Una noche entre mi vecino punk y su novia hubo una pelea. Estaban en la terraza, y cariñosamente le dijo que le iba a comer el mejillón. Ella, le soltó un bofetón, y le gritó: eres un cerdo. Te puedo dejar eso que te cuelga como un par de canicas. Él, empezó a disparar insultos.
Mi sobrino, un chico punk, tenía 18 años y ya tenía varios campeonatos de canicas ganados. Lo malo es que le gustaba disparar a los pobres pájaritos que se acercaban a su jardín. Una noche casi se atraganta comiéndose un mejillón, y es que encima era un glotón y no masticaba.

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