A MODO DE WESTERN
Mónica, la anfitriona esta semana, nos hace este interesante propuesta. Para más información pasar por su blog Neogéminis
El sol caía a plomo como un martillo de herrero sobre el lomo del desierto. El forastero avanzaba casi sin aliento, con las botas cargadas de polvo y fatiga, pesadas como un yunque maldito. El sudor, salado y traicionero, le resbalaba por la frente y le nublaba los ojos.
Se detuvo, escupió a un lado y murmuró:
—Maldita sea, este calor podría freír un bistec sin necesidad de fuego.
A lo lejos, entre las ondas temblorosas del aire, creyó ver la silueta de un pueblo: un campanario torcido, una cantina con puertas de vaivén, quizá hasta un pozo con agua fresca. Se pasó el dorso de la mano por la cara y gruñó:
—O es salvación… o es otro de esos malditos espejismos que se burlan de un hombre sediento.
Siguió caminando, arrastrando las espuelas que tintineaban como campanillas de funeral. El viento levantó un remolino de arena y, por un segundo, le pareció oír una voz.
—Oiga, amigo —dijo una sombra que resultó ser un viejo vaquero apoyado en su caballo flaco—, ¿va usted hacia San Polvo Seco?
—Si allí hay agua, voy hasta al infierno pasando por ese sitio —respondió el forastero.
El viejo soltó una carcajada ronca.
—Pues entonces va bien encaminado, porque en San Polvo Seco no hay más que whisky malo, cartas marcadas y calor del demonio.
El forastero sonrió con los labios cuarteados.
—Con que haya una cantina y alguien que no dispare a la primera de cambio, me conformo.



Bien planteado el escenario, típico de ese género.
ResponderEliminarSaludos.
Ciertamente las condiciones del oesto son duras: Pueblos en medio de la nada.... generalmente esa nada es un desierto arenoso habitado por cascabeles y foragidos.
ResponderEliminarpor eso un forastero era simbolo de malas noticias.....
pero el Saloon el sitio mitico en donde algun rincon para descansar debe haber.
Has fet una recreació molt bona de la típica pel·lícula de l'oest.
ResponderEliminarAferradetes, Núria.
Una buena escena del oeste , el calor infernal , la cantina y cartas marcadas , típicos de lugares como el salón de un pueblo en el fin del mundo, donde la ley es nula y las pistolas los huéspedes.
ResponderEliminarUn besote, feliz noche.
Dirección, producción y guion, te otorgo un Óscar por cada uno. Y un abrazo grande
ResponderEliminarDifícil ha de haber sido que alguien no disparase en el lejano Oeste, más aún con escasez de agua de por medio. Logras transmitir ese ambiente de polvo y calor.
ResponderEliminarUn beso dulce.
La necesidad tiene cara de hereje...nunca mejor aplicado este dicho. El calor en esas condiciones extremas hace que el protagonista quiera ir hasta el infierno por un poco de agua....aunque el whisky malo no esta mal tamopoco..bssss
ResponderEliminarBem bolado seu conto no estilo que tanto vibramos num passado e que até hoje vibro. O velho Oeste aqui com bela descrição, que a gente consegue recriar o quadro, ouvir o tilintar das esporas. Muito bom Nuria. Gostei e vou tentar participar desta provocação do bem, vindo da Monica.
ResponderEliminarBjs de paz.
Grato sempre pela presença.
Nuria querida,
ResponderEliminarque delícia ! Você construiu uma cena viva, quente, poeirenta daquelas que a gente quase sente o sol queimando a pele enquanto lê. Esse “modo western” ficou cheio de ritmo, humor seco e imagens fortes. O forasteiro cansado, o velho vaqueiro irônico, o povoado com nome de deserto… tudo cria uma atmosfera cinematográfica.
Gostei especialmente do contraste entre a dureza do cenário e o tom quase brincalhão dos diálogos. Isso dá leveza sem tirar a força da narrativa. A frase final é maravilhosa: simples e cheia de resignação irônica tão típica dos anti-heróis do faroeste.
Seu texto prova que brincar com estilos literários também é uma forma de arte. Você não só entrou no clima do western, como colocou sua própria marca nele.
Parabéns pela criatividade e pela escrita envolvente. Um beijo cheio de poeira dourada de pôr do sol e imaginação. 😘
Fernanda
Nuria querida, excelente relato, calor extremo, labios cuarteados, da para ir hasta el infierno para aliviar esa sed que mata.
ResponderEliminarMe encanto visitarte.
Que tengas un hermoso y feliz día
Besos bella
Parece que estoy viendo a Clint Eastwood. Recuerdo una escena de película cuando Eastwood iba en su caballo y fijó la mirada en un escarabajo que había en el suelo. Justo entonces Clint escupió desde el caballo y le dio al escarabajo...
ResponderEliminarMe ha gustado mucho tu relato.
Un beso
Amiga Nuria, boa noite de paz!
ResponderEliminarSua escrita é preciosa, sempre constroi dentro do tema com magistral enredo.
Gosto dos detalhes que põe.
Um conto criativo e rico na sua construção.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Cómo me gusta esa llegada del forastero cansado tras el polvoriento viaje por el desierto...
ResponderEliminarBss ;)
MMMM... este paisaje me es conocido, me gusta tu enfoque, interesante personaje.
ResponderEliminar... Y es que la sed es muy mala.
ResponderEliminarMe reí con el nombre de San Polvo Seco, jajaja
Besos.
Hola Nuria,
ResponderEliminarUna historia que describe el ambiente del Oeste, uno se va imaginando la escena en una película con ese sonido que nos has recordado del tintineo de las espuelas de un hombre que busca una cantina.
Un saludo.
Una escena muy propicia para dar óptimo inicio a un western memorable. Muy buen aporte Nuria. Muchísimas gracias por sumarte. Un abrazo
ResponderEliminarEse forastero viene a romper el aburrimiento, pero claro, trae cambios y vete a saber si malas costumbres. Al final, la gente de aquí, que ya tiene su pan y su sal —tierras, tren, iglesia y mando—, no le da ni la hora. Los pueblos son así, cerrados de banda
ResponderEliminarMuy buena la historia, me sumergí en el texto magistralmente narrado al punto que con la descripción del paisaje uno siente el calor sofocante y la sed del forastero.
ResponderEliminarQue tengas un buen día
Abrazo
Me han encantado tus metáforas, Nuria *.* El calor golpeando al protagonista, las espuelas tintineantes... Espero que pudiera dar un buen trago de agua (o whiskey) al llegar al pueblo San Polvo Seco.
ResponderEliminarUn besazo
Casi que sabe árido el relato, me ha dado sed leerlo! ¿Qué hará el forastero por esas tierras?
ResponderEliminarUn besazo!
Me he situado en ese instante a cada palabra de tu relato. Enhorabuenas. Un abrazo
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