Seguidores

miércoles, 18 de febrero de 2026

Una tarde cualquiera







Convocatoria juevera. Anfitriona María José Moreno 

               Objetos con memoria

Dicen que los objetos no sienten, pero…

¿Y si alguno recordara lo que ha visto, lo que ha guardado o lo que ha perdido?

Puede ser:

– un objeto cotidiano o extraño,

– antiguo o moderno,

– querido u olvidado,

– que recuerde por nosotros…

El relato puede estar narrado:

– por el objeto, por quien lo encuentra, por alguien que descubre su secreto o por quien tu quieras.

Como siempre, libertad total de tono: poético, reflexivo, tierno, irónico, inquietante o realista mágico.

 Normas de Tesalo:

–Se publicarán a partir del Jueves 19 de febrero 

– Intentar no pasar de 350 palabras.


Una tarde cualquiera 

La caja apareció una tarde cualquiera, en el fondo del armario, como si hubiera aprendido a respirar polvo para no molestar. Allí estaban mis muñecas recortables: sus vestidos con pestañas dobladas, sus zapatos imposibles, sus sonrisas intactas pese al paso de los años.

Las tomé entre los dedos y el tiempo se plegó como una falda de cartulina.

Recuerdo la mesa de la cocina, el hule con flores desvaídas, la luz tibia de la tarde entrando por la ventana. El café y mis hermanas al rededor de la mesa. Recuerdo mis tijeras torpes, cortando con una precisión alterada. Cada vestido era como un acto de amor: el rojo para las fiestas imaginarias, el azul para los paseos por ciudades que aún no conocía, el blanco para bodas que no entendía pero soñaba. En aquel pequeño teatro de papel yo decidía el destino, el clima y hasta la felicidad.

Las muñecas siempre sonrien, incluso cuando las pestañas se rompían y los vestidos ya no encajan bien. Ahora las miro y veo en sus dobleces las grietas de mi propia infancia: la tarde en que dejé de jugar sin darme cuenta, el día en que preferí callar, la primera vez que sentí que el mundo era demasiado grande para mis manos pequeñas.

Hay una de ellas que tiene el cabello amarillo pintado a lápiz, porque quise que se pareciera a una amiga que se mudó sin despedirse. Otra conserva una mancha diminuta de chocolate en el vestido; sé exactamente qué tarde fue, sé que ese día reí tanto que olvidé limpiarla.

Las vuelvo a recortar con la yema de los dedos, como si pudiera desprender el pasado con cuidado y volver a vestirlo. Pero el papel cruje, frágil, y entiendo que la infancia no se pone y se quita como un traje. Solo permanece en estos restos delicados, en estas figuras planas que un día sostuvieron todos mis mundos.

Cierro la caja despacio. No es tristeza lo que siento, sino una especie de ternura, de melancolía herida. Las muñecas recortables ya no necesitan que las vista; ahora son ellas las que me visten a mí con la memoria. 

23 comentarios:

  1. Me acabas de traer mil recuerdos envueltos en ternura, como bien describes... me ha encantado :)

    ResponderEliminar
  2. Recuerdos a cual mas entrañables, esos recortes eran mi vicio, mi hermana me dibujaba vestidos para esas muñecas que a veces pegaba en un cartón para que me duraran mas. Gracias por hacerme regresar a esos días tan maravillosos. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Este es uno de esos relatos que te toma de la mano rumbo a la niñez.

    ResponderEliminar
  4. En otra entrada, no recuerdo cuál de ellas, hablamos de los recontables de muñecas; creo que esa infancia la disfrutamos todos y m´ñas. Mi madre me los recortaba; con la tijera no soy buena, las dejaba mutiladas a las pobres, ajjaja, sin intención, ajja. Las guardaba en una caja de zapatos.
    Hoy nos has traído muchos recuerdos preciosos de una niñez muy feliz. Un besote, muy feliz tarde.

    ResponderEliminar
  5. El final es perfecto para retratar el significado de aquellos objetos. Recuerdo que mis hermanas hacían sus propias muñecas de papel y sus ropas con pinzas.

    Un beso dulce.

    ResponderEliminar
  6. Hola Nuria, aquí estoy de regreso después de unos meses, me encanto tu relato, me trajo muchos recuerdos de infancia, amaba esas muñecas recortables, tanto he jugado con ellas.
    Gracias por transportarme por un rato a mi infancia, un abrazo.
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
  7. Que lindo e como era bom brincar com essas bonecas de vestir. Hoje minha netinha brinca disso, mas as bobecas são diferentes!Adorei tua inspiração! beijos, chica

    ResponderEliminar
  8. Ay Nuria, me has transmitido esa misma ternura, esa extraña melancolía... Jugar con las muñecas recortables era uno de mi pasatiempos preferido... Qué acertado es el final de tu relato: "...ya no necesitan que las vista; ahora son ellas las que me visten a mí con la memoria." Un largo recorrido de vida desde entonces... Me quedo con la mirada perdida... tu relato me ha traído mucho recuerdos!
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Que bela memória Núria você trouxe com esta historia de ternura e memória. Até eu lembrei das bonecas de papelão de minhas irmãs, que eu mergulhava na agua, quando brigava com uma delas. Abrir a mala e viajar no tempo, percorrer os caminhos de um tempo de feliz idade, com sonhos e fantasias.
    Ficou linda sua participação Núria.
    Carinhoso abraço de paz e alegria.

    ResponderEliminar
  10. Moltes gràcies per aquest relat tan bell i tendre!
    Crec que totes les nines de la nostra generació hi passarem hores amb aquestes pepes de paper.
    Aferradetes, Núria.

    ResponderEliminar
  11. Nuestro objetos nos invitan a desolvidar constantemente... si les prestamos atención. Muy inspiradora entrada, amiga!!

    ResponderEliminar
  12. Lembro-me dessas revistas que incluíam roupinhas de papel que dava para recortar e vestir nos meninos e meninas. Nunca vi roupinhas para gatos. rsrsrsrs

    Nova tirinha publicada. 😺

    Abraços 🐾 Garfield Tirinhas Oficial.

    ResponderEliminar
  13. Invaluable tesoro que revive bellos momentos de infancia! A mi me encantaban esos juegos! Un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Si , recuerdo esos recortables, habían de soldados, de tanques, se llamaban ROYAL. Un recuerdo grato.

    ResponderEliminar
  15. Claro que jugué infinidad de veces con esas muñecas de papel...a veces, reconozco ahora, que siendo tantas mujercitas en casa, no siempre habia dinero para complacer a todas y esos regalos eran mas economicos que una de 3 dimensiones...además, daba para imaginar un mundo!!..Ahora lo hago con mi nieta,aunque el internet no ayuda mucho en mantenerla quieta recortando..Creo que esos recuerdos solo van a quedar en las ultimas generaciones..las proximas solo hablaran de video juegos..Muy hermoso como siempre el relato de este jueves..bsss

    ResponderEliminar
  16. Hola Nuria,
    Una historia preciosa y evocadora. Esos tesoros olvidados que seguimos sin saber tirar. Que los encuentras de muy cuando en cuando y que llegas a la conclusión de que, sin servir para nada, tienen un valor incalculable.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  17. ¡Ja, ja..!
    Recuerdo al principio de que empezaran a ser algo casi tan normal como una radio o un televisor en casa, el ordenador personal, y al poco los japoneses, como de costumbre sacaron unos programitas que hacían eso mismo que aquí con las "Mariquititas" lo llamaban "Kisekae" y un día trasteando con los viejos programas algunos en discos de aquello floppy o en cd. en una caja vieja apareció uno de aquellos cds. Lo puse en el ordenata y aun funcionaba. Ahora mis hijas ya son muy grandes la pequeña hasta termino su doctorado, pero ahora ambas tienen consolas tremendas y juegan juegos On line tremebundos.

    Besos.

    ResponderEliminar
  18. Qué ternura, me has hecho recordar a mis recortables metidos en una caja de madera con los que han jugado mis hijas y creo que aún la tienen mis hijas en alguno de los armarios de los dormitorios que tienen aquí en mi casa.

    ResponderEliminar
  19. Hola Nuria. El tuyo es de esos textos que no gritan, que susurran, y por eso calan hondo. Me parece una joya pequeña y delicada, de las que merecen ser leídas en voz baja, como si temieras romper el papel con el aliento. Gracias por compartirlo; me ha hecho volver, por un momento, a mis propios recortes olvidados.

    ResponderEliminar
  20. Amiga Nuria, bom.dia de Paz!
    Que alegria ver aqui algo que também me trouxe.memórias boas!
    Eu adorava brincar de trocar as roupinhas...
    Enfim, seu relato foi muito feliz na escolha do tema.
    Tenha um final de semana abençoado!
    Beijinhos fraternos

    ResponderEliminar
  21. Nunca sabemos en qué momento es la ultima tarde que jugamos y cuando nos reencontramos con los juguetes, aparecen todos esos recuerdos. No nos acordamos de esa ultima tarde pero si de momentos exactos gracias a ellos, la mente es así de curiosa.
    Un besazo!

    ResponderEliminar
  22. Nuria hermosa historia has compartido, como no se va a plegar el tiempo y te hizo viajar a tu infancia jugando con esas muñecas, que importantes habrán sido si todavía las conservas, me gusto como contaste la historia llena de metáforas como por ejemplo: "Las tomé entre los dedos y el tiempo se plegó como una falda de cartulina."

    Que tengas un buen día
    Abrazo

    ResponderEliminar
  23. Me ha dado mucha nostalgia leer tu relato porque me ha llevado a mi propia infancia. La de horas que pasé jugando con los recortables. Era mi diversión favorita y como bien dices, la infancia se nos fue tras aquellos recortes torpes y peculiaridades de cada una de esas muñecas de papel. Me ha encantado tu relato. Muchísimas gracias por traerlo. Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar

Contradicción

               Fincipio contradictorio Máximo 50 palabras: palabra de inicio; Correr. Palabra final, Despacio.