El tiempo carcome el calendario de la vida, en esos días donde se pierde la sonrisa, la libertad.
Son pinceladas de un instante etéreo, que perece en el confín de nuestros anhelos.
No puedo olvidar el tiempo ni el silencio porque en ese abismo está nuestra soledad.
Aprendí el significado del cólera que se funde entre mis sueños, porque hasta ese lugar recóndito de mi mente, viaja este poema en un tiempo imperecedero donde nunca muere el poeta.
«Extraña paradoja la del poema».
