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miércoles, 28 de marzo de 2012

Solo queda el recuerdo



Miraba fijamente por la ventana. Sus ojos inmóviles parecían perdidos en el horizonte. El sonido del teléfono la obligó a salir de sus pensamientos, pero no descolgó el auricular. Sabía que era Jorge. Tenía dudas y estaba nerviosa.
Un leve sonido salió de su voz. No, no puedo… se dijo apenas en un susurro.

Respiró profundamente y unas lágrimas rodaron por su mejilla. Se miro ambas manos. En una de ellas, aún conservaba el billete de avión. Sonrió y se acercó de nuevo a la ventana. La suave luz del atardecer se iba perdiendo en el horizonte.

Es una locura, se dijo así misma, posando una mano sobre el cristal. Si tan sólo pudiera acariciarle por última vez. Cerró los ojos y respiro profundamente. El silencio la abrumaba.

Fue hasta el tocadiscos y eligió su canción favorita. Dejo el billete sobre la mesa, cogió una botella de vino tinto, y se sentó en el sofa.
Cogió el libro que se reposaba sobre la mesita de delante del sofá. Leyó el titulo… “Perdida en su recuerdo” sonrió y dijo:

Un día perfecto.