Al atardecer, la mar entristece,
el sol se arrepiente y cansado
enmudece, como si no hubiese tiempo
ni argumento.
Yo, soy testigo y canto al poeta,
que recauda, que abrevia los versos
y consigue una prórroga del tiempo.
La vida responde en alguna parte,
irónica se burla; ríe sin piedad.
Todo sirve, nada basta: poema, fe,
versos. Abre los ojos y mira...
desde el escenario la vida es divina.
Confieso que estoy aturdida,
en este tiempo diáfano
me siento vacía;
como un folio en blanco
que perdió su tinta, su memoria.
Aspiro a salvar los instantes
evocando la vida y
admirando la prosa desde el alma
inundando mis pensamientos,
porque las mares longevas
ya tienen maestros
en los confines de los universos.
©Nuria de Espinosa

Entrañable, sincera, de belleza profunda.... Para leer, releer y SENTIR. Como siempre: genial!
ResponderEliminarGracias Nuria por compartir tus poemas!!!
A ti por pasar por mi blog. Abrazos 🤗
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