Autor Sthefen King
Edición 1988 tapa dura
Editorial Orbis Fabbri
Idioma Español
Páginas 424
Peso del producto 560 gr
Sinopsis
El gran gusano hediondo se ha enseñoreado de la aldea abandonada y no permitirá que nadie acabe con sus misas negras. La máquina planchadora ha probado la sangre de una virgen y quiere más, mucho más, y su macabro deseo no se detendrá ante nada. Los amplios maizales imponen a los chicos sus sanguinarios ritos... El umbral d e la noche nos transporta a un mundo de terrores imposibles pero que están ahí, a la vuelta de la esquina, en un maizal, en un pueblo abandonado, en una lavandería, debajo de la cama o tras la puerta de ese armario que ni siquiera rechina.
Opinión
El umbral de la noche me parece un libro clave para entender a Stephen King en estado puro, cuando todavía estaba tanteando los límites de su propio terror. No es una novela, y eso juega a su favor: cada relato es una puerta distinta que se abre a miedos cotidianos, reconocibles, casi banales, y justo por eso inquietantes. King demuestra que no necesita grandes monstruos; le basta con una idea mínima y una atmósfera bien tensada.
Uno de los aspectos que más me impacta es su capacidad para hacer creíble lo imposible. En relatos como “El coco”, el terror nace del ámbito doméstico, de la infancia y de la culpa, y se queda contigo mucho después de cerrar el libro. Hay un momento en el que el narrador reflexiona sobre el miedo infantil que nunca desaparece del todo, algo que King expresa con frases secas y directas, casi crueles.
Un pasaje especialmente significativo dice, de forma demoledora, que; el monstruo no se va cuando crecemos; solo aprende a esperar. Esa idea resume bien el espíritu del libro.
En conjunto, En mi opinión el libro no busca asustar con sobresaltos fáciles, sino incomodar, sembrar dudas y recordarnos que el verdadero horror suele estar justo al otro lado de lo cotidiano. Es un libro áspero, irregular a veces, pero muy honesto, y por eso resulta tan poderoso.
Está reseña participa en el reto 26 quilos de conocimiento


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