Autor Sthefen King
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
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viernes, 30 de enero de 2026
El umbral de la noche
Autor Sthefen King
miércoles, 28 de enero de 2026
Evolución
Esta semana en Our Midweek Muse nuestro tema es
"REFLEXIONES"
Fue algo bastante inusual, como dos tormentas que, al acercarse, comienzan a girar una alrededor de la otra sin llegar a fundirse del todo. El efecto Fujiwhara, lo llaman.
David, sin avisar, se subió a su coche y condujo durante tres horas solo para verla. Cuando Eli recibió su mensaje —“Estoy en la puerta de tu casa”— sintió primero incredulidad y luego un leve enfado.
—¿Cómo que en la puerta? —respondió por teléfono, bajando la voz—. David, eso no tiene ninguna gracia.
—No es una broma —dijo él—. Necesitaba verte. En persona.
Durante años habían hablado como dos simples amigos. Risas, confidencias, madrugadas al otro lado del auricular. Nunca, ni por un segundo, Eli había imaginado algo más. Por eso, cuando supo que ella tenía una relación con Cristina empezaron los mensajes insistentes, las llamadas largas, las súplicas disfrazadas de cariño; algo se le removió por dentro. Y todo sin haberse visto jamás.
Sus padres, desde el salón, escuchaban el murmullo tenso de la conversación.
—¿Quién es ese chico? —preguntó su madre, Tania, frunciendo el ceño.
—Un amigo… de internet —respondió Eli—. Pero tranquilos, no voy a hacer ninguna locura.
Aun así, antes de bajar, les dio su número, la matrícula del coche que David le había dictado y una palabra clave.
—Si en diez minutos no recibís un mensaje con la palabra “luz”, llamáis a la policía —dijo, con firmeza.
La puerta del portal se abrió y allí estaba él: más real, más alto, más nervioso de lo que había imaginado.
—Hola, Eli… —murmuró, con una sonrisa temblorosa.
—Hola, David. ¿Por qué has venido así, sin avisar?
Él respiró hondo.
—Porque tenía miedo de que, si lo hablábamos por teléfono, colgarías antes de que pudiera decirte lo que siento.
Caminaron unos metros en silencio. Eli notaba el corazón acelerado, no por ilusión, sino por esa mezcla de extrañeza y peligro que tienen los encuentros que rompen la frontera entre lo virtual y lo real.
—David —dijo al fin—, te aprecio. Mucho. Pero solo como amigo.
Él bajó la mirada y asintió.
—Supongo que necesitaba escucharlo mirándote a los ojos.
Se despidieron con un abrazo breve, contenido, como dos corrientes que se rozan y luego vuelven a separarse. Diez minutos después, en el móvil de Tania vibró un mensaje: “luz”.
Esa noche, sentada en la cocina, Tania pensó en lo ocurrido. Sintió un escalofrío al imaginar cuántas historias empiezan hoy sin rostros, sin gestos, sin tierra firme bajo los pies.
La tecnología acerca, sí, pero también expone. Sirve para trabajar, para aprender, para comunicarse… pero cuando se trata de personas, de emociones, de cuerpos reales, no basta con una voz al otro lado de la pantalla. Hace falta prudencia, tiempo, lugares seguros.
Comprendió entonces que el mundo gira cada vez más rápido, como sistemas que se atraen sin conocerse del todo, y que, si no se camina con cuidado, ese giro puede convertirse en choque imprudente.
El tema de esta semana en Digital Whisper es
"Blanco y negro"
Blanco y negro se miran,
dos silencios en duelo:
uno es promesa de luz,
el otro, un pozo de cielo.
Entre ambos nace el gris,
como un pequeño destello,
donde la ceniza aprende
que todo es claro y oscuro
al mismo tiempo.
domingo, 25 de enero de 2026
Desastres cotidianos
Convocatoria juevera:
ESO QUE MIRAN
Mónica nos propone esta semana:
"La consigna entonces para este nuevo reto consiste en elegir alguna de las imágenes que aquí les dejo y a partir de lo que se les ocurra que los personajes están mirando, armar una historia (de tema, género y estilo libre) cuyo desarrollo no exceda (en lo posible) las 350 palabras."
Más información AQUÍ
¡Aaaaah! gritó al ver la pared del salón.
Pensó en la fiesta que en apenas unas horas debía atender en el salón. Recordó la bayeta, el jabón, la fregona y miró el reloj.
¡Aaaaah! Gritó de nuevo.
Alguien golpeó la puerta.
Bajó corriendo.
Era Pamela, su hermana pequeña, que volvía de su clase de música.
—¿Qué sucede, Laura? Estás pálida.
—Mira el salón. ¡No puedo más!
—¡Por Dios! Peter va camino de ser un artista.
—¡No tiene gracia!
—Es solo un crío, travieso, pero un crío. Anda, te ayudo a limpiar esos trazos antes de que llegue nadie más… o la fiesta parecerá una exposición de arte rupestre patrocinada por un cavernícola con tizas de colores.
Laura suspiró como un acordeón quejoso.
—Esto no son trazos, Pamela, son jeroglíficos del apocalipsis doméstico.
—Tranquila, hermana desquiciada —dijo arremangándose con una sonrisa—. Sacaremos brillo a este corredor hasta que reluzca como la calva de un querubín. Tú trae la bayeta, yo el cubo, y que el jabón obre su milagro espumoso.
En ese instante apareció Peter, con rostro de duende inocente y las manos teñidas de azul, verde y un tono color berenjena.
—Mamá… he dibujado el viento.
—Pues que el viento aprenda a usar papel —refunfuñó Laura, pero ya se le escapaba una risa traicionera.
Pamela guiñó un ojo.
—Míralo por el lado bueno: si no llegamos a tiempo, siempre podemos decir que es arte abstracto y cobrar entrada.
sábado, 24 de enero de 2026
No quiero oírte
Este mes en Relatos Conjuntos la propuesta es:
La muerte y la criatura
La niña se alza en el centro de la estancia como un brote desorientado, con las manos aferradas a su cráneo, intentando contener un estruendo que no proviene del aire, sino del tiempo. Sus ojos, dos lagos de azogue, reflejan la irrupción de lo irreparable. El mundo ha aprendido a morir en silencio, y ese silencio es un animal que le muerde por dentro.
Tras ella, la figura inerte reposa sobre el lecho como una barca varada en la última marea. El rostro, cerúleo y translúcido, parece esculpido en cera lunar; los párpados, clausurados para siempre, guardan todo lo que la vida no supo pronunciar. La Muerte no se muestra como hoz ni sombra, sino como una quietud absoluta, una densidad de aire que vuelve torpes los latidos.
El suelo arde en ocres febriles, como si la tierra tuviera fiebre. Las paredes ondulan, víctimas de una respiración ajena, y todo el cuarto se curva en una ligera náusea cósmica. La niña, criatura del umbral, percibe que el universo acaba de fisurarse: algo se ha desprendido del orden y cae, cae sin sonido, hacia un pozo sin nombre.
No es el grito lo que intenta sofocar, sino la revelación: que el amor también se descompone, que los cuerpos son arcilla prestada, que la ausencia tiene peso, temperatura y color. Y en ese gesto de cubrirse los oídos, como quien intenta detener un eclipse, queda suspendida la primera conciencia del abismo: la infancia enfrentada a la Muerte, mirándola sorprendida.
jueves, 22 de enero de 2026
Inocencia
Está semana en 👉Our Midweek Muse
MUÑECO DE NIEVE
La niña, con manos de invierno y risa tibia,
modela el silencio en forma de muñeco.
Le presta hojas como ojos asombrados
y una nariz que apunta al horizonte.
Le dice suavemente que el frío no entiende,
y el muñeco escucha sin poder responder.
Guarda en su pecho de nieve la infancia,
como un sol pequeño que aún no sabe arder.
P. D. Este muñeco es el que hicieron mis nietos estás navidades.
miércoles, 21 de enero de 2026
Misery
Autor Stephen King
martes, 20 de enero de 2026
San Polvo seco
viernes, 16 de enero de 2026
Esa extraña añoranza
miércoles, 14 de enero de 2026
Entre universos
Creencia
Durante siglos se creyó que la Tierra era el centro inmóvil del universo. Esta idea, conocida como modelo geocéntrico, tenía raíces en la Antigüedad clásica y fue formulada con rigor por Claudio Ptolomeo en el siglo II. Según esta visión, el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas giraban alrededor de nuestro planeta en complejas órbitas circulares. No era solo una hipótesis astronómica: era una creencia filosófica y casi espiritual, que situaba al ser humano en el centro de la creación.
El geocentrismo encajaba con la experiencia cotidiana: el suelo bajo los pies parece quieto y el cielo parece moverse. Además, armonizaba con la idea de un cosmos ordenado y jerárquico, donde la Tierra ocupaba el lugar privilegiado. Durante más de mil años, esta concepción fue aceptada como verdad indiscutible.
Sin embargo, en el siglo XVI, Nicolás Copérnico propuso una hipótesis revolucionaria: era la Tierra la que giraba alrededor del Sol. Más tarde, Galileo Galilei, con su telescopio, observó las fases de Venus y las lunas de Júpiter, pruebas que no podían explicarse con el modelo geocéntrico. Finalmente, Johannes Kepler y Isaac Newton demostraron que los planetas se mueven siguiendo leyes físicas precisas alrededor del Sol.
Así, la ciencia desmintió una creencia milenaria y desplazó a la Tierra de su supuesto trono cósmico. Este cambio no solo transformó la astronomía, sino también la manera en que la humanidad se percibe a sí misma: ya no como el centro del universo, sino como un pequeño punto en un espacio vasto y en expansión.
Hipótesis
En el siglo XVII, los químicos creían que todos los materiales combustibles contenían una sustancia llamada flogisto, que se liberaba al quemarse. Según esta idea, cuando algo ardía, el flogisto “se escapaba” del objeto, dejando solo su residuo. Por ejemplo, cuando se quemaba la madera, el carbón restante era la madera sin flogisto. Esta hipótesis intentaba explicar la combustión y la oxidación de los metales, y durante casi 100 años fue la teoría dominante en química.
Sin embargo, a finales del siglo XVIII, Antoine Lavoisier refutó la idea del flogisto al demostrar que la combustión implicaba una combinación con oxígeno, no la liberación de una sustancia invisible. Lavoisier explicó correctamente que la masa se conserva y que los residuos (como ceniza o óxidos) resultan de la reacción química con el oxígeno, no de la pérdida de flogisto.
La hipótesis del flogisto quedó obsoleta, y su refutación marcó el nacimiento de la química moderna basada en reacciones medibles y explicables.
Appareil de Lavoisier pour l'analyse de l'air. Antoine-Laurent de Lavoisier, 1743.
Retrato de Antoine Lavoisier y portada de su obra Tratado elemental de Química.
Conrad Gessner (1516-1565, Zúrich) fue un teólogo, lingüista y erudito literario; también médico, científico y naturalista (las rocas, plantas y animales eran su dedicación); además era taxidermista, dibujante y acuarelista: un universalista de las ciencias, que fue el primero en descubrir el grafito enfundado en envoltura de madera en su obra De omni rerum fossilium genere del año 1565, y que servía para escribir y dibujar.
Las siete cabritas
Convocatoria abierta hasta el 9 de febrero a la medianoche (hora de España peninsular).
martes, 13 de enero de 2026
Con amor
Convocatoria de Juevera. Más información en el blog de la amiga 👉Roselia anfitriona esta semana.
Líderes Espirituales
Cristo avanzó como un faro de sílabas eternas,
pastor de conciencias errantes y de auroras interiores;
en su voz germinaba la brújula del alma,
y cada gesto era un salmo que desataba cadenas invisibles.
Timonel de silencios, cartógrafo del perdón,
sembró parábolas como semillas de luz en la penumbra humana;
con su mirada, ungida de misericordia,
descifró el alfabeto secreto del sufrimiento.
Y con sandalias de polvo y de infinito,
trazó senderos en el caos del corazón;
líder de espíritus, arquitecto de esperanza,
convocaba al amor como ley suprema del universo.
P. D. Mi madre tenía devoción por Santa Gema Galvani. Desde niña, cada 14 de mayo íba con mi madre a Barcelona a la parroquia a celebrar su beatificación. La Novena de Santa Gema la tengo clavada en la memoria y siempre llevo una imagen de ella en el bolso. Por honrar a mí madre hago este recordatorio.
Santa Gema Galgani (1878–1903) fue una joven italiana conocida por su intensa vida espiritual y por los estigmas, signos de la pasión de Cristo que aparecieron en su cuerpo.
lunes, 12 de enero de 2026
Tiembla mi voz
Esta semana nuestro tema es:
"HAZ UN RUIDO ALEGRE"
Silba una melodía alegre y diviértete
con 👇
Tiemblo en el proscenio con mi voz de nácar,
recién desatada del claustro del pecho.
De mi laringe emerge un fulgor ignoto,
sílabas en bandada, polen de luz.
Las lámparas me ciñen una corona febril,
y el aire, cóncavo, recoge mi latido
como un cuenco antiguo sediento de sonido.
En mí arde un relicario de timbres,
una marea virginal de armónicos,
donde el miedo se vuelve brasa
y el coraje aprende a pronunciarse.
Canto, y en ese acto inaugural
me nombro por primera vez en el mundo,
filigrana de viento, temblor de aurora.
[Tag] - Metas Para Este 2026 Que Espero Poder Cumplir
La amiga Morella me ha nominado desde su blog La mano que mece la cuna para contaros mis metas de cara a 2026, aunque normalmente suelo ponerme unas cuantas relacionadas con retos de lectura. Vamos a darle en esta entrada especial de lunes y si, vais a estar algunos nominados...
"Tienen que ser diez metas profundas que se puedan cumplir una a una."
Este año quiero cumplir diez objetivos, no como quien marca casillas en una agenda, sino como quien enciende pequeñas luces en un cuarto en penumbra.
Primero, aprender a perdonarme, por todo lo que no supe, por lo que callé, por lo que dejé ir.
Segundo, sanar viejas heridas que aún laten cuando el silencio es largo.
Tercero, volver a confiar, aunque el miedo me susurre que no vale la pena.
Cuarto, cuidar mi cuerpo como templo cansado que aún sostiene mi alma.
Quinto, reconciliarme con mi pasado sin rencor, mirarlo a los ojos y decirle gracias.
Sexto, aprender a estar sola sin sentirme extraña.
Séptimo, amar sin miedo a perder, sabiendo que todo amor es un acto de fe.
Octavo, recuperar la ilusión por los pequeños detalles: una canción, una tarde, una risa.
Noveno, escribir mis emociones para que no se pudran en el pecho.
Y décimo, encontrar paz… en ese silencio humilde que no hace ruido, pero lo ordena todo por dentro.
No son metas grandiosas para el mundo,
pero para mi corazón cansado,
son la esperanza de un nuevo comienzo.
Espero lograr mis propósitos.
Nomino a...
A ver qué propósitos nos cuentan
<a href="https://justanotherblogcreatedbybea.blogspot.com/2026/01/tag-metas-para-este-2026-que-espero.html"><img src="https://i.imgur.com/tjBnpCJ.jpeg" alt="Tag: JustAnotherBlogCreatedByBea" /></a>
sábado, 10 de enero de 2026
La añoranza forma parte de la vida
Aquí estoy con mis hermanas y una prima, yo soy la renacuaja que está sobre la sillita porque no llegaba a la mesa. La humildad de aquellos años se nota tanto en las sillas como en la mesa. Aún no había nacido mi hermana la pequeña. ¿Os imagináis seis niñas? Mi madre tuvo 8 niñas y 8 niños. Ella decía en broma que entonces no había televisión. Pero la vida fue cruel con ella, llevándose los ocho varones y las dos mellizas. Muchas veces pensaba en ello y me preguntaba cómo tenía tanta fortaleza. Sin embargo, ella siempre procuró que no la viésemos triste. ! Cómo la hecho de menos¡
Saltar a la comba... "Al saltar la barca, me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero..." "Don Meliton tenía tres gatos, que les hacía bailar en un plato y por la noche al son de..."
La Rayuela. Había que ir deslizando un trozo de piedra por el dibujo del suelo, empujándolo con el pie, saltando a la pata coja.
Churro, mediamanga, mangotero. Era un juego de niños, un poco bestia. Los de abajo lo pasaban mal, pero no se quejaban, porque había que aguantar el máximo de tiempo posible sin caerse. Anda que no he jugado veces a este juego, ya casada y todo. ! Qué tiempos¡
Canicas. Aunque era un juego más bien de niños y se jugaba en la calle, golpeando unas canicas con otras hasta colarla en el Guas. Recuerdo un año durante la verbena de San Juan, que jugando en un jardín cercano a mí casa, tuve una extraña suerte y gané un montón de canicas a varios niños del barrio. Si ganabas, te las llevabas todas. Las había de colorines, de metal, etc. Pero luego se las devolví porque lo emocionante era el juego y me gustaba más jugar a los cromos de picar.
En el patio aún suena el agua,
en el barreño de hojalata,
y el sol caía en cascadas de polvo
sobre las rodillas peladas.
Las madres cosiendo en silencio;
la radio con su corazón lejano,
hablaba al mundo en blanco y negro.
Las tardes olían a pan y a ceniza,
a inquietud laboral y a grandes ilusiones.
Jugábamos a ser eternos
con canicas y guerras de cartón.
Hoy, en la memoria,
aquella niña cruza despacio la calle,
lleva en los bolsillos
toda la ilusión de los sesenta
y una canción que ya nadie canta,
pero que aún duele en su añoranza
y consuela con su melodía.
Corro de la patata. Se cantaba una canción y en el estribillo todos se agachaban.
"El corro la patata es particular cuando llueve se moja como los demás, agáchate..., y vuélvete a agachar..."
viernes, 9 de enero de 2026
El amor no tiene fronteras
Enero Escribir jugando
El umbral de la noche
Autor Sthefen King Edición 1988 tapa dura Editorial Orbis Fabbri Idioma Español Páginas 424 Peso del producto 560 gr Sinopsis El gran...









































