Las vacaciones
Caía un aguacero y el viento era tan fuerte que ni el paraguas lograba evitar que mi vestido y mis botas se mojaran. Coji el autobús. Por fin me resguardé de la lluvia. Tras ella pude disfrutar del arcoiris tan hermoso que lucía bajo el cielo. Al llegar a Escocia, tuve que subirme a un taxi hasta la puerta del hotel. Según la previsión del tiempo un ciclón se aproximaba. El primer día lo pasé encerrada entre el restaurante y la cafetería hasta que marché a la habitación aburrida.¡Menuda vacaciones! Pensé que visitaría museos, monumentos; y con las últimas noticias estaba pensando si quedarme o regresar. No lo pensé más, recogí mis bártulos y volví a casa. Al menos aquí hace un tiempo estupendo.
Nuria de Espinosa
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