— ¡Ha sido terrible! La pobre niña se la han llevado al manicomio.
—¿Es verdad? No entiendo nada. La pobre está poseída y no tiene culpa.
—El párroco dijo que no era posesión, si no que la cría estaba maldita.
—No puedo permitirlo, saldré al atardecer y hablaré con el médico.
Tras preparar el serón con unos pocos víveres lo cargó en el caballo, inició su viaje por caminos secos y adusto por la falta de lluvia. Pronto penetró en el bosque que llevaba hasta el manicomio. Un lugar oscuro y hostil cuyos alrededores parecía estar resguardardo por tenebrosas siluetas que se amparaban en la oscuridad.
Sintió un frio helado que le recorrió el cuerpo. Empezaba a dudar si ir en busca de su sobrina, a la que apenas conocía había sido buena idea. Al llegar el lugar estaba en completo silencio, lo que le heló la sangre. Notó la presencia de la muerte y aún y así siguió adelante. Caminaba por los pasillos pistola en mano, despacio, asustado. Escuchó un batir de alas y se volvió con rapidez y allí estaba Cristin, su sobrina con un camisón blanco ensangrentado y a su lado, un extraño ser alado con garras tan grandes que lo podría destrozar de un zarpazo. Cristin, empezó a reír a carcajadas. El comprendió que estaba totalmente loca, pero que había echo un pacto con el diablo. La miró a los ojos, comprendió su error y disparo; el ser alado se puso enmedio con rápidez y Cristin rió aún con más fuerza, entonces el ser se abalanzó sobre el y lo atrapó entre sus alas; en pocos segundos absorvió toda su sangre dejándolo sin vida.
El lugar acabó convertido en el santuario de Cristin y sus diabólicos seres. Durante años jamás nadie se atrevería a cruzar el umbral del bosque.
Publicado en Letrarium.com para #AsiloOscuro Tema DADOS

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