Picaporte de la Casa del Ardiaca (1490-1510)
Dicen que el picaporte de la puerta de la Casa del Ardiaca tiene memoria. No de hierro, claro, sino de cotilla.
Una mañana decidió protestar.
—¡Basta! —crujió—. Llevo siglos oyendo secretos: turistas que juran saber latín, poetas que buscan inspiración y uno que intentó entrar preguntando por el Wi-Fi del siglo XV.
Ese día, cuando un visitante tiró de él, el picaporte no abrió.
Primero suspiró…
Luego carraspeó…
Y finalmente habló:
—Si vas a entrar, al menos trae una historia mejor que la mía. Llevo quinientos años esperando una que me haga reír.

Nuria, ficou ótima tua história,bem criativa e cheia de bom humor! beijos, chica
ResponderEliminarHe, he, he!, quin monòleg més divertit.
ResponderEliminarBen trobat!
Aferradetes, Núria.
Realment és un repte difícil intentar trobar una història que sorprengui algú que fa cinc segles que veu de tot.
ResponderEliminarMolt bona pensada per a un relat ben divertit. Felicitats!
Abraçades.
Muy ocurrente, te imaginas si los picaportes realmente hablaran? No habría secretos.
ResponderEliminarUn beso dulce.
Jajaja... me ha encantado tu ocurrencia de darle vida propia a este antiguo picaporte. Siempre me fascinaron las puertas antiguas y sus misteriosos picaportes. Un abrazo
ResponderEliminarHizo bien en revelarse, que menos que exigir una interesante historia que añadir.
ResponderEliminarTodo objeto merece un respeto y un picaporte de tal cilindrada que menos que tener derecho a reclamar una buena parrafada antes de dejar entrar.
Besos, feliz tarde 😘🌹🦋
Un relato que convierte al picaporte en guardián de historias y del buen humor. Ingenioso juego entre pasado y presente: del latín al Wi‑Fi. El objeto se humaniza, hastiado de banalidades turísticas, y exige literatura auténtica. Una deliciosa metáfora del lector crítico que solo abre ante el asombro verdadero.
ResponderEliminarQué bueno.
ResponderEliminarLos picaportes tienen sentimientos.. pues claro... como todas las cosas... lo que ocurre es que no sabemos escucharlos.
Saludos.
Un picaporte inteligente, sin duda.
ResponderEliminarUn abrazo.
¡Me ha encantado! Me imagino perfectamente al picaporte poniendo los ojos en blanco con lo del wi-fi del siglo XV. ¡Pobre, tiene el listón muy alto después de quinientos años! Un relato cortito pero con mucha chispa. ¡Un beso!
ResponderEliminarEsperar requiere paciencia y confianza, reconociendo que cada momento tiene su tiempo. La espera permite reflexionar, prepararse y valorar lo que llega, fortaleciendo la percepción de lo que realmente importa en la vida.
ResponderEliminarBesitos,
Daniela Silva 🩷
Alma Leve
Muy bueno, la personificación del picaporte con un toque humorístico es un gran recurso literario. Imagino su cansancio por escuchar tantas banalidades. Saludos.
ResponderEliminarThe Cau Ferrat Museum has such cool history and that iron handle from 1490 is actually so stunning even if it is being a little sassy. I bet that doorknob has heard some truly wild secrets over the centuries.
ResponderEliminarThe Cau Ferrat Museum has such cool history and that iron handle from 1490 is actually so stunning even if it is being a little sassy. I bet that doorknob has heard some truly wild secrets over the centuries
ResponderEliminarSi lo picaportes hablaran... o una casa entera mejor dicho. Pero si, deben de echar de menos reírse de vez en cuando.
ResponderEliminarUn besazo!
Quin diàleg més divertit… viure tants anys, encara que siguis un picaporta, deu ser avorrit. Ja ho has vist tot!
ResponderEliminarUna abraçada, Núria!