#MemoriasDementes
Mi madre enferma, ningúna medicina le funcionaba. Un día al asearla encontré un muñeco de vudú bajo la almohada con su rostro. Me alarmé y busqué bajo la mía, y allé otro muñeco, ahí supe porque la vecina del 4° bajaba y murmura con papá. Éramos un estorbo.
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Aquel muñeco de vudú tenía mi rostro. No me extrañó, después de alternar entre ángeles y demonios. Y la verdad; me dio igual, una vez que vendes tu alma al demonio, lo demás pasa a ser un segundo plano. Aquel muñeco no serviría para nada contra mí. Era inmortal.
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Éramos jóvenes y en plena sesión Quija el vaso empezó a dar vueltas sin parar. Yo, instintivamente dirigí mi mirada hacia el muñeco de Haití con el que hicieron ritos satánicos y vi, que aquel muñeco vudú tenía mi rostro. Fabi fue rápido, lo tiró por la ventana.
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Aquel muñeco vudú tenía mi rostro. Salimos del piso aterrados. Recordé que el muñeco era de Haití y sus ritos satánicos. A las 2 de la madrugada las farolas se apagaban a nuestro paso. No volví a casa hasta que al amanecer Rut y Pol, tiraron el maldito muñeco.
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Y vi, que aquel muñeco tenía mi rostro; un rostro demacrado con el pelo largo. Tras pensar un buen rato, fui a una vidente. Me dijo: es magia negra, de otro mundo. Tu lugar, no es aquí . Al instante, una luz cegadora se abrió ante mí atrapandome en el más allá.

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