El pensamiento, inquieto y ausente
anula la razón, que mima el esfuerzo
de la cordura y abre paso a la locura.
En las venas la sangre es caprichosa
y recorre gran parte de la desdicha
como un veneno de sutil tristeza.
En el tiempo se derrumba el verso,
quedando los besos, de paz y amor.
Ardiente dicha, felicidad y vida.
©Nuria de Espinosa

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