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miércoles, 23 de septiembre de 2020

El gallo y la gallina



 Y de nuevo lo volvía a hacer; era gallo peleón, pero ahí seguía cabezota con su gallo burlón. Desde que su mujer murió, no tenía otra obsesión; que su gallo le respondiera con un simple, kikiriki, cuando el decía el nombre de su mujer.


Miraba con atención cara a cara a la gallina, quizás por su soledad o tal vez porque la telepatía era su obsesión. Con los animales no funcionaba y se hizo anciano intentando demostrarlo.





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