Este jueves, un relato: Un crimen para resolver
Demiurgo anfitrión está semana nos hace la siguiente propuesta: se trata de escribir un relato policial, en que se haya cometido un crimen. Dejo algunas sugerencias.
1) Un personaje está internado, por cuestiones de salud mental. Pero es atendido con mucha dedicación, en recompensa a su talento como asesor de investigadores.
2) Un crimen es resuelto, por la torpeza, de quienes lo cometen. Demasiados torpes para quedar impunes.
3) Un trío musical (o una solista) tiene un fan obsesivo, con influencias, que quiere contribuir al éxito. Detractores comienzan a ser asesinados.
4) En las escenas de crimen se encuentran restos de comida.
5) Hay un asesino, o asesina, serial de mujeres deportistas atléticas.
6) Varias modelos han sido asesinadas. El sospechoso el artista para quien posan las modelos. Aunque la dueña de una galería cree que es inocente.
7) Los crímenes se parecen a la futura novela de una escritora con conflictos legales. Aunque la escritora dice que la editorial modifica la novela para tener más impacto.
8) Asesinatos de científicos. Se sospecha de un culto anti ciencia aunque los sospechosos más obvios pueden no ser los culpables.
9) Una mujer policía está entrenada para actuar como señuelo, para atrapar asesinos seriales de mujeres. Su seguridad depende también de sus compañeros. Y podría estar en un peligro en que nunca ha estado.
Estas son sólo ideas. Pueden escribir algo distinto, basta que haya un crimen, que sea descubierto por quien investigue. Podría quedar impune si se trata de una venganza.
Pueden combinar con otros géneros, como la ciencia ficción, terror, fantástico, incluir algo de romance, incluso erotismo.
"He recuperado este relato ya publicado tiempo atrás para la convocatoria".
No podía posponerlo por más tiempo. Llevaba toda la noche sin dormir y estaba agotada. Suspiró y entró de nuevo en la sala de interrogatorios.
—Espero que haya recapacitado y esté dispuesto a confesar. Si coopera, se ahorrará tres o cuatro años de cárcel.
El detenido guardó silencio.
—¡Maldita sea! Le caerán de diez a quince años por asesinato —amenazó Emma, teniente de homicidios.
—¡Cojonudo! —dijo su abogado, que acababa de entrar en la sala—. Intimidación y retención ilegal, ya que no tiene ni una sola prueba contra mi defendido; va a tener que dar muchas explicaciones, teniente.
—Su defendido fue detenido en la escena del crimen, abogado de pacotilla —replicó Emma a la vez que lo fulminaba con la mirada.
—¿Y eso le convierte en culpable, detective? ¿Tiene pruebas o el arma homicida? Estoy seguro de que no, o en tal caso ya estaría en el calabozo. ¿Me equivoco? Deje inmediatamente en libertad a mi cliente, o se pasará el resto del año rellenando papeles.
Se produjo un inquietante silencio. El aire de la sala estaba cada vez más viciado, y el olor a sudor del detenido comenzaba a ser nauseabundo. Emma se dio cuenta de que al detenido le temblaban las manos y avanzó medio paso hacia él en actitud furiosa.
—¡No saldrás fácilmente de está capullo!—gritó.
—Está usted amenazando a mi cliente, detective, la demandaré.
El detenido miraba a Emma con expresión angustiosa; parecía acobardado. Por un segundo le pareció que iba a empezar a hablar, pero agachó la cabeza y permaneció en silencio.
—Espere un momento, abogado, quizás consiga sorprenderle, empiezo a cansarme de usted y de su cliente —dijo mientras salía de la sala dando un portazo.
Al cabo de unos minutos, entró de nuevo.
—Bien, abogado Fints, su cliente queda detenido por asesinato con agravante y alevosía.
—¿De qué está hablando, teniente? —¿Es otra de sus tretas? —contestó furioso el abogado—. No tiene pruebas de nada; le reitero que deje a mi cliente en libertad de inmediato.
—Tenemos un testigo que vio cómo asesinaba al vigilante del muelle 32 e incluso el lugar donde tiró el arma.
El abogado se quedó petrificado. Miró a su cliente con rabia. Durante unos minutos guardó silencio, pensando cómo se lo tomaría su padre, el alcalde de la ciudad.
—Por lo visto, su cliente era asiduo en los muelles, donde adquiría la cocaína, aunque esta vez quería obtenerla sin pagar —añadió la teniente.
—No hagas ninguna declaración, si no es en mi presencia —advirtió el abogado a su cliente. Detective, nos veremos en los tribunales.
Emma ni se molestó en contestar.
El detenido pidió un poco de agua. Se la trajeron y, mientras bebía la detective, el policía de la sala comentaba las horas tan duras que habían transcurrido hasta encontrar un testigo. De pronto, empezó a echar espuma por la boca; se había tomado una píldora tóxica que ocultaba tras el ojal de uno de los botones de su camisa. Lo irónico fueron las noticias que aparecieron al día siguiente en los diarios.
“El hijo del alcalde de la ciudad, fallece tras un infarto, a causa de una enfermedad cardiaca”.
—Políticos de mierda —gruñó Emma, tirando furiosa el periódico a la papelera.

Surpreendente tua históriua e partiipação. Dá pra imaginar a situação de Emma diante do ocorrido... Ficou ótima!
ResponderEliminarbeijos, tudo de bom,chica
Genial relato. Manejas bien el suspenso. Te mando un beso.
ResponderEliminarEstá bien que hayas recuperado el relato, porque es acorde con el tema.
ResponderEliminarAparece el conflicto entre Emma, muy dispuesta a resolver el caso y un abogado, que es todo un estereotipo.
Y hasta donde se llega para ocultar la verdad, sin importar a quien se tenga que silenciar. Incluso a alguien influyente.
Un abrazo.
Los intereses juegan en un episodio de este tipo, más los políticos donde se cuecen muchas habas siempre. Muy buen relato, Nuria.
ResponderEliminarUn beso dulce.
Una forma drástica de evadir su responsabilidad.
ResponderEliminarLa frase final cierra el caso. Jajjajjaja. Bravo.
ResponderEliminarBoa sorte para a iniciativa e muita inspiração para todos os participantes.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Has hecho bien trayendo este relato anteriormente publicado.
ResponderEliminarHay que ver cómo cambian los titulares de la prensa cuando el susodicho es hijo D.
La presión el muchacho no la supo soportar.
Un besote, Nuria, te veo de inspectora, ajja.
Qué buen relato policiaco, fantástica la tensión narrativa y el desenlace tan sorpresivo.
ResponderEliminarUn abrazo, Nuria
Prefieren guardar las apariencias que hacer justicia... qué bien descrita la tensión del interrogatorio, no me extraña que Emma perdiera los nervios.
ResponderEliminarBss
Com m'agraden aquest relats!
ResponderEliminarEl gir final és total.
Aferradetes, nina.
Muy normal en los círculos de poder. Pero todos caen por su propio peso.
ResponderEliminarHola Nuria, excelente tu historia, me gustó mucho, un final sorprendente, un placer leerte.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
PATRICIA F.
Bueno buen consejo!
ResponderEliminarse me ocurre que no es mala idea portar esas pildoras .... por si acaso a uno lo llegan a pillar.... escapatoria perfecta
no estuvo mal reciclar....a veces hay joyas ya publicadas que merecen ver una segunda luz
Sin duda, es la nueva versión de: Yo no necesito al poder; es el poder el que me necesita a mí. Saludos y muchas gracias por visitar mi blog.
ResponderEliminarHola Nuria,
ResponderEliminar¡Qué gran verdad con la que concluyes el relato! Es difícil tomar partido en esta maraña de leyes y normas. Nada más retorcido que el derecho.
Un saludo.
Desgraciadamente casos como este sucederán en más de una ocasión y no nos enteraremos, ni de eso ni de otras cosas. Un abrazo!
ResponderEliminarlady_p
Creo que se apuró a tomar la pastilla. Cuando la influencia es grande, la justicia tiendo a no llegar! Un abrazo Nuria
ResponderEliminarAsí es la vida.
ResponderEliminarUn relato extraordinario, me gustó que lo rescataras para poderlo leer.
¡Ay, madre del amor hermoso!
ResponderEliminarAutoenvenenarse como el criminal de guerra ese de marras, ¿tú te crees? ¡Qué fuerte, por Dios!
Yo comprendo a la detective, pobrecita, se le escapó el preso de entre las manos, ¡zas! Y ahora le toca revisarlos bien de arriba abajo antes de que los metan en el interrogatorio, no sea que el muy listo lleve una muela falsa con cianuro dentro o un botoncito de emergencia escondido en algún sitio rarísimo.
¡Qué yuyu me da solo de pensarlo! Estos tíos son capaces de tragarse una cápsula o de apretar un diente postizo y adiós muy buenas.
Hay que estar con mil ojos, ostia, que no se nos escape ni uno más.
Nuria, me ha encantado el relato. Consigues concentrar en muy pocas líneas una escena de interrogatorio muy visual, cargada de tensión y ritmo, casi como un pequeño thriller en una sola sala.
ResponderEliminarEl duelo verbal entre la teniente y el abogado está lleno de ingenio: el tira y afloja legal, las amenazas veladas, la chulería del letrado y la seguridad de Emma funcionan como un auténtico pulso de procedimiento policial, muy verosímil y ágil. Ese “intríngulis” jurídico, con la ausencia de pruebas, la aparición repentina del testigo y el peso del apellido del detenido, le da al texto una profundidad que va más allá del simple interrogatorio.
El giro final con la pastilla tóxica y, sobre todo, la nota de prensa que lo maquilla todo como un infarto, remata el relato con una ironía muy negra y una clara crítica al poder político y a su capacidad para manipular la versión oficial de los hechos. El último gesto de Emma, tirando el periódico mientras gruñe “Políticos de mierda”, deja un regusto amargo y muy actual.
En pocas palabras: un relato breve, tenso, ingenioso en lo legal y contundente en lo social. Funciona muy bien como relato policial y como retrato de la impunidad y la corrupción.
Saludos.
Muy bueno lo de traer el relato. Me ha recordado al final de muchos nazis, antes de que los detuvieran, acabaron así con su vida.
ResponderEliminarLa prensa como siempre, según la persona y el delito, es una cosa u otra.
Un besazo!
Un giro final de autentica novela policíaca. Me ha gustado mucho tu relato. Un abrazo
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