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viernes, 14 de enero de 2022

En la hora de mi condena...






La palabra choca en el asfalto de la vida,

paralela al universo que mueve el tic, tac, del reloj.


En la hora de mi cadena rompí el vidrio que me ahogó,

en pedazos de un violeta casi morado.


Y se abrió la pereza del negro azabache,

que a mi oscuro lecho llegó. 

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