Recuerdo las mañanas
cálidas, bajo tus brazos
el atardecer y tus besos
el anochecer y tus caricias.
Marchaste un viernes al
anochecer y prometiste
que volverías.
Han pasado los años y
sigo cada día al anochecer
esperándote en el puerto;
con sol lluvia o granizo
confío en tu promesa.
Los surcos que las arrugas
dejan en mi rostro, no impide que coja el bastón y siga esperando barco, tras barco.
Ya, no puedo esperarte
pues postrada en la cama
espero la muerte, pero con
mi último aliento te amaré.
«La reflexión es aquello que abre un camino al pensamiento, el pensamiento es el camino que conduce a la reflexión; aquel camino libre que resplandece entre luces y sombras: la vida». Derechos de autor protegidos por ©Cedro. Sus comentarios serán aceptados tras pasar la supervisión del autor. Gracias. Nuria de Espinosa
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domingo, 8 de noviembre de 2020
Esperando
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