Este mes de marzo desde el blog Divagacionistas nos proponen escribir sobre el tema, Lluvia.
Las nubes, densas y plomizas, se congregaron como una jauría de sombras. Un viento hirsuto agitaba las copas de los árboles, mientras el cielo desataba un aguacero furibundo. La lluvia caía en láminas gruesas, golpeando los tejados con una cadencia ensordecedora.
En la plaza del pueblo, el agua comenzaba a acumularse, tragándose las baldosas y arrastrando hojas y ramas. Las acequias, antaño dóciles, se volvieron riachuelos impetuosos, desbordándose en arterias turbulentas. En las casas, las miradas inquietas se cruzaban por encima de velas temblorosas. Los rumores de una inundación se deslizaron entre los habitantes como una serpiente sigilosa que despertaba.
Pero, de pronto, el ímpetu del aguacero menguó. El fragor acuático se disipó en una llovizna meticulosa que repiqueteaba sobre los ventanales con una musicalidad hipnótica. Las gotas, que ya no aparecían furiosas, resbalaban por los cristales en danzas zigzagueantes.
El miedo se evaporó. La tormenta, antes una bestia desbocada, se convirtió en una caricia constante, en un arrullo casi melancólico. Desde el interior de las casas, las siluetas tras los vidrios observaban cómo la noche abrazaba la lluvia, envolviéndola en un murmullo acompasado. La tierra, aún sedienta, bebía con ansia, y el pueblo entero, aliviado, exhaló en armonía con el último trueno lejano.
(204 palabras)
#relatosLluvia
Hola Nuria muy buen relato para este reto, la lluvia puede causar momentos de pánico, solo hay que ver el daño que puede llegar a hacer.
ResponderEliminarUn abrazo 🤗
Una descripción absolutamente envolvente, donde la lluvia se convierte en un personaje vibrante que danza entre la furia y la calma. Se siente el peso de la tormenta en cada palabra, el temor reptando entre las sombras, hasta que la tempestad se rinde a la ternura de la llovizna. Es un acto de transformación tan poético como la propia naturaleza… hermoso, melancólico y profundamente sensorial.
ResponderEliminarBESOS
La lluvia lo limpia todo y todo renace desde ese momento
ResponderEliminarBuen relato en mi pais las lluvias hacen estragos y ese miedo suele sentirse cuando la lluvia es tan fuere. Te mando un beso.
ResponderEliminarQué bonito relato, Nuria. Donde vivo siempre hace viento, nunca te abandona, así que la lluvia se agradece, a parte, es relajante como la parte final de tu historia, cuando danzan zigzagueantes (me ha parecido preciosa esta imagen).
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.