Convocatoria del jueves
La Navidad que casi no sucede
Más información en el blog de la anfitriona 👉 Campirela
Parecía un lugar yermo e inhóspito, pero era mi hogar; aunque, consciente de la delicada situación, mi espíritu clamaba por redimirse. Las llamas quebraban la madera y el humo invadía el rostro de mis demonios, como si la mismísima parca hubiera venido a absolverme.
Paparruchas —me dije al despertar en aquel purgatorio al día siguiente—. Navidad: ningún hierro candente profanaría mis fantasmas. Tenía que comulgar. Y entonces, de forma espontánea, mi habitación se iluminó. ¡Menudo lumbreras! La ironía entró en mi pensamiento y maldije; volvía a pecar.
El descaro de mis pensamientos hería con severidad mi corazón en una fecha en la que las pesadillas se volvían insoportables, hasta hacerme incapaz de abandonar la burbuja en la que me sumergía noche tras noche. Encendí el candil, besé el crucifijo que, como un yugo, atrapaba el laberinto que me retenía, y me incliné ante mi pequeño altar.
Supliqué y pedí perdón por mis pecados, por ser débil y sentirme culpable. Caí en la tentación una sola vez, una sola vez, pero ya no me sentía capaz de mirar a la cara a mis feligreses. Por un instante dejé que la culpa desgarrara mi alma.
Odiaba mi debilidad y la fecha en que la fe me abandonó; sin embargo, para mi sorpresa, una leve tonadilla inundó mis sentidos:
«Noche de paz, noche de amor…»
Algo despertó con fuerza en mi interior. La homilía atravesó mi mente como un puñal. Corrí —sí, corrí— hasta la puerta de la parroquia y, para mi asombro, allí estaban los feligreses entonando su cántico navideño. Lloré emocionado. Había estado a punto de arruinar la Navidad del pueblo y, desde entonces, la Navidad y la misa del gallo son bendecidas con orgullo por este humilde siervo.

Me ha gustado el sentido que le has dado a la Navidad con esa debilidad humana del párroco del pueblo.
ResponderEliminarNo debe ser fácil sucumbir a las tentaciones de la carne para un sacerdote , pero hay esta su voluntad y su fe.
Gracias, Nuria, por dejarnos este relato que de alguna forma es un imprevisto sobre la fe .
Un besote enorme deseándote una muy feliz Navidad, acompañada de tus seres queridos y los que ya se fueron de algún modo están presentes en las conversaciones , lo cual nunca se van del todo. Más besotes.
Nuria, foste maravilhosa!
ResponderEliminarCriaste um personagem que sofria pois havia caído uma vez só na tentação e sentia-se muito sufocado e mal.
Que bom que os paroquianos, com suas canções de Natal o salvaram e salvaram assim o Natal de todos naquela aldeia! ADOREI!
beijos, FELIZ NATAL! chica
Quin caos mental, gairebé perd la fe en allò que va prometre amor incondicional. Segurament molta gent la perd en veure que fan ells amb la seva fe...
ResponderEliminarBon relat, nina.
Aferradetes!
Hola Nuria,
ResponderEliminarEn el pecado va la penitencia y el perdón de Dios debe ser sentido, en este caso los feligreses dieron constancia de ello. Un precioso relato desde las inquietudes de un sacerdote.
Un saludo y Feliz Navidad
Uy que triste y esperanzador relato. Te deseo una feliz navidad para ti y tu familia. Te mando un beso.
ResponderEliminarTodos somos humanos, todos pecamos de alguna u otra forma, todos sucumbimos a las tentaciones, pero también todos sentimos el espíritu navideño, más aún quienes están más cerca de la fe. Muy buen relato, Nuria.
ResponderEliminarBesos dulces navideños.
Bueno, después de Reyes hasta la Navidad del 2026, tiene todo un año para pecar. Y lo bueno es que ningún feligrés se va a enterar, ja, ja. ;)
ResponderEliminarIntenso y redentor microrrelato navideño nos ofreces con esta confesión de un párroco en crisis. Nos introduces en el tormento interior de un sacerdote atrapado por la culpa: un hogar que parece purgatorio, demonios que acechan, una debilidad que lo aleja de su vocación y de su comunidad. Tu prosa, rica en imágenes —las llamas que quiebran la madera, el crucifijo como yugo, la burbuja de aislamiento— transmite con fuerza esa lucha entre la tentación pasada y el deseo de redención. El giro llega como un verdadero regalo de Navidad: esa tonadilla lejana de “Noche de paz” que rompe la noche oscura del alma y lo impulsa a correr hacia la puerta de la iglesia, donde sus feligreses lo esperan con el cántico. El llanto emocionado y la resolución final —“desde entonces, la Navidad y la misa del gallo son bendecidas con orgullo por este humilde siervo”— cierran el relato con una luz serena y esperanzadora.
ResponderEliminar¡FELIZ NAVIDAD, Nuria! Deseo de corazón que disfrutes de la mejor compañía y los mejores momentos.
Un fuerte abrazo.
Olá, querida amiga Nuria!
ResponderEliminarQue texto mais ungido!
Maravilhoso!
Muitas vezes, nos reprimimos e acabamos com nosso Natal.
Ainda bem que não deixou acontecer a negação da Noite Feliz.
Querida Amiga, desejo um abençoado e feliz Natal junto aos que ama.
"Das alturas orvalhem os céus, e as nuvens que chovam justiça.
Que a terra se abra ao amor e germine o Deus Salvador."
"Coragem, sê forte e corajosa!"
Tenha uma antivéspera de Natal abençoada!
Beijinhos fraternos e festivos
Querida Nuria te deseo unas felices fiestas, llenas de calma, luz y buenos momentos en compañía de los tuyos. Un fuerte abrazo
ResponderEliminarA veces nos tienta la tristeza. Sobre todo, por los que ya no están. Abrazo y feliz Navidad.
ResponderEliminarbeautiful story. merry christmas! xo
ResponderEliminarBom dia Nuria,
ResponderEliminarHoje em especial para te desejar um santo e Feliz Natal, na companhia dos teus familiares.
Abraços,
Emília
cómo me suena lo que cuentas en este relato! estudié en un colegio del opus, así que imagínate.
ResponderEliminaryo no dejé de creer en dios, más bien dios dejó de creer en mí...
abrazos, nuria!! y que pases estos días lo mejor posible.
En lis pequeños gestos se esconde la fe, la verdadera, esa que renueva y nos hace renacer por dentro. Un fuerte abrazo, nuria y muy feliz navidad
ResponderEliminarNuria, espero que estés bien y que las navidades estén siendo fenomenales. Que tengas una feliz entrada y salida por si no nos leemos.
ResponderEliminarUn besazo!
Como se suele decir: pecar es humano, perdonar es divino. ¡Y más en Navidad! Muy original tu relato, Nuria.
ResponderEliminarQue tengas muy felices fiestas.
Un abrazo
¿Cuál era la culpa que atormentaba al cura párroco?
ResponderEliminarLos feligreses parecen haberlo perdonado.
Un abrazo.
Olá, amiga Nuria!
ResponderEliminarMuito interessante texto aqui nos presenteias.~
De facto, cada um de nós tem uma perspectiva muito própria do Natal. Eu, como não crente, vejo o Natal dum ponto de vista bem diferente de quem é crente.
Gostei de ler, estimada amiga.
Espero que o teu Natal tenha sido repleto de amor, paz e fraternidade, assim como foi o meu.
Deixo os votos de um feliz fim de semana, e continuação de festas felizes com tudo de bom!
Beijinhos, com carinho e amizade.
Mário Margaride
http://poesiaaquiesta.blogspot.com
https://soltaastuaspalavras.blogspot.com
Originalísimo tema y muy bien plateado, hecho a la medida de lo que pedía la propuesta.
ResponderEliminarTe felicito.
Hola me ha encantado el relato, saludos
ResponderEliminarQue buen relato, sinceramente
ResponderEliminaresta muy bueno, te felicito y que
tengas un lindo 2026.
Besitos dulces
Siby