El alma llora
cuando está
sumida en la
soledad.
El corazón palpita
inquieto, si anda
tras una llovizna
de soledad.
Llueve y la mente
se quiebra, frente
al despertar que
el desamor tiene
por su soledad.
La noche perenne
quiebra impotente
sobre el vahido que
rechaza la muerte.
Publicado en la web de literatura Poetainos.com Poesía con decorada con la Flor de Oro y Seleccionada como la mejor del día.

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