Seguidores

sábado, 14 de noviembre de 2020

Un billete sin retorno


Dueto entre @Andres8342 y @misletrasnuria1   


Un billete sin retorno


Después de tus palabrase el mundo se tornó gris, no había fuego pero mi cabeza hervía como una olla a presión. Las horas que siguieron a tu marcha fueron inquietas y efímeras. El hombre que amaba subió a un tren sin billete de retorno; yo esperaba que si. Todavía continuo luchando con mis pensamientos intentando sacar la catarsis de mi alma. Qué irónico el otoño que pierde sus hojas como te perdí a ti. Su manto cobrizo cubre los bosques el colibrí me canta y la luna acompaña mi triste soledad.

Pasaban los días, mirando cada noche desde la ventana de nuestra habitación, esperando tu regreso.

Los días se hacían semanas, pareciendo puñales a mi cuerpo, pero seguía aferrada a esa ventana, a ese camino, que tenemos frente a casa directo al bosque y a la luna y las estrellas, esperando dijeran algo sobre ti.

Por fin una carta, al cabo de seis semanas, estabas bien, al menos en ese momento, pero la guerra de la que fuiste reclutado estaba siendo muy dura. Me dio unos segundos de alivio leer tu carta pero segui con una preocupación enorme de si volvería a recibir otra carta o el aviso que te habías ido al más allá.

El invierno llegó y por mucha manta que pusiera la cama continuaba fría sin ti.

Me estaba consumiendo totalmente entre el dolor emocional y el físico. Pues la primavera estaba afuera completamente, con flores y chorradas que ya no me importan y para mi era aún invierno.

Los pajarillos trinaban junto al alféizar de mi ventana a la salida del sol. Me desperezaba sobre las sábanas sin ganas ni intención de levantarme; un pequeño colibrí, picoteó en el cristal del ventanal

insistente hasta que me levanté. Me miró durante un rato efímero y sentí escalofríos. Era como el preludio de que algo iba mal. La cabeza iba a explotar en su entresijos de pensamientos. Mi cuerpo cada vez más escuálido evidenciaba el sufrimiento que mi corazón albergaba. Seguía sin tener nuevas noticias sobre ti y eso me reconcomia las entrañas.

Con el día primaveral tan hermoso que hacía y continuaba viviendo en penumbra. No lograba serenar mi alma. Comprendí, que algo debía hacer o terminaría por enfermar y entonces no volvería a verle; la duda que me contradecía, era qué hacer, cómo salir de este estado.

Pero un día tocaron a la puerta. Me daba miedo abrir por que fuera alguien del ejército comunicándome su fallecimiento y también por el aspecto que la angustia y el dolor me dejó hasta ese momento.

Mi marido por fin llegó, con su brazo derecho amputado, al salvar a su teniente, por lo que no podìa escribirme, pero al menos le mandaron para casa con méritos. Muy degado, y débil a causa de sus heridas superficiales por todo el cuerpo; pero la guerra por fin terminó.

El colibrí no era un mensaje maligno, sino que estaba anunciando que el marido estaba llegando y de nuevo volvió a creer en la primavera por el regreso del marido y también gracias al colibrí, aunque en principio confundiera su mensaje de silencio.






2 comentarios:

  1. que angustia has transmitido, aunque termina con final feliz. me has arrancado uan sonrisa, a pesar de la angustia, con lo d que no podia escribir porque le habian amputado el brazo. Por lo menos le devolvieron la mayor parte de su marido
    abrazosss

    ResponderEliminar
  2. Gracias Gabilante, me alegra te gustase. 🤗🤗🤗

    ResponderEliminar

A veces es difícil

    Tras varias semanas de gran intensidad y con una nueva semana que se presenta cargada de visitas médicas, he llegado a una conclusión qu...