Habló a la vida con voz trémula
anegada de lágrimas,
pero en la lejanía sosegada.
No vagaré más en primavera
pues sopla el viento solano
entre las sombras de la hierba.
Erraré sobre los prados
caminaré por los valles
sin juventud ya lozana.
Y con la luz del crepúsculo
anhelaré la tierra que calma
el verso que resurge del alma.

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