A mi adorable nieta Nuria
Con el eclipse cobrizo
la luna del gran silencio
nuestra ventana rozaba
mientras nacía tu rostro
el lucero te abrazaba,
y yo esperaba ansiosa
ver el brillo de tu cara.
¡Que alegría!, ¡que dulzura!
emanaba tu carita,
que mi alma conquistaba.
La ternura de tus ojos
llegó como agua de mayo
qué belleza tu sonrisa
qué grande tu mirada.
Y seguí tarareando
de mi garganta una nana
despertando sentimientos
de este amor descubierto.
Un amor que llevo dentro
versado en notas doradas
cuando una fugaz estrella
roza el polvo de tu mirada.

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