En la playa de la Almadraba con mis primos, primas y hermanas año 1972.
Homenaje a la tierra que vio nacer a mis padres, hermanas y donde mi familia vive en armonía. Qué nadie rompa esa paz.
"Ningún niño dibuja en sus cuadernosel sueño de huir de su tierra.Sueña con árboles, con risas,con el abrazo de su madrey con un mañana sin miedo.Si un día el mar se convierte en camino,es porque la desesperaciónha aprendido a caminar sobre las olas."
Traían la noche cosida a la espalda,
el miedo escondido bajo la piel,
y un puñado de nombres
que no querían olvidar.
El mar no les prometía victorias,
solo una orilla distinta,
un lugar donde el hambre
dejara de pronunciar sus nombres.
Cada ola era una pregunta.
Cada brazada, un acto de fe.
El agua abrazaba y hería,
como si quisiera probar
cuánto puede resistir un corazón.
Algunos dejaron la infancia
flotando entre espumas;
otros escondieron las lágrimas
para que el salitre
no delatara su dolor.
Y, sin embargo, siguieron.
Porque la esperanza,
cuando todo se derrumba,
es una pequeña llama
que ni el viento del estrecho consigue apagar.
Ceuta apareció al amanecer
como un sueño tembloroso,
no hecha de piedras,
sino de posibilidades.
Nadie abandona su hogar
por capricho.
Se parte el alma en dos
cuando quedarse duele más
que enfrentarse al horizonte.
Que nunca olvidemos
que detrás de cada mirada cansada
hay una historia que merece ser escuchada,
un abrazo que aún espera,
y un ser humano
que solo anhela vivir
con la sencilla dignidad
que todos compartimos al nacer.
Imagen obtenida de internet
Nadie deja su país, su vida, su hogar por mero capricho, sino por desesperación.

