Si intento caminar entre
Caminaré firme y constante,
como un colibrí en su aleteo
sin brisa, ni viento,
y que solo me acompañe la paz
y el silencio.
Y al amanecer cuando el sol
se ponga sobre el horizonte
y un aurea de luz blanca se
pose sobre mis sabanas seré
como brasas qué siempre
dejarán ascuas.
Y en la cima de la montaña,
solo mi presencia acompaña,
el vuelo de las aves y el calor
de los rayos solares,
será el preludio de una mañana
que abrazará la felicidad de mi
alma.
Publicado por la web de literatura Poetainos.com

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