Siento que vivo en un mundo hecho de aspaviento, gente tediosa y malévola. Cada día me identifico menos con mi entorno. Como si mi sitio nunca hubiese sido este y viniese de algún lugar que desconozco o no alcanzó a recordar.
Me pregunto el porqué de mis pensamientos, de mi extraña obsesión; porque ya se está convirtiendo en una obcecado obsesión. Me atraen las tierras áridas, los yermos, el deseo de salir a explorarla y a la vez también siento atracción por la naturaleza que siempre fue mi punto débil. Los árboles, hadas, ninfas y duendes. En ese mundo sería feliz.
¿Será ese mi lugar? ¿Y si hubiese venido de allí, porqué no lo recuerdo?
Son tantas las preguntas que se agolpan en mi mente que a veces desfallezco. Pienso que estoy en la frontera entre dos mundos y no la puedo cruzar.
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