Mientras transplantaba unas flores de una maceta a otra, justo en ese instante, me sentí una mujer meraki; mi amor eterno por las flores se notaba en cuanto entrabas en mi hogar. Me quedaba luminosa, magnetizada por la belleza de mis petunias, tulipanes y lirios.
#con_5_Palabras
En el instante que entré en la tienda, supe que aquella lámpara luminosa llena de flores, quedaría preciosa en mi salón junto a mi cuenco de oro. Como mujer, ofrecí mi amor eterno al hombre con el que me casé. Y a pesar de su traición me mantuve leal a su amor.
#con_5_Palabras
Desear que nuestro amor sea eterno no es un pecado. Qué mujer no piensa en ello... Para mí cada instante es más hermoso. Su voz luminosa llena mi vida de amor, más incluso que las flores que me manda diariamente. Le amo con locura y quisiera envejecer a su lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario