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miércoles, 18 de abril de 2012

La flor de lililá

Si pudiera caminar sobre mis propios pasos, regresaría de nuevo al pasado para recuperar los sueños vividos y los momentos frustrados.

Si pudiera volver atrás y revivir tan sólo un instante tu amor de padre. Pero llego aquel fatídico día en que te perdí para siempre. Mi mundo se derrumbo de un zarpazo, apenas tuve tiempo de despedirme de ti, aunque tú ya no me escuchabas.

Pero en tú último aliento de vida me esperaste. Y aunque se, que era imposible que me escucharas, solo pude susurrarte mientras te agarraba la mano con fuerza… te quiero papá. Y entonces la maquina que te mantenía con vida, empezó a sonar y tan sólo en unos segundos, tu vida se apagó para siempre.

Ya nunca más escuché el sonido de tu voz, ni el cuento que con tanta paciencia me contabas, cuando con insistencia te rogaba que volvieras a contármelo una vez más. El mismo cuento que años después, le contabas a mis hijos y yo a ellos, cuando al acostarles en su cama, me pedían que se lo contase otra vez… “La flor de Lililá”

Pero tú hermoso cuento no será olvidado padre, pasará de generación en generación. Ahora es tu bisnieto quién disfruta al escuchar “La flor de lililá” y me dice sonriente, otra vez yaya, otra vez. Y no puedo evitar emocionarme, pues los recuerdos invaden mi mente y mi corazón se entristece.