Ilustración de Francine Van Hove.
El amanecer entra por la ventana con una suavidad que acaricia el alma. La luz se filtra entre las cortinas y dibuja sombras sobre la alfombra. Abrazo las sábanas de la cama, dejando que el calor del sol despierte mi piel antes que cualquier pensamiento.
Placer… qué verbo tan simple para un acto que puede ser tormenta y caricia al mismo tiempo. Mis ideas revolotean, ligeras al principio, luego insistentes, como pájaros que no encuentran rama donde posarse. Hoy el placer del pensamiento no es obligación ni prisa; es un lujo, un ritmo propio que no sigue reglas.
Me pregunto si todos los placeres tienen que ser efímeros. ¿O puedo acaso habitar en esta sensación sin límite, y dejar que el tiempo se diluya como miel sobre la lengua? Cada pensamiento, aunque intenso, no me arrastra. Más bien me sostiene, me envuelve, me hace sentir viva en el acto simple de existir.
Cierro los ojos y respiro. La mente sigue su danza: recuerdos, preguntas, intuiciones que apenas tienen forma. Y aun así, no hay prisa en atraparlas, ni miedo a perderlas. Hay placer en dejar que fluyan como un río lento, en la luz de la mañana.
El placer del sol se mezcla con el placer interior de la mente. ¿Cómo es posible sentir tanta intensidad en algo tan abstracto como pensar? Tal vez es eso, la conciencia del propio pensamiento, el deleite silencioso de saber que puedo simplemente estar, sin planear, solo acompañándome a mí misma en el reflejo tibio de la luz.
Abro los ojos de nuevo y sonrío. Los pensamientos siguen viniendo y yéndose, pero no quiero controlarlos ni detenerlos. Hoy el placer de pensar no es un objeto que alcanzar, sino un instante no efímero que solo a mí me pertenece.
Este relato participa en la propuesta mensual de Ginebra PLACERES


El placer de no sentir la prisa ni la obligación, sino de dejar ir el tiempo divagando y que el mundo afuera espere.
ResponderEliminarUn beso dulce, Nuria.
Qué maravilloso placer es quedarse remoloneando, despertarse despacio, sin prisa y con calma disfrutando de las sábanas... Y qué fabulosamente lo has descrito, Nuria ¡lo has hecho realmente placentero!
ResponderEliminarUn abrazo
Qué preciosidad de texto... ese placer del pensamiento revoloteando al despertar mientras aún podemos acurrucarnos con la almohada. Lo dicho, precioso... Bss
ResponderEliminarBellíssim moment de desvetllar-se, també ho trobo especial, sobretot si saps que et pots quedar al llit amb aquella carícia dels llençols... És un gran plaer!
ResponderEliminarAferradetes, Núria.
O prazer do sol misturado ao sabor do pensamento.
ResponderEliminarLindo momento que pertence mesmo a cada um de nós somente! Linda participação! beijos, chica
Toda una oda al placer, en todas sus versiones, porque al final solo hay una real, aquello que nos hace sentir ese placer, ya sea efímero o de largo aliento en nuestras vidas.
ResponderEliminarUn besote y muy buenas noches placenteras.
ResponderEliminarQue maravilla cuando leo tu texto y me contagio con esos deseos de no hacer nada mas que permitir que los pensamientos gocen de plena libertad para decidir a donde me llevaran hoy. Un abrazo, Nuria
El pacer de amanecer y no tener que hacer cosas es tan genial. Te mando un beso.
ResponderEliminar¡Qué maravilla! Me ha encantado tu escrito y además es muy placentero leerlo y llevarlo a la práctica. Te felicito. Abrazos
ResponderEliminarMe parece complicado controlar los pensamientos, mejor disfrutar del placer de ver un amanecer o un atardecer. La vida tiene que ser sencilla. Un abrazo
ResponderEliminarEl placer se presenta de tantas formas... que cuando menos te lo esperas viene a ti y hay que disfrutarlo, en ocasiones cuanto mas sencillo, mejor.
ResponderEliminarUn besazo!
Amiga Nuria, boa notie de domingo!
ResponderEliminarO amanhecer é de uma prazer inenarrável.
Feliz de quem o desfruta.
Seu relato está cheio de sinestesia.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Hola me ha encantado, saludos
ResponderEliminarUn texto envolvente y sugerente, que cuida cada detalle haciendo de la lectura, justamente, un verdadero placer, como así es el tema de este reto.
ResponderEliminarUna verdadera maravilla que te va introduciendo en ese estado en el que dejarse llevar y ser el propio hogar de la mente y los pensamientos, en ese libre fluir sin más premeditación que ser y existir desde esa serenidad que todo lo envuelve.
Muchísimas gracias por tan bello aporte, querida Nuria.
Un abrazo grande, y muy feliz y bonita semana 🌿🪻💙