Palabras del día
La vieja balanza del mercado llevaba años engañando a todo el mundo, pero con tanto arte que nadie se quejaba: te quitaba medio kilo de tomates y te regalaba una sonrisa. Un día decidí investigar al vendedor, que se retiraba misteriosamente hacia un descampado donde tenía montado un tipi. Ya me pareció raro: en el pueblo no había vaqueros, pero sí gente creativa.
Me acerqué con sigilo y descubrí que el cerrojo de la entrada estaba puesto… por dentro. Tras un momento de lógica avanzada (o ausencia de ella), lo abrí y entré. Dentro no había nadie, solo una silla y un cartel que decía: “Si has llegado hasta aquí, eres oficialmente curioso de nivel experto”. No pude evitar sentirme bastante contento, aunque también ligeramente estafado por una balanza con vocación filosófica.
Al salir, un árbol enorme había aparecido de la nada, como si alguien hubiera activado el modo decoración. En el tronco había clavada una brújula que giraba sin parar, señalando todas las direcciones a la vez. Suspiré y pensé: “Perfecto, ahora además de curioso, estoy perdido con estilo”. Y lo peor… es que seguro que la balanza diría que eso pesa poco.

Grandioso, realismo mágico
ResponderEliminarUma história linda e com certeza, há muitas balanças que sorriem ao enganar ,surrupiar... beijos, lindo dia, chica
ResponderEliminarHi ha misteris que mai es desvetllen, com a on van els grams que et falten quan compres al mercat. ;-)
ResponderEliminarM'ha agradat molt el teu relat.
Aferradetes, Núria.
Magistral texto , lo resolviste con maestría y dándole el lugar que le corresponde a la balanza, la curiosidad así lo indica.
ResponderEliminarUn besazo y muy feliz fin de mes.😘🙋🌹
Balanza y brújula mienten y cuando los parámetros no son exactos, nos perdemos. Ocurrente relato, Nuria.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce semana.
Very cool. Thanks for sharing. I'm in the cabinet painting industry!
ResponderEliminarLa curiosidad da muchos disgustos.
ResponderEliminarA veces es mejor no saber.
Deus caritas est!
ResponderEliminarBueno bueno, cuanta astucia literaria, cada hallazgo se convierte en una trampa cada vez más difícil de evadir. Una balanza que mide la curiosidad resulta positiva porque no te estafa sino que te orienta, te permite conocerte aún más.
ResponderEliminarGran imaginación.
Saludos.
Tudo tem a sua explicação.
ResponderEliminarO texto que escreve faz sentido.
Abraço de amizade.
Juvenal Nunes
ahora las básculas son digitales. antes eran analógicas.
ResponderEliminarun relato que nos transporta a tiempos pasados, con sus escenas cotidianas y sus picarescas.
abrazos, nuria!
gracias. Deus caritas est!
ResponderEliminarCuantas básculas habrán hecho de las suyas con arte y nosotros sin darnos cuenta! eso si, me encantaría saber la historia tras la brújula.
ResponderEliminarUn besazo!