ENCUENTRO JUEVERO 1 DE OCTUBRE: TÍTULOS EXTRAVAGANTES
La consigna es bastante simple y consiste en elegir uno de los EXTRAVAGANTES títulos que (o proponer uno propio) y desarrollar en alrededor de 350 palabras una historia de estilo y forma libre lo más loca, original, creativa, fantasiosa y peculiar que se les ocurra.
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TÍTULOS EXTRAVAGANTES SUGERIDOS:
El sutil destino de las cosas que olvidamos.
Manual para disecar una ilusión en tres actos.
Confesiones de un espejo que se cansó de ver.
Sinfonía de luna de los gatos negros.
Crónicas de un café frío y postergado.
La apatía de los relojes descompuestos.
Inesperados secretos de los días grises.
Mi título extravagante elegido es:
La apatía de los relojes descompuestos.
El martes amaneció a las nueve menos cuarto, aunque era jueves y nadie había conseguido demostrar lo contrario.
El primer síntoma apareció en la torre del ayuntamiento: el reloj comenzó a bostezar. No las agujas. El reloj entero.
Abrió una pequeña boca debajo del doce y soltó un suspiro tan profundo que tres palomas alzaron el vuelo aterradas, y una estatua empezó a llorar Coca-Cola.
—Esto no pinta bien —dijo el alcalde.
—No pinta nada —añadió el reloj—. Estoy harto.
Y se quedó dormido.
A las diez y siete minutos, todos los relojes hicieron lo mismo.
El de la farmacia marcaba «más o menos».
El de la estación señalaba: «Cuando llegue el tren».
El de la carnicería había sustituido los números por insultos.
Pero el más problemático era el reloj de la iglesia.
Había decidido vivir en el pasado.
Cada hora retrocedía exactamente treinta y dos años y, cuando alguien intentaba arreglarlo, gritaba:
—¡Déjame en paz, que estoy recordando!
Aquella noche, los relojes organizaron una asamblea clandestina en el sótano de la relojería.
El reloj de pared quería abolir los lunes.
El despertador exigía una indemnización por todas las mañanas arruinadas.
Un reloj de cuco pidió cambiar de especie.
Y un diminuto reloj de pulsera, completamente desquiciado, propuso comerse el tiempo.
Todos votaron a favor.
A las tres de la madrugada, el tiempo desapareció.
Así, sin más.
Los bebés dejaron de crecer, los ancianos volvieron a tener treinta años, las tostadas permanecieron eternamente a medio quemar y una señora quedó atrapada durante seis horas en el instante exacto en que estaba diciendo:
—Pues yo te iba a contar una cosa…
Nunca terminó la frase.
Entonces apareció un hombre vestido de amarillo montado sobre una enorme mariposa con bigote.
—¿Quién ha robado el tiempo?
Nadie respondió.
—¡Pregunto, quién ha robado el tiempo!
Desde una ventana, un reloj gritó:
—¡Nosotros!
El hombre frunció el ceño.
—Perfecto. Entonces podemos empezar.
—¿Empezar qué?
—El miércoles.
—Pero hoy es martes.
—No importa. Los miércoles ya no necesitan permiso.
Y abrió una puerta en mitad del aire.
Al otro lado había un océano lleno de relojes ahogados, pero todos marcaban una hora diferente. Todos esperaban.
Y todos, absolutamente todos, parecían tener una paciencia infinita porque habían descubierto el secreto mejor guardado del universo: el tiempo nunca se había movido. Éramos nosotros quienes corríamos detrás de él, como si estuviéramos completamente idiotas.

Un relato surrealista con un final que podría no ser del todo descabellado.
ResponderEliminarUn beso dulce y dulce semana, Nuria.
Los títulos ya son una obra de imaginación, luego leerte a ti es sonreir y pensar que hay razón en cada hipérbole, me gustan tus relojes, tengo uno que da las horas al revés y te acostumbras. Un abrazo
ResponderEliminarDesde luego, imaginación le has puesto al relato, ajá, es un poco angustioso ver cómo todo se para y se vuelve un caos total.
ResponderEliminarAlgo es cierto: el tiempo siempre es el mismo; quienes cambiamos somos los seres vivos de cualquier especie.
Interesante relato.
Me alegro de que regreses; siempre aportas un montón, y eso quiere decir que tú estás mucho mejor, que es lo más importante. Besotes, Nuria.
Un relat surrealista amb un final molt real. ;-)
ResponderEliminarAferradetes, Núria.
Sensacional e bem extravagante mesmo,Nuria!
ResponderEliminarImagina só se acontecesse realmente tudo isso.... Adorei imaginar o relógio bocejando...rs...
E ao finaç a mensagem essencial! Tri legal!
beijos, ótima semana! chica
Un cuento surrealista y muy imaginativo...Toda una rebeldía de relojes, que al final descubren que, el tiempo no se mueve, sino que somos nosotros los que corremos tras el espejismo del tiempo. Mi felicitación.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable por tus buenas letras, Nuria.
Te quedo genial. Buena semana. Te mando un beso.
ResponderEliminarI enjoyed your story. Time is not on our side, we are time’s playthings.
ResponderEliminarQué maravilloso derroche de imaginación... Y es tan cierto que el tiempo es totalmente subjetivo, todo depende de cómo lo tomemos...
ResponderEliminarUn abrazo
Una gran sátira a la esclavitud que le ofrecemos al tiempo, más especialmente al reloj. Ansiedad, recuerdos, deseos, todo parece estar ahí metido y nos regula la vida. El final te quedó excelente, parece como que le tememos al presente, no queremos detenernos ahí.
ResponderEliminarUn abrazo.
Boa tarde Nuria,
ResponderEliminarDeve ser bem interessante esse desafio!
Desejo muito sucesso.
Beijinhos e continuação de boa semana.
Emília
What an amazing story you wrote, thank you for sharing it with us, it was such a treat to read it, you're truly talented my friend!
ResponderEliminarSending hugs to you
XO Daniela @ ~ My little old world ~ (Dany)
Maravilloso relato Nuria, me encantó, nosotros corremos el tiempo es verdad, siempre apurados sin detenernos a pensar, que los relojes se revelaran no me extraña.
ResponderEliminarUn placer leerte, un abrazo grande
PATRICIA F.
You sure have a great imagination! I loved your wild and very creative story!
ResponderEliminarQué bueno.
ResponderEliminarLo de idiotas además es irreversible.
Y no hay tratamiento.
Sensacional …
ResponderEliminarHola Nuria,
ResponderEliminarQué cierto es que el tiempo no se mueve y los relojes sólo lo referencian. El cuento me parece harto original y aderezado con muy buen humor. Me ha gustado mucho.
Un saludo
Lindo cuento con reflexión final que te deja regulando! Muy bello!
ResponderEliminarPues va a ser verdad, hoy es eternamente lunes.
ResponderEliminarBueno que más da, mañana, si llega, tendré que ir a trabajar.
Ahora me voy a comer un bocadito del tiempo de mañana, que así se me hará menos pesada la jornada.
Ya no hay prisa, nunca llegaré tarde, aunque seguramente tampoco pronto. Nadie podrá decir que fui impuntual, ni cómo llegue a la hora acordada.
¡Aún sonrío con tus ocurrencias!
Saludos.
exacto, el tiempo es una convencion, si se altera nos cambia todas las rutinas, basicamente esa cadencia de dias define TODO.
ResponderEliminarsi alguien se roba un dia o cambia el orden o detiene el tiempo, pues no se puede seguir existiendo asi
Me ha parecido muy original tu relato, Nuria. Con una fantasía inocente, muy apropiada para narrar a lis niños, las vicisitudes imaginadas para esos relojes refleja con ironía los serios problemas que tantas veces nos hace enfrentar el paso del tiempo. Muchas gracias por sumarte. 😘
ResponderEliminarCom tanta imaginação à solta, criaste uma história num mundo surreal, que nos faz sorrir mas...que devia fazer-nos reflectir!
ResponderEliminarIdiotas...
Gostei!
¡No me lo puedo creer: qué maravilla! Divertido, ingenioso. Fantasía en estado puro, Nuria. ¡Cómo lo he disfrutado!
ResponderEliminarUn abrazo enorme.
Olá Núria, muito bonito e extravagante com toque de humor, que muito me agradou ler. Uma construção bem interessante. Usamos o mesmo titulo. A gente corre atrás do tempo e somos isso, seres cansados e estressados.
ResponderEliminarMeus aplausos.
Abraços e feliz fim de semana.
Amiga Nuria, boa noite de outubro!
ResponderEliminarFiquei daqui imaginando o espelho abolindo a segunda-feira...
Sempre com imensa criatividade.
Gostei muito.
Tenha um final de semana abençoado!
Beijinhos fraternos
Un texto muy creativo. Creo firmemente que somos nosotros quienes volvemos loco al tiempo. Él no se altera por nada.
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