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domingo, 29 de mayo de 2022

No puedes robar la luna



Hilo de #MicrorrelatosTrippy🌺 creado entre @Jose_1Bruji  Nuria de Espinosa y la colaboración estelar desde la plataforma de Literatura Letrarium de Daniel Martelo. 


Después de la discusión, coloqué la luna en su lugar. Los ajos crecían olorosos y las enormes calabazas bastaron como apoyo. Este hombre tiene un nido de huevos como sesera, y mis nietos absortos en la lectura dieron la razón a este viejete; ¿robar la luna? 


No estaría mal robar la luna, pero será una catástrofe, dijo la abuela. ¿Por qué? Pregunta el más pequeño, entonces la abuela responde, mira hijito mío, si pudiéramos robar la luna, también robariamos el sueño de poetas, soñadores y enamorados, entonces sueña. 

Y soñó. Soñó con los pollitos que nacían del nido. Caminó en el bosque y encontró la casita de chocolate; con sumo cuidado cogió un pirulin de caramelo, pero varias piruletas cayeron sobre las piedras despertando a la bruja. Huyó asustado y luego despertó. 


Al despertar, tuvo un sueño y como todos los sueños, como tiene que ser terminó en pesadilla, ya no estaba con los abuelos, ya no estaban los pollitos, estaba solo, en el bosque, rodeado de seres inanimados, de los cuales le recordó los dibujos que veía los


Los dibujos que veía a escondidas y que le provocaban esas horribles pesadillas de las cuales intentaba huir a través de los cuentos que su abuelo leía; pero aquella vez todo fue diferente, la gallina de los huevos de oro le mostró la avaricia y la codicia. 


Avaricia y la codicia que le llevó hasta la soledad de la vejez, jamás pudo amar a nadie, jamás le pudieron amar, por su mal humor y su mala baba, siempre criticando, siempre sabiéndose más que nadie. Un buen día el espejo le enseñó el amor de su juventud así... 


Así comprendió lo afortunado que fue y lo desdichado que era por no haber sabido mantener a su lado a la mujer que tanto amó. Pensó que tal vez estaba todavía a tiempo de enmendar su mal carácter. Quizás la vida me está dando una nueva oportunidad, dijo. 

Voy a ir a casa de la hechicera para que me devuelva las sensaciones de mi interior, una vez allí ella le dijo: 

A las doce de la noche coge tu espejo acércate a la orilla del lago, observarte profundamente en él; cuando te aparezca la luna es tu rostro, ahí verás...

Y cuando vio su rostro comprendió que no hay días sin noches, ni amor sin desamor; que la estrellas brillan en el cielo y los ángeles lloran la tristeza de la humanidad. Sintió confor, paz interior y entendió que la vida simple y hermosa.




 









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