#Fuegoenlaspalabras arranque de temporada 2026 - 2027
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Cada mañana despertaba con la sensación de haber dormido dentro de una jaula.
No había barrotes. Nadie cerraba la puerta. Sin embargo, cuando intentaba levantarse, algo invisible la retenía.
Sentía una corona de espinas incrustada en su cabeza. No era de hierro ni de madera, sino de pensamientos. Cada espina llevaba un nombre, una ausencia, una enfermedad, una palabra que nunca llegó a decir, una despedida que dolía, sí, dolía a causa del silencio.
A veces caminaba por la casa y escuchaba sus voces. Otras, se detenía frente al espejo y apenas reconocía a aquella mujer que la miraba desde el otro lado.
Su cuerpo también parecía haberse convertido en territorio enemigo. Un día dolía una parte; al siguiente, otra. La mente no concedía tregua. Y la tristeza, paciente y silenciosa, se sentaba junto a ella a desayunar.
Era prisionera de todo aquello que no podía cambiar.
Pero aquella mañana ocurrió algo distinto.
Abrió la ventana.
El aire entró despacio, moviendo las cortinas como si alguien invisible quisiera acariciarla. Cerró los ojos y respiró.
Por primera vez no intentó expulsar el dolor.
Lo dejó estar; quizá no podía arrancarse aquella corona de espinas, pero sí podía aprender a llevarla sin agachar siempre la cabeza.
Miró al cielo.
Los que había perdido seguirían viviendo en algún rincón de su memoria. Las cicatrices continuarían formando parte de ella. Su cuerpo seguiría teniendo días difíciles.
Pero todavía estaba allí, mientras quedara un poco de aire en sus pulmones y una ventana por abrir, para escapar de su propia vida sin pensar.
Entonces ocurrió algo.
Una ráfaga de viento entró por la ventana y levantó su cabello. Por un instante, sintió que las espinas de aquella corona se desprendían una a una. No cayeron al suelo.
Se transformaron en flores.
Y allí, frente al espejo, supo que no había vencido al dolor. Había aprendido a florecer con él.
Y sonrió; por primera vez en mucho tiempo, aquella mujer no vio una corona de espinas sobre su cabeza.
Vio un jardín.


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