¿Quién no conoce al viejo y ávaro Ebenezer Scrooge? Aunque no se haya leído la obra original de Charles Dickens es imposible que a estas alturas nadie haya visto alguna de los cientos, o miles, de adaptaciones de todo tipo que se han realizado de la historia del señor Scrooge...
Esto es lo que nos propone para este mes de Navidad, David Rubio desde su blog El Tintero de oro
CONCURSO DE RELATOS, XXIX Edición: CUENTO DE NAVIDAD de CHARLES DICKENS
"La Creación de Jeans"
Jeans era un niño tímido y reservado, tanto que parecía incapaz de formar lazos con los demás. Cada mañana acudía al colegio con una ilusión: que alguno de sus compañeros le invitara a participar en los juegos que inventaban durante el recreo. Sin embargo, su timidez lo mantenía al margen, sentado en un rincón del patio, observando en silencio cómo los demás niños reían y jugaban. El carácter retraído de Jeans lo hacía invisible para los demás, y ese aislamiento le pesaba profundamente. Sentía la soledad como un abrigo que no podía quitarse. Un año, su padre organizó una fiesta de cumpleaños e invitó a varios niños de su clase, pero ninguno asistió. Desde entonces, Jeans decidió que no quería celebrar otro cumpleaños.
Esa noche, la luna llena resplandecía lanzando en el entorno su luz beige que se extendía por un cielo gris opaco, lo que hacía la atmósfera aún más inquietante. Era Navidad, y Jeans, en su rincón, jugaba solo con sus muñecos, sumido en un mundo propio. Había desarrollado una obsesión peculiar: desarmaba sus juguetes y creaba uno nuevo, ensamblando piezas de varios muñecos.
—Mi gran creación —decía con entusiasmo, mientras su madre, absorta en los preparativos de la cena, le sonreía brevemente antes de continuar con sus tareas.
Sin amigos con quienes compartir el día, Jeans encontraba consuelo en sus juguetes. Se retiró a su habitación, una estancia pequeña que había hecho su refugio personal. Allí, guardaba una caja de herramientas que le había regalado su tío Ramón el año anterior, repleta de destornilladores y pequeñas pinzas. En una esquina de su cuarto, reposaba una colección de libros de terror, todos de la serie "Pesadillas", junto con estantes llenos de monstruos de plástico que adoraba. Incluso la lámpara de su mesita de noche tenía la forma de una calavera. Horas pasaban sin que él lo notara, imaginando historias, ensamblando y desarmando sus figuras.
Su padre, comercial de profesión, llegaba tarde esa Navidad tras varios meses fuera de casa por trabajo. Al entrar, esperó con ansias ver a Jeans corriendo hacia él, como solía hacerlo cuando oía el sonido del coche. Pero esta vez, el niño no apareció.
—Jeans, —llamó, sin obtener respuesta.
Su tono de voz se fue cargando de inquietud. Tras varias llamadas, subió las escaleras con pasos apresurados. Al abrir la puerta de la habitación, lo que encontró lo paralizó: Jeans estaba tirado en el suelo, con los ojos morados y las pupilas dilatadas, convulsionando mientras espuma salía de su boca. Un círculo de muñecos mutilados lo rodeaba: a uno le faltaban los brazos, a otro las piernas, a otro la cabeza; el cuarto apenas era reconocible. Y allí, junto a él, había uno de sus muñecos, creado a partir de los restos de los otros, con una sonrisa macabra grabada en su rostro de plástico.
—¡Hijo! —gritó su padre, corriendo a socorrerlo. Lo levantó con desesperación, y en ese momento Jeans pareció volver en sí.
—Papá... —susurró con dificultad—, estoy seguro de que el muñeco se movía. Lo vi moverse...
Su padre, tratando de calmarse, le acarició el cabello y dijo con ternura:
—Hijo, te has obsesionado demasiado con crear tu propio juguete.
Jeans guardó silencio, sus ojos aún fijos en el muñeco que él mismo había ensamblado. Su padre, aliviado de que su hijo se recuperara, recogió los juguetes desperdigados y los llevó al contenedor de basura. Al regresar, se sentó junto a Jeans y con una sonrisa tranquila le dijo:
—¿Sabes lo que te ha traído Papá Noel?
—¿Papá Noel? —respondió Jeans, con el rostro aún algo confuso.
—He invitado a algunos chicos de tu clase y a sus padres. No te dije nada porque quería sorprenderte, sé que te cuesta invitar a otros niños, como en tus cumpleaños anteriores. Pero esta vez, ¿sabes qué? Aceptaron encantados.
La expresión en el rostro de Jeans lo dijo todo. A partir de aquel día, las cosas cambiaron para él. Jeans, Andy y Berni se volvieron inseparables, y nunca más se sintió solo.
La soledad había dejado de ser su compañera, y con ella, se desvaneció también el miedo a ser ignorado.
Gracias, Nuria, por participar con este relato en el homenaje a Charles Dickens y Cuento de Navidad. Un abrazo y suerte!
ResponderEliminarGracias David, un abrazo
EliminarHola Nuria, bonito relato de Navidad (a pesar de los tintes terroríficos), me da gusto que Jeans al final haya encontrado amigos.
ResponderEliminarSaludos...
Gracias Ana, un fuerte abrazo
EliminarHola, Nuria. Vaya relato de terror navideño. El aquelarre de muñecos, o lo que pudiera ser, me ha impactado. Los nenes tienen una imaginación atroz, y con un trozo de lo que sea se montan verdaderas películas. A tu Jeans sufrió algo parecido pero muy intensa. Me alegra que finalmente, todo haya acabado bien.
ResponderEliminarUn abrazo!
Gracias Pepe, abrazos y feliz puente.
EliminarMenos mal que Jean tiene un padre atento a sus verdaderas necesidades!! Loa muñecos terroríficos me han hecho pensar en Stephen King.
ResponderEliminarFelicidades y un abrazo
Gracias Juan, un abrazo
EliminarHola Nuria , me alegra saber de que por fin , tendría
ResponderEliminaramigos para siempre y no estaría solo y más en ese día
tan especial , te deseo mucha suerte saludos de flor.
Muchas gracias Flor, un abrazo
EliminarDe entrada, el símil de la luna y la esponja ya capta la atención de inmediato. ¡Bravo, Nuria!, Haces que nos detengamos en esa frase inicial para imaginar una luna en esas condiciones, y de paso ambientas el cuento y le das un tono inquietante.
ResponderEliminarVarias cosillas, que si me lo permites, creo que ayudaría al cuento:
-“cielos carmesí” (poner ambos en singular o en plural)
-La palabra “muñeco”, aunque es determinante, se repite mucho a lo largo del cuento, (es un cuento corto), creo que se podría sacrificar alguno sin que pierda el sentido. Por ejemplo en la frase:
“Estaba obsesionado con unir varios muñecos y crear uno solo utilizando una parte de cada muñeco”… “utilizando partes de cada uno de ellos”
Por lo demás, la idea es muy buena, no solo es un niño solitario que tiene amigos imaginarios. Va más allá, casi una patología. Esto habla de la imaginación y curiosidad del chico, y sobre todo, de la soledad que siente.
La escena macabra del niño atacado por su nuevo muñeco y el resto desmembrado a su alrededor está muy conseguida.
Y un final feliz propio de los cuentos navideños.
Y ya que estamos, aunque aún falta un poco ¡Feliz Navidad!
Muchas gracias Tara, por tus observaciones que he corregido e intentado mejorar, para no repetir tanto la palabra muñeco.. Siempre ayudan lo que otros ven y nosotros no, un fuerte abrazo.
EliminarY feliz Navidad...
EliminarPor fortuna la vida del niño cambió definitivamente. Aunque parecía que iba por mal camino, finalmente algún tipo de milagro dio un giro inesperado a su triste y solitaria vida.
ResponderEliminarUn saludo.
Así es Josep, gracias por tus palabras. Un abrazo
EliminarHola, Nuria. Un cuento que comienza como una historia de terror y acaba con un final precioso y esperanzador como corresponde al género. Has logrado muy bien ese giro. También a mí me ha gustado mucho tu historia. Felicidades y mucha suerte.
ResponderEliminarGracias por tus palabras Marta, un abrazo y felices fiestas.
Eliminar¡Buen Domingo, N u r i a! Mi género predilecto es El Terror Clásico , así que te puedes imaginar como he disfrutado como si estuviera en un camposanto leyéndote y admirando tu "Savoir faire". La historia tiene mis componentes amados: Personaje distante por diferentes motivos pero con ideas propias, una familia que debido a su coyuntura laboral, independiza sentimientos y por último, detalles de las aficiones del niño, pues lee libros de "Pesadillas" [¡Qué bien, me agrada y muchíssssimo!] Sobra que te diga que cumples con elegancia y claridad los cánones propuestos.
ResponderEliminarY no me queda.....¡¡¡más que felicitarte estas fechas que las Adoro, como católico y como Ser Ecuménico que Soy!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Recibe El Mítico Abrazo Bienaventurado del Portoventolero!!!!!!!!!!! Gracias por aportar tanto y tan bueno.🙏
Muchas gracias Juan por tan hermosas palabras, me alegro que te gustase. Un abrazo y felices fiestas
EliminarHola, Nuria! Un cuento muy ocurrente y un final feliz para el chico.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias Mirna por dejar tu huella, un abrazo y felices fiestas.
EliminarSi la soledad de un adulto es dura, que un niño se sienta solo es peor. Cómo me he alegrado de ese final tan feliz para él, ser aceptado por sus compañeros. Saludos, Nuria y mucha suerte!
ResponderEliminarGracias Mayte por tus palabras y por dejar tu huella. Un abrazo y felices fiestas
EliminarHola, Nuria. Has aportado una historia muy interesante. En la que fundes el desasosiego creciente de los juegos infantiles del protagonista que desemboca en la escena de los muñecos con ese sorpresivo giro final bien orquestado por su padre para sacar a su hijo de la soledad. Me ha gustado tu cuento de navidad. Buen relato.
ResponderEliminarUn abrazo.
Muchas gracias Carles, por tus palabras, me alegro que te gustase.
EliminarUn abrazo
Ahhh...y suerte en el Tintero.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarA mi también me impresionó el símil de la luna. El mayor terror para un niño es invitar a su cumple a sus "amigos" y que nadie acuda. Mucho peor que lo que puedan explicar sus libros de pesadilla. Si hay algo imperdonable es romper gratuitamente la ilusión de un niño. Aunque en Navidad... todo se puede perdonar
ResponderEliminarEl aquelarre tenia toda la pinta de acabar mal, aunque como cuento de Navidad sabemos que no puede ser, así que viene como solucionas ese climax de ceremonia. Finalmente llega el padre...
Felicidades, te ha quedado genial la mezcla de géneros
Abrazooo
Muchas gracias Gabilante por tus bellas palabras, me alegro que te gustase. La felicidad de un niño es primordial. Un abrazo
EliminarHola, Nuria. Bonita historia en la que el niño, finalmente, consigue cumplir su gran reto personal: socializar y hacer amigos. En este sentido, se observa de manera clara la maduración del personaje (quizás, impulsado por la magia de la Navidad), que es uno de los pilares claves que debe de tener todo relato.
ResponderEliminar¡Un saludo y suerte en el Tintero!
Muchas gracias Ulises por tus palabras, sin duda la navidad ayudó. Me alegro que te gustase. Un abrazo
EliminarHola Nuria,
ResponderEliminarTu relato suscita cierta desazón desde el momento en que tu protagonista, tan introspectivo y bueno, es capaz de crear un muñeco siniestro a partir de sus propios juguetes, lo cual nos lleva a un ambiente inquietante. No sé, es como que no va con él, y nos lleva a preguntarnos ¿el niño tiene un lado oscuro o realmente ha sido capaz de crear algo temible de la nada? Me he quedado con ganas de profundizar más en la psiquis de la criatura, pero los finales felices siempre enganchan más en un cuento de Navidad. ¡Buen trabajo!
Gracias Matilde por tu visita y tus sugerencias. Un abrazo
EliminarUn niño introvertido al que le cuesta sociabilizar con sus compañeros; quizá por su extraño hobby de desmembrar muñecos para crear otros nuevos que le acompañen en sus juegos. Un pelín terrorífico aunque las cosas retoman un curso normal cuando entra en escena un padre comprensivo que sabe entender las necesidades y las carencias de su hijo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias Francisco por tu visita y tus palabras. Un sincero abrazo
EliminarLa vida e un niño solitario puede caer en que sus juegos solitarios sean terroríficos. Suerte en el tintero. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias Mamen por tu visita y comentario. Un abrazo
EliminarHola, Nuria, vaya con el niño Jeans. Ha montado una escena de la niña del exorcista. No sabía por dónde iba a salir. Me alegré cuando hizo amigos.
ResponderEliminarTe deseo suerte en El tintero.
Un abrazo!
Muchas gracias María Pilar, por tu comentario y tu visita. Un abrazo
EliminarMagia. Es encantador la progresion del chico, que parece ha encontrado un mundo virtual y un mundo real. Relato muy bien contado, me encanto
ResponderEliminarGracias José por tu comentario, me alegro que te gustase. Un abrazo
EliminarHola Nuria. Has aprovechado la convocatoria para introducirnos en un cuento de terror navideño a lo estilo Frankenstein, donde el niño solitario se entretiene jugando a crear un muñeco a su medida con partes del resto. Al final queda abierto si el juguete cobró vida realmente o todo estaba en la imaginación del niño, menos mal que llegó su padre al rescate para dejarnos con un final con buen sabor de boca. Un saludo y suerte en el Tintero.
ResponderEliminarGracias Jorge, por dejar tu huella, me alegro que te gustase. Un abrazo
EliminarQué susto esos muñecos terroríficos, me recordó a la película de Toy Story, solo que una versión escalofriante.
ResponderEliminarEl relato me dejó con la duda de si en verdad los muñecos le hicieron algo al niño, o no.
Pero me agrada que haya tenido un final feliz, todo gracias a un padre atento a su hijo.
Un saludo y suerte en el concurso.
Gracias Cynthia por tu visita y como. Me alegro que te gustase. Un abrazo
EliminarJola, Nuria. Cuando veía a un niño despreciado por sus compañeros y la idea de crear un monstruo, he pensado en lo peor. Creía que iba a correr la sangre a raudales. No ha sido así y ha habido final feliz.
ResponderEliminarMe ha llamado la atención que su papá estuviera meses fuera de casa por trabajo. Me ha hecho pensar que de ahí saldría algo poco conveniente para el chaval, pero no, así que igual convendría reducir el tiempo de ausencia para que no sorprenda. En un niño meses es una eternidad. Y me he quedado con la intriga e qué habrá pasado con el monstruo reconstruido. En cualquier momento se presenta en casa y la lía. Buen relato, Nuria. Un abrazo.
Gracias Isan, la verdad es que el cuento da para muchas más explicaciones, pero no quise extenderme demasiado. Como dices algo dejo en el tintero. Un abrazo
EliminarHola, Nuria. ¡Vaya Navidad la del pobre Jeans! Menos mal que al final se arregló y tuvo unos buenos amigos el resto de su vida. ¿Sabes? Me ha recordado un poquito al vecino gamberro de Andy en Toy Story, aunque con mejor forma de ser.
ResponderEliminarUn saludo y mucha suerte en el concurso.
Hola Bruno, muchas gracias por tu visita y comentario. Un abrazo y feliz Navidad.
EliminarHola Nuria, me gusto mucho tu relato, me dió mucha pena el pequeño Jeans, pero por suerte todo se arregló para él, saludos.
ResponderEliminarGracias Patricia, me alegro que te gustase. Un abrazo y feliz Navidad.
EliminarHola Nuria! Chulísimo relato que además de su bonito final, te hace sentir un poquito de escalofríos al imaginarte a esos juguetes desmembrados alrededor de Jeans, un chico con el que, tras leer tu relato, mucha gente se sentirá identificada de alguna manera. Me encanto leerlo. Un saludo!
ResponderEliminarPD: Me ha encantado esa alusión a la serie "pesadillas" en el cuarto del protagonista ;)
Muchas gracias Ana, me alegro que te gustase pues lo escribí con mucha ilusión. Un abrazo y feliz Navidad.
EliminarHola, Nuria. Me cambiaste el final, ya estaba frotándome las manos porque el muñeco diabólico diera cuenta también del padre. Así todo, la angustia del pequeño, si merecía que se desvaneciera al conectar con sus compañeros de clase. Saludos y suerte. 🎅🏼🖐🏼
ResponderEliminarJajajaja, JM tuve que poner un final feliz para el concurso, pero el final en sí es bastante macabro. 🤦♀️ Gracias por tu visita y feliz Navidad
EliminarHola, Nuria. Al final acaba la cosa bien , pero casi se le complica al niño. Bien logrado el aura de terror durante todo el cuento , con el suspense de como acabará todo. Suerte en el tintero.
ResponderEliminarSaludos.
Hola Pedro. Muchas gracias y feliz Navidad. Un abrazo
EliminarNos cuentas como este niño vive en su mundo particular rodeado de sus muñecos a los que trata de dar vida y alejado de los demás niños debido a su timidez y como al final todo se arregla.
ResponderEliminarUn abrazo Nuria
Puri
Gracias Puri, un abrazo y feliz Navidad.
EliminarNuria, la compañía y amistad de los demás es un gran regalo, que luego hay que cuidar con mimo.
ResponderEliminarUn abrazo y Felices Fiestas.
Cierto Ángel, gracias por dejar tu huella. Un abrazo y feliz Navidad
EliminarHola Nuria, un buen relato navideño, un chico alienado por su timidez que termina por recibir uno de los mejores regalos de la vida, la amistad. Genial, un abrazo y felices fiestas. Suerte en el tintero¡¡
ResponderEliminarGracias Mik por tus palabras. Un abrazo y feliz Navidad
EliminarHola, Nuria. Sorprendente y muy original tu relato con un argumento singular e imágenes impactantes.
ResponderEliminarAl final, el niño creó un muñeco Frankenstein, y consiguió su objetivo, arriesgando su vida y su salud mental.
Suerte en el Tintero
Un abrazo,
Gracias Paco, un abrazo y feliz año
EliminarAbrazos virtuales Nuria, nos trae un relato con un poco de misterio, pero un final feliz. Saludos desde Venezuela.
ResponderEliminarGracias Perlas Narrativas, un abrazo y feliz año
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