Relatos conjuntos de noviembre: Garrote vil de Ramon Casas
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El sol aún no había roto del todo la oscuridad cuando la multitud empezó a reunirse, arrastrada por una curiosidad tan antigua como el castigo mismo. En el centro, solitario, un hombre esperaba en silencio, envuelto en una quietud que contrastaba con el murmullo inquieto de la calle. Aquella mañana todo parecía suspendido: el aire, la luz, incluso las miradas.
En un instante, la escena se convirtió en una imagen inmutable, como si el tiempo hubiera querido dejar constancia del peso de la justicia y de la fragilidad humana. Y mientras la gente comenzaba a dispersarse, solo quedó el recuerdo de un momento que, como un cuadro, perduraría más allá de cualquier palabra.
P. D ¿Qué tipo de sociedad fuimos cuando aceptamos el sufrimiento ajeno como parte del orden, en lugar de preguntarnos cómo podríamos construir un sistema más humano y compasivo?

El mal es parte de la humanidad y es una cadena interminable. Un relato que hace sentir ese momento.
ResponderEliminarUn beso dulce.
Así es, un momento muy duro debió ser, besitos
EliminarTambém não entendo, Nuria, não me entra na cabeça tanta tortura. Faço coro com você para perguntar: que tipo de sociedade permitiu e aceitou o sofrimento como parte da ordem social? Uma tristeza.
ResponderEliminarBjssss, marli
Gracias Marli, un abrazo grande
EliminarUn verdugo, lo fue desde hacía mas de 30 años defendiendo la pena de muerte. Era hombre de pocas palabras y huraño donde los halla. En aquella época, todos le guardaban el respeto y el se mantenía alejado de toda la sociedad que le escupía a la espalda...Su mujer canosa y de mirada al infinito, parecía inerte; a sabiendas lo que hacía su marido, se acostaba con el y sus hijos, abandonaron el hogar para buscar aires puros qué respirar...
ResponderEliminarEn una manifestación, cientos de estudiantes crearon disturbios en protestas contra el régimen. Detuvieron a cuatro cabecillas que condenaron a muerte mas que nada, para que todo el mundo aprendiera y tomara miedo...
Uno a uno con una capucha, el garrote vil se hizo cargo de ellos. Hubo uno que no quiso capucha para que lo ajusticiaran y al quitársela vio que era su hijo mirándolo fijo. Aún así, lo mató como a los demás...
Si ya me parece terrible un acto tan cruel e injusto, matar a su hijo me parece una aberración de la que el ser humano es el mayor de los monstruos.
EliminarCuánta crueldad a lo largo de la historia se ha hecho bajo el yugo de la supuesta justicia, inquisición, jueces, etc.
El mundo no aprende y sigue siendo cruel.
Un abrazo
Uma autêntica barbaridade sancionada pelos donos do poder.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Gracias Juvenal por tu visita y comentario, un abrazo
EliminarMe gusto el relato. espero que te encuentres mejor. T emando un beso.
ResponderEliminarGracias Alexander, si estoy mejor, recuperándome con algún tras pies, pero avanzando. Un abrazo
EliminarExcellent.
ResponderEliminarAs for your P.S.: I suggest the present tense.
Gracias Sean, besitos
EliminarDes de la mirada actual, certament costa entendre com tantes persones podien acceptar i fins i tot assistir als “espectacles de la mort” que eren les execucions públiques. Ens resulta difícil assumir que existís un context social on quelcom així es considerés “normal”.
ResponderEliminarAbraçades!
Estoy de acuerdo McAbeu, es difícil de asumir. Un abrazo
EliminarOlá, Nuria
ResponderEliminarO ser humano no seu pior.
Fazem leis para o seu próprio interesse.
E torturam aqueles que consideram mais
fracos.
Beijos
Olinda
Olá, querida amiga Nuria!
ResponderEliminarInfelizmente o mundo anda muito conturbado. nao sei o que será do futuro nosso...
O egoísmo impera.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Tan poca moral i tanta per altres coses...
ResponderEliminarEncara avui no ho puc entendre.
Aferradetes, nina.
Happy Thursday
ResponderEliminarInteresting tale and image
Much♡love
Segur que la imatge de veure matar i morir no es deu esborrar fàcilment del cervell.
ResponderEliminarPerò la humanitat no millora, continua essent cruel i despietada.
Una bona aportació, Núria!
Una abraçada.
Nuria querida, hermoso y triste relato, el ser humano es el ser mas temido en el mundo y aceptamos el mal en vez de luchar por un mundo mejor , que tristeza.
ResponderEliminarQue pases un hermoso y feliz día.
Besos querida Nuria
¡Uf; Nuria! Qué gran micro. No hace falta más. Basta con ese silencio que congela el alma. Te felicito.
ResponderEliminarUn abrazo!
Terrible aquel garrote vil.
ResponderEliminarTremenda humanidad que se recrea en el mal ajeno...
Un abrazo
Un relato muy bien construido. Un instante tan cruel que no lo borra ni el tiempo. Enhorabuena, Nuria.
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