Seguidores

domingo, 16 de agosto de 2020

Tierra de gigantes


#pceudocuentos 

El mundo de Dalf

El mundo mágico de Dalf lo conformaban personajes indómitos y gigantes malvados. Su fantasía no tenía límites. Su imaginación le llevó a crear su amigo imaginario el gigante bonachón que pasaba las tardes escuchando sus historias. Un día le llevó calabaza gigante. Y el Gigante lloró emocionado. Dalf cada día al salir del colegio, iba a su casa para adentrarse en el país de las nubes y contar nuevas historias a su amigo, el gigante bonachón. Al final, quedó atrapado en su mundo de fantasía con el gigante y siempre fue feliz. 


#pceudocuentos 

Finn desafió al gigante ogro. Cuando este llegó al castillo de Finn, su mujer le hizo esperar junto la cuna de su bebé. El ogro al ver el enorme niño de casi 6 metros, pensó, cómo será su padre, y salió huyendo. Flinn se ría; le había engañado; él era el bebé. 


#pceudocuentos 

Gigantes, así les llaman a los magnates del petróleo. Sobre todo típico de California y Texas, donde las petroleras son las más ricas; supermillonarios que empequeñecen a los ciudadanos. Pero el gigante Apple no se queda corto en los mercados. 


#pceudocuentos En un viaje a la isla de las conchas, tuvimos un accidente que nos dejó unos días en el hospital. Nos trataron también que nos sentimos gigantes en aquella pequeña isla, donde a los turistas se les idolatraba. Fue una sensación extraña sentirse tan enorme. 


#pceudocuentos 

En una enorme isla remota, vivían Orcos y gigantes; un lugar inhóspito, cuyo jefe, un cíclope dominaba la isla. Dicen, que años atrás supervivientes de un naufragio llegaron a la isla, sobrevivió un solo hombre; logró escapar haciéndose una balsa y llegar a tierra. 


#pceudocuentos 

Era la menor de 6 hermanas. Mi madre, con solo 10 años me obligaba a limpiar la casa. Yo me sentía cada vez más diminuta y mis padres con poder, pensé que era mala y lo merecia. Una noche soñé con un gigante que me rescató, fui tan feliz, que no quise despertar.


#pceudocuentos 

Me sentía como aquellos gigantes que llegaron al hotel para jugar al baloncesto, llena de energía. Pero me faltaron pilas nada más comenzar. Las piernas no respondían y el dolor al intentar moverlas agotaba. Me senté en mi silla de ruedas y volví a ser una hormiga. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario

La triste despedida

                  RELATOS CONJUNTOS   «Día de verano», de Berthe Morisot (1879) Más información  Aquí El lago parece haber olvidado que exis...