Reto Cajon Relatos
Sentado frente a la muchedumbre
que no dejaban de mirarle, maldecia a todos. Estaba a punto de morir por el garrote vil; y esa gente repugnante, estaba desendo verle morir con su cara canalla.
Todas las chicas le temíamos, era un ser depravado y maloliente. Nos obligaba atener sexo con lo más repugnante de la ciudad. Ese día íbamos a plantarle cara y exigir nuestro pasaporte; entonces entro él, pistola en mano, con su cara canalla.
En la oscuridad de la noche, noté que alguien me seguía. Aceleré el paso asustada. Al llegar al callejón colindante al edificio donde resido, le vi allí apoyado en el umbral de la entrada al edificio. Mi expareja, mirándome con su cara canalla.
Huiamos de la policía. Nos ocultamos en un almacén ruinoso. Mario estaba herido de un disparo. Se tumbó sobre unos maderos. Le miré y me pregunté, en que momento se dieron cuenta que íbamos a atracar el banco. Y me di cuenta que con su cara de canalla era normal.

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