La oscuridad se cernía como un peso insoportable, aplastando todo a su paso. El viento, con su lamento agudo, parecía dar voz al terror que crecía en mí, mientras la Psicosis Roja se apoderaba de mi mente. No era una ilusión, ni un engaño de los sentidos, sino la fría y cruel verdad que se deslizaba por cada rincón de mi ser.
Recuerda bien: en noches como esta, nunca debes salir. Si lo haces, la Psicosis Roja te encontrará, y no habrá escape posible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario