Hay varios días internacionales que me han llamado la atención y que se celebran en febrero. Como era incapaz de decidirme por uno solo, he seleccionado varios. Así que puedes elegir el que más te apetezca para centrar en él tu relato o poema: El día de la marmota; día del Nirvana; día de mandar una carta a un amigo.
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Cada 20 de febrero, en las calles de mi ciudad, el aire parece distinto. No huele a incienso ni a mar —aunque el mar esté ahí, respirando cerca—, sino a silencio compartido. Lo llaman el Día del Nirvana, pero nadie enciende velas ni recita mantras; basta con cerrar los ojos un instante.
Dicen que el nirvana es extinguir el fuego del deseo, como enseñó Buda Gautama bajo la higuera sagrada en Bodh Gaya. Yo, en cambio, lo encuentro en lo pequeño: en la persiana que sube despacio, en la cafetera que exhala su primer suspiro, en el leve crujido del pan recién hecho.
Ese día decido no perseguir nada. Ni respuestas, ni aplausos, ni recuerdos que arañan. Camino sin auriculares, dejando que los pasos marquen el compás de una música invisible. Una mujer riega sus plantas con la paciencia de quien comprende que todo florece a su tiempo. Un niño suelta una cometa que, por un segundo, parece liberarse también de la gravedad.
Y entonces sucede: nada.
Nada extraordinario. Ninguna luz cegadora. Ninguna revelación.
Solo una calma que se posa en el pecho como un pájaro manso.
Entiendo que el nirvana no es huir del mundo, sino habitarlo sin que nos devore. Es aceptar que el mar seguirá rompiendo, que el reloj avanzará, que el dolor visitará de vez en cuando. Pero también que, entre ola y ola, hay un espacio suspendido donde no falta nada.
Hoy no deseo más que este instante.
Y por primera vez, es suficiente.


Núria, gostei muito de como desenvolveste o tema... E tens razão, por hoje, não precisamos de muito...Saber encontrar o nirvana nas pequenas coisas do dia a dia, já nos basta! beijos, chica
ResponderEliminarDesconocía que existiera un día del nirvana, aunque es cierto que hoy en día hay días para todo, pero leyéndote pienso que un día así es una filosofía de vida más que solo una conmemoración y una filosofía necesaria.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce fin de semana.
Los últimos años he aprendido a pedir solo calma... lo engloba todo, hace superar el día sea bueno o malo, porque todos son inevitables pero la calma la elegimos... aunque a veces, es tan difícil... y esas pequeñas cosas son tan importantes.
ResponderEliminarHoy elijo tu texto para recordarme esa calma. Gracias por tus letras. Bss :)
Yo desearía que ese fuese mi día a día, que no pase nada extraordinario... No siempre, claro, si hay nuevo que sea bueno. Abrazo. Verónica.
ResponderEliminarBellíssim relat.
ResponderEliminarDe vegades no cal cercar res especial, aquest petits instants són els que ens donen pau realment.
Aferradetes, Núria.
Núria,
ResponderEliminarpude, com calma, acompanhar-te neste passeio revelador das simplicidades, das verdades puras nas pequenas/grandes coisas de um dia comum.
Um dia em nirvana amplo, a descortinar toda importância do ser e estar nele por inteiro.
Que possamos vivenciar nirvanas consecutivos e reveladores.
Tenha uma ótima semana!
Bjsssss
Uno debe vivir el momento. Te mando un beso.
ResponderEliminarMe uno a tu deseo. Ese espacio, entre ola y ola donde no falte nada me parece perfecto. Todo lo maravilloso del mundo puede ser tan simple como el aroma del café, o el amanecer. Un abrazo, Núria!
ResponderEliminarHola me ha gustado el relato, saludos
ResponderEliminarthis is very lovely! acceptance is good! xo
ResponderEliminarLa nada que nos describes es en realidad mucho más grande que la felicidad a secas, pues es calma y es placer. Es observación y gratitud. Es paciencia, lealtad... la belleza de lo pequeño.
ResponderEliminarMe uno a ese deseo de "nada" grandilocuente que habla más de lo que calla, en cada pequeño detalle.
Muuuuuuuuuuchas gracias por participar en mi reto de este mes, Nuria.
Un abrazo enorme.
Ahí esta la magia, en encontrarla en esos momentos pequeños. Ahí es donde siempre vive.
ResponderEliminarUn besazo!
tenemos mucho que aprender de la filosofía oriental, nos ahorraríamos mucho sufrimiento. tu texto me ha resultado reconfortante.
ResponderEliminarabrazos, nuria!!