"Detrás de la reja"... Convocatoria juevera.
Artesanos de la palabra nos propone esta semana este tema: "algún lugar sobre esta tierra, hay una reja que guarda secretos detrás.
¿Qué secretos esconderá?, esa es la pregunta, ¿a qué lugar pertenece?, sin dudas pueden ocurrir muchas cosas detrás de esos barrotes. Hay muchas y diferentes historias por contar.
Esta es nuestra propuesta para este jueves 25 de junio, viendo la imagen dejen volar la imaginación y escriban un cuento, poesía o un texto corto que puede ser de amor, de misterio, mágico, de crímenes o lo que su imaginación les dicte, tratando de que no supere las 350 palabras, que pueda ser leído por todas las edades."
Hubo un tiempo en que las palabras acudían a mí con la naturalidad de la lluvia sobre la tierra sedienta. Bastaba un pensamiento, una emoción o un simple recuerdo para que la escritura floreciera entre mis manos. Hoy, sin embargo, me encuentro al otro lado de una reja que la vida forjó lentamente, a golpe de fuego, dolor e incertidumbre.
No es una reja cualquiera. Sus barrotes son gruesos, pesados, y parecen alimentarse de mis inquietudes. Cada uno de ellos guarda una noche de desvelo, una preocupación persistente o una herida que aún no ha terminado de cerrar. Aunque el tiempo ha suavizado algunos de sus bordes y las fuerzas han regresado poco a poco, la sensación de encierro permanece.
Confieso que este muro invisible ha sembrado un desánimo que se cuela en mis días. Intento seguir activa, mantener el ritmo de antes, sonreír a las rutinas y abrazar los proyectos que tanto amaba. Pero hay jornadas en las que el ánimo se esconde detrás de los barrotes y la ilusión por escribir parece quedarse en silencio, observándome desde la distancia.
Lo más difícil no es la ausencia de palabras, sino la impaciencia de no reconocerme del todo. Quiero volver a ser quien era, cuando quizá debería aprender a aceptar quién soy ahora. Tal vez la serenidad no consista en derribar la reja de una vez, sino en comprender que algunas cicatrices necesitan más tiempo para transformarse en experiencia.
Por eso hoy lo confieso sin disfraz alguno. Mi presencia ha sido mínima, y si alguien ha notado mi ausencia, le ofrezco mis disculpas. No por haberme alejado, sino por no haber sabido regresar antes.
Aun así, entre los barrotes comienza a filtrarse una luz tenue. Y aunque todavía no puedo abrir la reja, empiezo a creer que algún día podré atravesarla.

Aprendre a fluir amb el que tenim, crec que és la lliçó més complicada d'aprendre. El passat no pot tornar, per ningú. Hi haurà dies bons i dies menys bons, saber-los aprofitar tal com venen, crec, que és lo millor que podem fer. I si un dia no es pot, no es pot, sense que et pesi.
ResponderEliminarAra, així com va Blogger, has de tenir una paciència de sant... ;.)))
Aferradetes, Núria,
Es un texto maravilloso a corazón abierto... me ha emocionado. Bss ;)
ResponderEliminarY que así sea, que esa luz tenue gane lugar y sea un volver a ser para ti.
ResponderEliminarUn beso dulce, Nuria.
Todo el relato es un gesto a querer saltar esos barrotes y volver a regresar al antes de....
ResponderEliminarY ese final es un reclamo a salir, pero también a vivir y saber convivir con las situaciones que nos ofrece el presente..
Fuerte abrazo, 😘😘🌹
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Que bonitas sensaciones le sacas a la reja, unos barrotes de forja con historia desde dentro y por fuera. Un abrazo
ResponderEliminarLindo como percorreste pelas grades que te afastavam de ti mesma e, ainda bem, pouco a pouco, parece chegar uma luz que já te faz enxergar o fim desse aprisionamento. Tuudo de bom pra ti! beijos, chica
ResponderEliminarSegura estoy de eso, algún día podrás atravesarla, la vida nos pone pruebas, más allá de los cambios lógicos que se suceden con la edad y tantos cambios sufrimos, las hormonas nos juegan muchas malas pasadas y sin darnos cuenta nos vamos transformando, un día al mirarnos al espejo no nos reconocemos y otro lo que nos apasionaba hacer ya no nos atrae, hasta que de a poco vamos encontrando nuestro espacio en esta nueva realidad y volvemos a disfrutar de lo que antes nos gustaba y de otras cosas nuevas también, el tiempo es la clave y aprender a aceptar.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar de nuestra propuesta, sin dudas esa reja de a poco se abrirá y dejará pasar el sol, mientras tanto vos podes vestirla de colores, un abrazo grande Nuria.
PATRICIA F.
A ves pensaba así. Pero ya me he convencido de que va a ser ya, que no.
ResponderEliminarSalud.
Las rejas siempre fueron tema de fascinación, por su arte, y otra no tan fascinante por el encierro que en muchos sentidos representan. La vida misma muchas veces nos planta en la cara esos barrotes imaginarios. Muy bueno tu relato, Nuria. Un abrazo.
ResponderEliminarMe gusto como te quedo. Te mando un beso.
ResponderEliminarUn final lleno de esperanza. Es difícil, tal como dices, ese proceso de curar, sanar y que las cicatrices se convierten en experiencia.. Todos necesitamos un tiempo concreto para curar las heridas y crecer con ellas.. Y, no es difícil que una reja frente a nosotros sea una linea que nos cuesta cruzar.. igual que cuando formamos a nuestro alrededor un muro, no es fácil derruirlo para salir, o para dejar entrar a los demás. Pero, sin duda, que veas esa luz entrar, y que sientas que puedes sentirte en un futuro capaz de atravesarlas, es un paso enorme, inmenso.
ResponderEliminarMe parece un texto sobre superación precioso.
Gran relato, Nuria. Un abrazo!
Incluso sin atravesar la reja, las letras vuelven. Cuesta más escribir, las hojas se llenan en más tiempo, pero siempre se pueden llenar
ResponderEliminarEn ese último párrafo se siente, muy claramente, que las palabras no se han ido… solo estaban aprendiendo otro ritmo contigo.
ResponderEliminarAbrazo
Qué razón tienes que algunas cicatrices necesitan más tiempo. La vida es así.
ResponderEliminarMuy bonito el relato, un placer leerte, después de mi larga ausencia
Un beso.
Querer volver a ser es algo que anhelamos todos, no sólo por cuestiones de salud, sino más bien para realizar lo que faltó o seguir peleándole a la vida lo que nos negó. Tu texto propone algo que nos resulta común a todos aunque tenga distintas características en cada uno.
ResponderEliminarCuando el bloqueo creativo impide que la mente se desarrolle con naturalidad hay que aceptar la transformación que se está gestando, y dejarla fluir.
La espera también puede ser poética.
Un abrazo.
Hola Nuria,
ResponderEliminarMuchas gracias por tu sinceridad. A mí me parece que este texto lo has escrito con mucha naturalidad. No sé si te ha resultado fácil o difícil escribirlo, pero ha quedado muy bien. Expresas esa dualidad de las murallas, por un lado dan seguridad y por otro encierran. Hay que ser conscientes de la seguridad de que disfrutamos y de las limitaciones que sufrimos. Es cuestión de aprender a vivir con ella y saber dónde la ponemos y a qué altura. No me he preocupado mucho de analizar tus ausencias, pero si de disfrutar de lo que escribes.
Un saludo
Me alegra pensar que se empieza a filtrarla luz por la reja. Nunca hay que desanimarse por mal que vengan dadas las cosas, hay que derribar rejas, que a la larga se hacen barreras insalvables.
ResponderEliminarBesod
Querida Nuria. Cada palabra nos hace presentir una herida que aún no sana y un duro golpe que ha podido desequilibrar esa que sentías ser, no hay dudas. Lo sabes definir muy bien cuando dices "algunas cicatrices necesitan más tiempo para transformarse en experiencia" creo que es así, y aun lo que creemos imposible puede que suceda y nos dé la motivación que estamos necesitando. No te rindas. El espíritu puede sacar fortalezas aún de donde creemos que solo hay debilidad. Un fuerte abrazo
ResponderEliminarAmiga Nuria, boa noite de paz!
ResponderEliminarAo escrever tudo aqui já atravessou suas grades internas..
Ha tempos e tempos...
Saibamos viver cada um conforme nos apresentam.
Voce brilhou aqui.
Tenha dias abençoados!
Abraços fraternos
Hola me ha encantado el relato, saludos
ResponderEliminarBem assim Núria, existem barreiras, grades que aprisionam nossas lembranças, nosso passado. Buscamos destravar os ferrões da grade e nos vemos pequenos diante a rigidez da fechadura. Azeita-se a roda da esperança e no fim desta inercia espiritual, vem o giro e a certeza, que vamos transpor o muro, as grades.
ResponderEliminarBela criativa na historia por tras das grades.
Carinhoso abraço e feliz fim de semana.
hola
ResponderEliminarmuy buen texto que hace sentir sobre todo al final
saludos
Hola, Nuria. Qué genial texto con esas palabras de la propuesta juevera... Me encanta lo que has creado... toda una confesión de sentimientos que saben reaccionar a tiempo, con el tiempo de la vida detrás de unas rejas que invitan a imaginar de qué barrotes se trata, si los impuestos o los que nos autoimponemos nosotros mismos por falta de atendernos, sí. Ha veces que nos nos dedicamos el tiempo que necesitamos para comprender nuestro rumbo en la vida. Me encanta ese entendimiento que ya proporciona una tenue luz significativa... Me ha gustado mucho, mucho. Gracias por compartir.
ResponderEliminarHasta pronto.
Una reflexión conmovedora que llega al alma; no te disculpes por el tiempo, la verdadera literatura nace precisamente de saber escuchar los silencios de la vida.
ResponderEliminarun abrazo.
La rejas mas que limitaciones creo que nos invitan a preguntarnos qué hacen ahí, así las podemos quitar mejor...
ResponderEliminarUn besazo!
Diría que los años no vienen solos, sino cargadas de rutinas, de deberes y obligaciones, pero todo depende de cómo los ordenemos, de qué elegimos hacer con el tiempo que tenemos.
ResponderEliminarSaludos,
J.
un bonito relato sobre estados de ánimos. muchas veces recibimos la incomprensión de gente que no sería capaz de caminar en nuestros zapatos.
ResponderEliminarabrazos, nuria!
Yo soy persona de digestión lenta y la vida me golpea en diferido; te entiendo perfectamente.
ResponderEliminarAbrazo.
¡Hola, Nuria! Espero que poco a poco te vayas recuperando totalmente. La vida nos pone "barrotes" de diverso tipo, a veces afectan a nuestro cuerpo, otras veces atacan a nuestra mente y en otras ocasiones a ambos. Me gusta tu reflexión sobre si se puede volver a ser quien se era, y creo que lo más doloroso es ver que no disfrutamos igual de algunas cosas, pero, poco a poco, dependiendo del problema, todo va pasando y creo que la adaptación es clave para volver a empezar.
ResponderEliminar¡Saludos y fuerza! ;-)