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jueves, 31 de diciembre de 2020

Un cambio radical



Cuando terminó el maldito año mi propósito para iniciar el nuevo año con una actitud positiva y no con el mal augurio que a diario emitían los informativos fue; lo primero cambiar la alimentación por una más saludable y sana. Cada mañana me levantaba temprano y hacia la lista para el menú del dia que posteriormente compraba en el mercado. Todos los productos frescos y saludables además de variada para no caer en el aburrimiento. 

Martina me llamó por teléfono para desayunar. Cuando nos vimos estaba radiante. Entramos en una cafetería y lo primero que pidió fue un wisky con hielo, para quitarse el frío argumentó. Pero no me gustó, para tener una vida sana hay que olvidar el alcohol. Nos despedimos con la intención de quedar otro día. Pero lo tenía muy claro, admiraba la fortaleza de Martina pero el alcohol no iba a estar en mi vida. 

Con el alba, salía a caminar y hacer ejercicios de estiramiento que van fenomenal para mantener los músculos a raya. Por supuesto me olvidé del tabaco y el café. Fui a la revisión de mis migrañas y la doctora me recetó otras pastillas, pero aunque no le comenté nada no estaba dispuesta a tomar más pastillas cuando en realidad quería reducir la dosis. No llevaba una vida sexual activa porque no tenía pareja y de momento tampoco me apetecía. Hoy por hoy, hay muchas alternativas para disfrutar del sexo sin necesidad de un hombre, recuerdo el día que se lo comenté a Martina. Su primera reacción fue:

"—Enserio qué no, me tomas el pelo, tú con juguetitos, me parece tan raro que no puedo ni ponerlo en mi mente. Y luego se echó a reír a carcajadas." 

En verano tenía la costumbre de ponerme una pamela de paja y así el sol no me daba en el rostro, ya que fui operada de un Carcinoma y el doctor me dijo que nada de sol de por vida, claro que a causa de ello cada año tenía que pincharme la vitamina D. No me importó. 

Quería tomarme la vida de otra manera. Sin agobio, sin estrés y sin prisas que es la manera más sana de mantener una vida saludable. Como soy una mujer activa, cree la asociación; "Bienestar: el día a día de la mujer" la primera en asociarse fue Martina y después varias amigas que habían pasado por situaciones parecida a la suya que ocultó el maltrato con el alcohol. 

Tenía muy claro que la integración social era muy importante para estas mujeres, perder el sentimiento de culpa y socializar durante las charlas que se organizaban; pues tomaban contacto unas con otras y se daban fuerza mutuamente para superar su situación. Por ellas, tenía reuniones con la alcaldesa y también con cultura con quien organicé varias salidas culturales y las mujeres quedaron muy contentas. Esa era mi meta, mi objetivo, mi propósito: hacer feliz a estas mujeres que el mundo las culpa de su maltrato; ayudarlas, darles apoyo y cariño y a la vez yo recibía lo mismo. 

Martina, pasados ocho meses comprendió que el alcohol no era más que una cortina y que después el problema seguía ahí. Empezó las clases con alcoholicos anónimos y estaba dando un cambio radical. 

Para mí, la vida empezó a tener sentido, la asociación me cambió la vida y doy gracias a Dios por haber tomado ese camino de solidaridad. 

                            ***



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