canicas y guerras de cartón.

Hoy, en la memoria,

aquella niña cruza despacio la calle,

lleva en los bolsillos

toda la ilusión de los sesenta

y una canción que ya nadie canta,

pero que aún duele en su añoranza 

y consuela con su melodía.


Corro de la patata. Se cantaba una canción y en el estribillo todos se agachaban.

"El corro la patata es particular cuando llueve se moja como los demás, agáchate..., y vuélvete a agachar..." 




Gallinita ciega. Juego de pequeños y adolescentes.



viernes, 9 de enero de 2026

El amor no tiene fronteras


 Enero Escribir jugando  
Más información ☝️☝️
Crea un microrrelato o poesía (máx. 100 palabras) inspirándote en la carta.
En tu creación debe aparecer el mineral: cuarzo rosa.
Carta: Good Tarot.
Opcional:
Que aparezca en la historia algo relacionado con esta esencia floral de Bach: Beech.
La flor para la tolerancia. Son personas que les cuesta expresar los sentimientos de amor, porque lo ven como una debilidad. Que sufren de rigidez en las mandíbulas, hombros y brazos debido a toda la tensión que llevan constantemente.


Un amor sin fronteras 

Entre dos columnas del alma, ella duerme abrazada al león del miedo vencido.
Siente que el amor no ruge: respira.
Un cuarzo rosa late bajo su pecho y ablanda la coraza de su corazón.

Aprendió —como Beech— que la ternura no es debilidad, sino un músculo que se entrena soltando la mandíbula, los hombros, los brazos cansados de juzgar.

Al amar, el mundo se vuelve tolerable,
y el corazón, por fin, habitable. Pero el seis brilla sobre su cabeza como una premonición.

El umbral de la noche

 Autor Sthefen King Edición 1988 tapa dura Editorial Orbis Fabbri  Idioma ‎Español Páginas 424  Peso del producto ‎560 gr Sinopsis   El gran...