Convocatoria juevera ¿Cómo son tus personajes?
Propuesta para esta semana de las compañeras de 👉 Artesanos de la palabra
Cada mañana, una niña cruzaba el río por un viejo puente de madera. Antes de seguir su camino, recogía una piedra de la orilla y la colocaba sobre el pretil.
Al caer la tarde, un anciano pasaba por allí. Tomaba la piedra y la devolvía al agua.
Así ocurrió durante muchos días.
Una mañana, la niña escondió una semilla bajo la piedra. Al regresar, la encontró flotando entre los juncos. Sonrió, volvió a recogerla y la enterró un poco más arriba, donde la tierra permanecía húmeda.
Al atardecer, el anciano llegó hasta el lugar. Vio el pequeño montículo de tierra, pero no lo tocó. En cambio, retiró unas ramas secas que impedían que la lluvia alcanzara el suelo.
Pasaron las estaciones.
Del montículo brotó un árbol joven. Sus raíces sujetaron la ribera cuando llegaron las crecidas, y sus ramas ofrecieron sombra a quienes descansaban después del camino.
La niña siguió cruzando el puente. El anciano continuó visitando el río. Ya no movían piedras.
Un día, un viajero preguntó quién había plantado aquel árbol.
La niña señaló el río.
El anciano señaló la lluvia.
El viajero se marchó sin comprender.
Ellos permanecieron un instante en silencio, escuchando cómo el agua seguía su curso entre las raíces, porque algunas obras nacen de unas manos, otras de las que saben apartarse a tiempo. Y, a veces, la diferencia entre cambiar el mundo o dejar que florezca consiste en descubrir cuándo sostener una piedra... y cuándo devolverla al río.
"No cuentes que la luna brilla; muestra el reflejo de su luz en un cristal roto." Antón Chéjov.

So beautiful. So true. Well done.
ResponderEliminarThank you for joining the Happy Tuesday Blog Hop.
Have a fabulous Happy Tuesday. ♥
Bonito mensaje el que nos deja tu relato y muy cierto además, las acciones mancomunadas en un bien y el saber, siempre dan fruto.
ResponderEliminarUn beso dulce más.
Hermoso relato que denota la perseverancia de los personajes. Muy, muy tierno. Gracias Nuria. Rosana
ResponderEliminarEste relato nos deja tantas cosas bonitas, dos personajes tan diferentes en el tiempo, pero ambos quieren un bien común, y así entre uno y otro lo llevan a cabo.
ResponderEliminarLas buenas acciones siempre son recompensadas; en este caso, el árbol hacía su papel de muralla y sombra para el viajero. Y el anciano y la niña en sintonía con sus piedras y semillas.
Por cierto, buena frase reflexiva nos dejas.
Un besote, Nuria, feliz noche.
Adorei e vi verdade no teu conto...
ResponderEliminarÉ bem assim mesmo que tudo pode acontecer, sem nen dsaber QUEM, mas o trabalho feito...Adorei! beijos, chica
Lograste un precioso relato Nuria que contiene un excelente mensaje, qué bonito sería que la gente comprendiera que es mejor dejar de arrojar piedras y lograr un trabajo en común para un mundo mejor, que juntos es mejor que solos.
ResponderEliminarUn placer leerte, muchas gracias por participar de nuestra propuesta, un abrazo grande.
PATRICIA F.
¡Maravilloso!!!
ResponderEliminarSalud.
Profundo relato. A veces nos falta esa sabiduría. Te mando un beso.
ResponderEliminarBenditas as mãos que se entrelaçam para um bem comum. Uma historia carregada de mensagem de como o mundo pode ser bem melhor se cada um entender e fazer seu papel.
ResponderEliminarMaravilha Núria com aplausos.
Carinhoso abraço.
Que bonito escribes, Nuria. Tu sensibilidad literaria brilla una vez más. Un abrazo.
ResponderEliminarI would love to spin for a chance
ResponderEliminarQué bueno.
ResponderEliminarQué buen mensaje y qué bien escrito.
Aplauso!!!
Besos.
Such a tender story. I love how the girl and the old man each gave in their own way, and together something lasting grew. A reminder that sometimes the quietest acts bring the deepest change.
ResponderEliminarLindo e reflexivo texto.
ResponderEliminarO mundo seria bem melhor se as pessoas se compreendessem e se apoiassem umas às outras.
Abraços
Qué historia tan preciosa y llena de sensibilidad. La metáfora de la piedra y el río me parece una maravilla. ¡Gracias por compartirla!
ResponderEliminarMolt bona reflexió per a tothom!
ResponderEliminarFent pinya, tots som u.
Aferradetes, Núria.
That was a really good story!!!
ResponderEliminarHola Nuria, que bonito, es un relato lleno de delicadeza. La piedra, el rio, la semilla y el arbol se convierten en una hermosa metafora de la vida. Un texto para disfrutar mucho. Un abrazo.
ResponderEliminarHola Nuria,
ResponderEliminarMe ha gustado mucho esta historia en la que sus personajes persistentes en su actitud encuentran una manera de colaborar para hacer algo positivo. No es sólo una historia, es una lección que deberíamos aprender.
Un saludo
Precioso relato, Nuria. Me parece muy tierno y a la vez profundo. Saludos!
ResponderEliminarsi cierto, gesto cotidianos e inocentes, repetidos hasta el infinito pueden cambiar la faz de la tierra o dar vida
ResponderEliminarun bonito relato, una metáfora de cómo todos contribuimos con nuestros pequeños actos a que ocurran grandes cosas.
ResponderEliminarabrazos, nuria!!
Un magnifico relato que nos enseña que a veces las grandes obras nacen de pequeñas acciones y de la colaboración entre las personas. También muestra que es importante saber cuándo actuar y cuándo dejar que las cosas sigan su propio curso, porque no siempre ayudar significa intervenir directamente.,,,muy bienn narrado..bss
ResponderEliminarEl rio debe ser liberado, y las piedras construyen un nuevo puente que lo cruce cyualquiera.
ResponderEliminarExcelente relato, da para el debate. Ha que saber discernir entre actuar o retirarse. A veces no queremos elegir y dejamos que algo ocurra, pero resulta que dejar que las cosas ocurran es elegir. Algo parecido encuentro aquí, entre el anciano y la niña hay algo mínimo, pero ético.
ResponderEliminarEsto que te comento se me ocurre por tu final, porque para cambiar algo a veces lo mejor es dejar que las cosas sigan su cauce.
Un abrazo.
No siempre es sencillo comprender que una piedra no sólo construye apilandose junto a otras. También es bueno mover las para despejar un camino. Me quedo meditando, Nuria. Un abrazo
ResponderEliminarUna bella historia llena de magia, que nos deja reflexionando de la importancia de colaborar para un fin en común que en este caso fue el árbol que los viajeros disfrutaban de su sombra.
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana
Abrazo
Muy bien relato y mejor la moraleja que se extrae de él.
ResponderEliminarBesos.
Me ha encantado el relato, saludos
ResponderEliminarBuena reflexión. Una simple piedra puede cambiar un mundo aunque a veces no nos demos cuenta.
ResponderEliminarUn besazo!